29 octubre 2012

Reflexiones sobre la derogación de la Ley 72, de 19 de octubre de 2012


Ayer, en los programas de comentarios socio políticos de TVN y TELEMETRO, se comentó ampliamente sobre la Ley 72 de la Zona Libre de Colón, que sustituía la antigua Ley del año 1948 que creó esta zona franca hace 64 años, así como de los movimientos e incidentes que llevaron al Gobierno Nacional a su derogación, mediante el Proyecto de Ley 541.  Este Proyecto de Ley fue aprobado rápidamente en tres debates de la Asamblea Nacional y sancionado ayer mismo por el Presidente de la República, Ricardo Martinelli Berrocal.

Llamó la atención cómo los diferentes panelistas que adversan al gobierno actual y los famosos analistas políticos -que lo saben todo- hablaban con tanta fluidez, erudición, sapiencia y juicio sobre la problemática socioeconómica de la provincia de Colón y sobre cómo solucionar todos los problemas que la aquejan.  Indicaban lo olvidada que ha estado esta provincia y culpaban al gobierno del Presidente Ricardo Martinelli de no escuchar el clamor popular de los colonenses que reclaman mejores días para su patria chica.  Incluso, algunos de los sabios y expertos son colonenses que, en su momento, ocuparon altas posiciones políticas en gobiernos recientemente pasados.

¿Será que los problemas de Colón surgieron todos en estos poco más de tres años de gobierno del Presidente Martinelli?  Da la impresión que esto es lo que se quiere sembrar, subliminalmente, en la mente de los panameños.  Pero los panameños ya han aprendido que los políticos tradicionales recurren a esta estrategia, para enlodar al gobierno de turno y ganar notoriedad, cuando se avecinan tiempos políticos y elecciones.  Es pura demagogia de la más barata e hipocresía de la más descarada.  Sería bueno preguntarles qué hicieron ellos, que son tan brillantes y tan patriotas, para solucionar los problemas socio económicos de la provincia de Colón, endémicos y crónicos, o sea, de larga data, cuando tuvieron la oportunidad de dirigir los destinos de la Nación.

El hecho de que la provincia de Colón esté tan mal como está (igual podría decirse de Bocas del Toro y Darién) se debe a múltiples factores, como todos los panameños saben.  Por un lado, habría que considerar los aspectos socio culturales y étnicos de los colonenses, por otro lado el hecho de que los gobiernos anteriores, tanto de la dictadura militar como de la democracia post dictadura (los últimos 41 años, sin contar el gobierno actual), no se ocuparon de la provincia y la veían solo como una mina de la cuál extraer riquezas para cualquier fin, menos el desarrollo socio cultural y económico de Colón.  Esto es un hecho histórico y es la verdad, aunque le duela a los políticos tradicionales, especialmente a los nativos de esta provincia, de todos conocidos, que nunca apoyaron su provincia natal cuando estaban gobernando el país.  Unos por ser mediocres en grado superlativo y otros porque no les importa un pepino y su objetivo primordial siempre fue y es enriquecerse y ayudar a sus co partidarios, familiares y amigos.  Sería muy interesante hacer una lista de los Legisladores, Diputados, Representantes, Ministros y Magistrados colonenses que han desfilado por los distintos gobiernos, desde la entronización de la dictadura militar, en 1968, hasta el 2009, al término del gobierno de Martín Torrijos.  ¡¡¡Ninguno hizo lo suficiente para ayudar a Colón a salir de la postración socio económica en que está sumida desde hace años!!!  Sinceramente, hablar de estos temas debería darles rubor y vergüenza.  Muchos están todavía activos en la política e, increíblemente, tienen buenas posibilidades de reelegirse.  Los colonenses educados, conscientes y patriotas, que son mayoría, deberían pasarle la factura y darle su voto consciente a gente nueva y preparada que los represente dignamente y ayuden al desarrollo socio económico sostenible de su provincia y el país.  Por otro lado, sería interesante investigar lo que han hecho organizaciones como la Cámara de Comercio de Colón, el Frente Amplio de Colón, la SUNTRACS y el Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales de Panamá (FRENADESO), en apoyo a las reivindicaciones del pueblo colonense y de Colón.  También sería interesante analizar lo que hicieron por esta provincia otras organizaciones civiles, que ahora se dan golpes de pecho, durante los veintiún (21) años de dictadura militar o los veinte (20) años de concubinato del bipartidismo entre el PRD y el Panameñismo.

En términos de partidos políticos, durante los últimos cuarenta y cuatro (44) años, desde la fundación del Partido Revolucionario Democrático (PRD) en 1979, en tiempos de la dictadura militar, hasta la finalización del gobierno de Martín Torrijos en 2009, este partido político tradicional ha estado en el poder durante veinte (20) largos años.  De estos veinte años tuvieron poder absoluto por diez (10) años, en tiempos de la dictadura, ya que no existía la oposición política.  En resumen, es el partido que más oportunidades ha tenido para ayudar al desarrollo de Colón, Bocas del Toro y Darién pero no lo hizo, ni estaba en sus planes hacerlo.  Por otro lado, el Partido Panameñista, ahora profundamente dividido, ha estado diez (10) años en el poder político, desde el establecimiento de la era democrática post dictadura.  O sea, de los últimos veintitrés (23) años en democracia, este partido ha gobernado durante dos (2) períodos y no se atendieron los problemas de la provincia de Colón.  Con la llegada de Cambio Democrático al poder político (2009 a 2014) y la elección de Ricardo Martinelli como Presidente de la República, en poco más de tres años, este gobierno y su nuevo partido político (si se compara con el Panameñismo y el PRD) ha invertido alrededor de 600 millones de Balboas en la provincia de Colón, de un total superior a los mil millones que piensa invertir al término de su período.  Habría que preguntar ¿cuánto invirtieron el Panameñismo y el PRD en la provincia de Colón, durante sus veinte (20) años conjuntos en el poder, en tiempos de la democracia post dictadura?  Entre los dos, no superan lo que en poco más de tres años ha invertido el gobierno del Presidente Martinelli y el CD al que, todavía, le restan poco menos de dos (2) años de gestión.  ¿No demuestra esto el interés genuino del Presidente Martinelli, su equipo de trabajo y su gobierno, de ayudar a la provincia de Colón a elevar su nivel socio económico de forma significativa y sostenible?  Si alguien dice que no, es porque no está viviendo en Colón o en Panamá o es miembro de uno de los dos partidos políticos tradicionales cuyas cúpulas pretenden ignorar la realidad o  tapar el sol con las manos.

La Ley 72 era buena y no ponía en peligro ni la soberanía nacional ni el patrimonio de Colón o del país y beneficiaba grandemente la provincia (ver “Reflexiones sobre la Ley 72, de 19 de octubre de 2012”, en este Blog).  Los colonenses perdieron una magnífica oportunidad, gracias a los políticos tradicionales que han atrasado Panamá por muchos años, a los intereses personales de algunos malos panameños, a la falta de visión de algunos líderes de la sociedad colonense y a una falta de concienciación y madurez política de la población colonense en general, que se deja obnubilar la mente por discursos de barricada, demagógicos e hipócritas, de quienes solo tienen intereses personales y/o politiqueros.  Es triste y frustrante darse cuenta que hay muchos “panameños” que solo piensan en ellos, en sus partidos políticos y en el poder, como un fin para enriquecerse.  La política criolla tradicional es una basura y, lamentablemente, se ha convertido en un negocio lucrativo con un enfoque de extracción en el que el bienestar de los panameños y del país es lo que menos importa…

El vandalismo a la propiedad privada y estatal, el saqueo al comercio en las ciudades de Panamá y Colón, las pérdidas multimillonarias causadas a las empresas de la Zona Libre de Colón, los ingresos millonarios que ha dejado de percibir el Estado por las operaciones de la ZLC, el terrible deterioro a la excelente imagen internacional que había logrado Panamá en los últimos tres años (que podría tener implicaciones negativas para el país) y los muertos y heridos producidos durante estos insensatos e innecesarios motines, son el saldo trágico de los desmanes organizados que ocurrieron, a lo largo de diez días, a partir de la sanción presidencial de la Ley 72, el 19 de octubre pasado (ver: “Derogación de la Ley 72 de la Zona Libre deColón”, en este Blog).  ¿Era necesario provocar esta violencia inaudita?  Gracias a Dios la Policía Nacional no ejerció un uso más intenso e indiscriminado de su poder de reacción y actuó moderadamente.  Lo contrario, la cuota de muertos y heridos habría sido elevada… Las tres muertes trágicas e innecesarias ocurridas fueron las de un niño (por bala perdida desconocida), la de un indigente (que, desafortunadamente, quedó en medio de las acciones) y la del saqueador de un comercio (a manos del empresario dueño, en defensa propia).  Entre los heridos se cuentan doce (12) policías.

La prensa internacional ha hecho eco de esta crisis pero algunos medios noticiosos mencionan, erróneamente, que el gobierno nacional pretendía privatizar la Zona Libre de Colón ("Panamá derogará la Ley 72, que permitía la privatización de la Zona Libre de Colón", RTVE, España, 27 de octubre de 2012).  Nada más lejos de la realidad pues, bajo la derogada Ley 72, la ZLC hubiera seguido siendo una institución estatal y los que lo duden solo tienen que remitirse al texto de esta Ley que es de dominio público.  También pueden tener acceso al texto completo en el artículo “Reflexiones sobre la Ley 72, de 19 de octubre de 2012”, en este Blog.

El Presidente Martinelli debe continuar su exitosa gestión gubernamental sin mirar atrás.  Debe seguir ayudando a Colón y los colonenses, cumpliendo con las actividades, proyectos y programas prometidos en campaña o pensados para esta provincia, muchos de los cuales ya se han realizado, están en progreso o están por iniciarse.  Desde la dictadura militar hasta la fecha, ningún gobierno ha hecho más por el pueblo colonense que este gobierno, en solo tres años.  Las estadísticas de Panamá, en los últimos tres años, indican que el gobierno del Presidente Martinelli ha logrado avances sociales y económicos que jamás se habían alcanzado en los cuarenta y un (41) años de gobiernos que lo antecedieron.  Su estilo de gobernar ha sido muy eficaz y ha puesto en evidencia la mediocridad o la falta de compromiso de esos gobiernos con la Nación y será un referente en la política criolla en los años por venir.  Muchos empresarios lo adversan por haberlos obligado a pagar al Estado los impuestos que nunca pagaron, aprovechando influencias políticas o dando generosas coimas a funcionarios corruptos, recaudaciones que representaron entradas multimillonarias al fisco.  Otros lo adversan porque elevó el salario mínimo de los trabajadores y obligó a pagarlo a algunos patronos empresarios que se negaban a cumplir.  Su amor por Panamá está hartamente demostrado, así como su humildad y valentía al reconocer sus errores y enmendar algunas de sus decisiones más polémicas (actitud sin precedentes en la política criolla).  En la actual crisis, sabiendo que la Ley 72 era buena para Colón y el país entero, demostró una vez más su amor por la patria y su capacidad de estadista al derogarla en pro de la paz nacional y al reconocer que no se había consultado lo suficiente.  Muchos verán en esto un signo de debilidad pero es, más bien, una muestra de sumisión y amor por la tierra que lo vio nacer y la demostración de una fortaleza espiritual inquebrantable…


A pesar de varias intentonas para descalificarlo y separarlo del poder el Presidente Martinelli ha podido capear los siniestros temporales y salir adelante en la construcción de un mejor Panamá y lo está logrando.  La crisis de la Zona Libre de Colón ha sido otro intento más de sedición para derrocarlo y, de paso, derrocar la democracia.  De ahora hasta las elecciones en 2014 se avecina un período político de gran inestabilidad y peligro para Panamá y su progreso.  Los partidos de oposición y sus ya conocidos aliados ven amenazada su existencia y no claudicarán en sus intentos de obstruir el éxito de su gestión y su creciente popularidad entre el pueblo panameño.  No dejarán de intentar derrocarlo pues temen su inminente derrota en las próximas elecciones y temen, aún más, la posibilidad de su reelección inmediata.  La parte del pueblo panameño que verdaderamente  ama este hermoso país, que son mayoría, tiene que manifestar abiertamente su respaldo total al Presidente Martinelli y su repudio a quienes utilizan la violencia, el engaño y la desinformación para lograr sus metas políticas.  El Presidente y su equipo de trabajo tendrán que extremar cuidados y, al mismo tiempo, seguir impulsando el país hacia adelante y arriba con el ímpetu que hasta ahora han desplegado…  El pueblo los premiará con su apoyo irrestricto…

27 octubre 2012

Derogación de la Ley 72 de la Zona Libre de Colón


Los hechos acaecidos en las ciudades de Panamá, Colón y el resto del país desde el 19 de octubre pasado, cuando la Asamblea Nacional aprobó la Ley 72 (que sustituía el Decreto de Ley 18, de 17 de junio de 1948, que hace 64 años creó la Zona Libre de Colón) que el Presidente de la República sancionó, son irresponsables, vergonzosos y dejan mucho que desear del pueblo y la sociedad panameños.  Los videos de la prensa internacional que informaron sobre estos tristes hechos han dado la vuelta al mundo proyectando una imagen desastrosa y muy lamentable de nuestro país.  Un país que, hasta la semana pasada, no se sabe ahora, tenía grado de inversión, el mayor crecimiento económico de todo el Continente Americano, empleo total por vez primera en la historia nacional, una cantidad de nuevos programas de interés social (entre estos: 100 para los setenta, la beca universal, la entrega de miles de computadoras portátiles Classmate PC con software y soporte de Internet en las escuelas, para estudiantes de escuela secundaria de los grados décimo, undécimo y duodécimo), una cartera de estratégicas obras públicas realizadas o en avance para apoyar el progreso y modernización sostenidos de Panamá (la ampliación del Canal Interoceánico, la creación del Metro Bus en reemplazo del infame y obsoleto sistema de transporte público de los Diablos Rojos, la construcción del Metro de Panamá, la ampliación y modernización de la red vial nacional, entre otras muchas obras), en contraste con el país que el gobierno actual del Presidente Ricardo Martinelli recibió hace poco más de tres años.

Lo más triste de todo es la bochornosa debacle que ocurrió ayer, 26 de octubre, auspiciada y organizada magistral y diabólicamente por la extrema izquierda (SUNTRAC), la oposición política panameña que, cobardemente, no dio la cara (PRD y Varelismo, más que Panameñismo), ciertos medios masivos de comunicación social y algunos de sus periodistas más representativos, de todos conocidos (TVN, TV 4, Telemetro y La Prensa, principalmente), así como algunos miembros de la llamada Sociedad Civil.  La destrucción sistemática y sin sentido de la propiedad pública y privada, el asqueroso saqueo al comercio y las instituciones públicas no tiene nombre y solo pudieron ser ejecutados por seres desviados, sin Dios ni Ley.  Es un acto vandálico irracional realizado por los perpetradores directos (aupados por la oposición política panameña en general, la SUNTRAC, la mal llamada Sociedad Civil y demás confabulados), una pandilla salvaje de exacerbados piedreros y maleantes de la más baja calaña y un grupejo de “líderes” trasnochados, fracasados y amargados, de distintas denominaciones, que sembraron el pánico en todo el país, especialmente en las ciudades de Panamá y Colón.  El verdadero autor y protagonista de esta terrible desgracia, que le quede bien claro al mundo, NO ES EL PUEBLO PANAMEÑO (sea de oposición, gobierno o independiente), noble, solidario y magnánimo por naturaleza y tradición.  Son los siniestros y ya conocidos panameños que siempre se disfrazan de víctimas, de corderos o se agazapan en las sombras para frenar y truncar las esperanzas más legítimas del pueblo panameño (derecho a paz, justicia, progreso, educación, salud, desarrollo humano) con el fin de acceder al poder, sin importar los medios, para secuestrar el país y enriquecerse sin límite, sin moral y sin escrúpulos, a costa del futuro de Panamá.  Son tan descarados, tan cínicos e inmorales, que hoy intentan culpar al gobierno nacional de sus excesos y desafueros.  ¡Qué miserables!  Tarde o temprano, Dios, la Justicia y la Historia los juzgaránLo más curioso y extraordinario es que, todavía, hay algunos ciudadanos que les creen...

La Ley 72, que sustituía la obsoleta Ley del año 1948 (que, desgraciadamente para los colonenses, continuará vigente a partir del próximo lunes 29 de octubre) era buena para el país y, más, para la provincia Colón.  La venta de los terrenos no afectaba para nada la soberanía ni el patrimonio de la Nación pues las tierras no pueden ser transportadas a ningún otro país y el Estado panameño puede enajenarlas, en cualquier momento, de justificarse esta acción.  Si fuese así, no habría que permitir a ningún extranjero comprar fincas o tierras en Panamá para construir su vivienda o las  infraestructuras para sus negocios (de cualquier índole legal).  Es, simplemente, ridículo, por decir lo mínimo.  Por otro lado, los usuarios, el comercio internacional, el país y los gobiernos panameños, desde 1948, han recibido enormes beneficios de las actividades de la Zona Libre de Colón, pero NO los colonenses.  Luego de la compra de los terrenos, las empresas de la ZLC tendrían que haber pagado los respectivos impuestos al Estado panameño, lo que representaba enormes beneficios adicionales.  Además, la Ley 72 hubiera permitido a las empresas de la ZLC mejorar su competitividad, frente a la de empresas de otras zonas francas e invertir en mejoras sustanciales de sus infraestructuras y en la modernización de sus equipos y operaciones.  Ojalá que esta situación no cree el caldo de cultivo que propicie una desbandada de empresas hacia otras zonas y países con mayor flexibilidad operacional y estabilidad socio política dando inicio al derrumbe de este emporio comercial de las Américas, de marca mundial (hay quienes esperan esto con mucha ansiedad).  Se ha calculado que las pérdidas diarias de la ZLC, por efectos de esta desafortunada coyuntura, ascienden a CIEN MILLONES DE BALBOAS DIARIOS, sin contar con las pérdidas estatales (millones de Balboas) por los dineros que no se podrán cobrar, en concepto de impuestos y servicios por las operaciones de las empresas.  Es un verdadero desastre de grandes magnitudes e implicaciones para Panamá, causado por la ambición desmedida y la torpeza de algunos malos panameños…

No es la primera vez que le sucede esto mismo al gobierno actual.  Los asesores del gobierno, incluyendo los del Ejecutivo, deben ser llamados a capítulo pues es totalmente injustificable e intolerable que no hayan aconsejado al gobierno que, primero, se divulgara y consultara masivamente el Proyecto de Ley 529 en todas las instancias de la sociedad panameña, para conocer su opinión y qué enmiendas sugerirían.  La  televisora estatal, Canal 11, debe jugar un papel muy activo en la promoción de las actividades, planes y programas de gobierno y el gobierno debe invertir recursos en modernizarla y darle cobertura nacional.  Este papel de divulgación y educación a la ciudadanía lo ha venido desarrollando, valientemente, el Canal 35 PLUS (y su emisora hermana FM 88.9), a través de su equipo de comentaristas especializados, pero tampoco tiene cobertura Nacional.  De este modo, se habría generado un fructífero intercambio de información.  Todo apuro trae cansancio y, a escasos dos años del fin de la excelente gestión del Presidente Martinelli y su equipo, habiendo alcanzado una inusitada popularidad de más del 60 %, lo que se imponía claramente era cuidarla a toda costa con acciones políticas coherentes y de ser posible acrecentarla o, en el peor de los casos, mantenerla.  Este modo de proceder habría permitido al gobierno anticipar cualquier escenario socio político y decidir el mejor rumbo a seguir: dejar el proyecto de Ley 529 para un mejor momento político (o, quizás, un nuevo período gubernamental) o lanzarse de lleno a su materialización como una nueva Ley, si la lectura socio política lo indicaba.  ¿Es esto muy difícil de deducir?  Ni siquiera hay que ser un político experto para darse cuenta de lo que más convenía.  El Presidente Martinelli goza del apoyo y la simpatía popular pero la ciudadanía en general está harta de las inconsistencias que llevan a desastres como el actual y que, con un poco de sentido común, pueden anticiparse.

El gabinete del Presidente Martinelli cuenta con algunos Ministros que son brillantes y han hecho un tremendo papel en sus respectivos Ministerios (para citar dos, el Ministro de Economía y Finanzas y el de la Presidencia).  Estos Ministros, además de la magnífica gestión en su cartera ministerial, son activos promotores de las acciones gubernamentales, visitan constantemente los medios de comunicación y dan la cara por el gobierno.  Hay otros, pocos, como ellos.  Lamentablemente, la mayoría de los Ministros no dan la cara por el gobierno que los ha distinguido y mantenido, prefiriendo pasar agachados y limitados a su esfera ministerial mientras el Presidente se debate, valiente y esforzadamente, en un tinglado político criollo totalmente hostil.  Se hace imperativo que los señores Ministros sean más beligerantes y apoyen con decisión al Presidente.

El partido del gobierno, Cambio Democrático, también debe dar un apoyo más decidido al Presidente Martinelli, en el sentido de salir a defender abierta, pacífica e inteligentemente su gestión gubernamental, en vez de ser un mero espectador.  Su tarea es ser un verdadero dínamo en lo que a promoción de las acciones y propuestas del gobierno se refiere, más en una gestión en que la oposición política ha sido la más férrea que se recuerde en los últimos lustros.  Desde el inicio, la oposición no ha cesado en su intención malévola de boicotear, irresponsablemente y sin sentido de patria, todos los intentos del gobierno del Presidente Martinelli en construir un mejor país, económica, social y políticamente.  El Presidente se ha quedado solo, luchando por traer mejores días para el país y el pueblo panameño que lo eligió…

La sociedad civil tiene que organizarse y manifestarse de alguna forma, pacíficamente, para defender la democracia que tanta sangre y sufrimientos costó al pueblo panameño, luego de más de dos décadas de humillante dictadura militar, durante la cuál no se respetaron ni la vida, ni la honra ni los bienes de los ciudadanos, de lo que hay muchísimas vivencias y evidencias.  ¿Quiere el pueblo panameño más de esto?  Los ciudadanos tienen que decidir, desde lo más profundo de su ser, qué se quiere para Panamá y los panameños (ver: "¿Qué queremos los panameños para Panamá?, 14 de mayo, 2007, en este Blog").  Hay que salir a pregonar y demostrar que el pueblo panameño apoya la democracia, la paz y la convivencia pacífica entre los panameños y los que han elegido nuestro país para vivir...

Finalmente, tiene que haber una investigación prolija de los tristes acontecimientos ocurridos en el país, en torno a la creación de la Ley 72 y los bochornosos actos de vandalismo y saqueo acaecidos en los últimos días, contra la propiedad pública y privada, que desembocaron en la derogación de esta Ley.  Panamá no puede continuar así, con una institucionalidad tan débil y vulnerable.  Hay que fortalecer las instituciones, especialmente las llamadas a mantener el orden público y la justicia.  Los responsables  de esta tragedia nacional tienen que ser sometidos a la justicia, que deberá ser aplicada con toda rigurosidad.  A los culpables debe aplicárseles todo el peso de la Ley, tienen que ser castigados ejemplarmente.  El país lo necesita para demostrar que hay seguridad jurídica y certeza de castigo.

22 octubre 2012

Reflexiones sobre la Ley 72, de 19 de octubre de 2012


El controvertido Proyecto de Ley 529, aprobado en tercer debate por la Asamblea Nacional de Diputados y sancionado recientemente por el Presidente de la República, Ricardo Martinelli, se convirtió en la Ley 72, de 19 de octubre de 2012, que sustituye el Decreto de Ley 18, de 17 de junio de 1948, que creó la Zona Libre de Colón, hace más de 64 años.

Desde sus inicios, el Proyecto de Ley 529 representó una extraordinaria oportunidad para la actual oposición política panameña que, más por aprovecharse de la coyuntura para desacreditar y desestabilizar al gobierno del Presidente Martinelli que por un genuino interés nacionalista o por el futuro de los colonenses, despertaron malsanamente las suspicacias de una parte de la población colonense y a nivel nacional.  Y, como siempre, han sido apoyados irresponsablemente por grupos de la llamada Sociedad Civil, por algunos medios de comunicación (que solo responden a los intereses de sus dueños que, también, se creen dueños de Panamá) y por los grupos de presión de la extrema izquierda panameña (que se especializan en pescar en río revuelto para buscar la notoriedad que no han sabido ganarse entre el pueblo).  Sin embargo, ya casi todos en Panamá conocen los verdaderos intereses que mueven sus protestas y actividades, disfrazadas de falso patriotismo.  Lamentablemente, todavía hay muchos  panameños que no invierten tiempo en informarse adecuadamente y opinan contundentemente sobre temas que no conocen, teniendo como únicas fuentes de información los chismes sembrados maliciosamente por “periodistas” sin escrúpulos, algunos medios de comunicación que solo defienden los intereses políticos y económicos de sus propietarios, partidos políticos que quieren llegar al poder sin importar el precio, políticos desalmados que ven la política como un lucrativo negocio y grupos oportunistas que se alían a los anteriores con el único fin de obtener provecho promoviendo inestabilidad y la inseguridad.

La nueva Ley 72, además de subrogar el Decreto de Ley No. 18, de junio de 1948, que normaba los destinos de la Zona Libre de Colón, también introduce dos cambios fundamentales, al permitir la venta de los terrenos a los usuarios de la zona franca y al establecer un fideicomiso con el 35 % de los ingresos extraordinarios, provenientes de la venta de los terrenos, para uso exclusivo en proyectos de interés social, a través de la Comisión de Evaluación de Proyectos de Colón.  Sin embargo, hay que resaltar que la compra de los terrenos de la Zona Libre es completamente voluntaria, o sea, los usuarios no están obligados a comprar, quedando amparados por el contrato de arrendamiento vigente.

La introducción de estas modificaciones en la Ley 72 obedece a que en otras zonas francas del mundo existen las opciones de alquiler o compra de los terrenos, que permite a los usuarios hacer más inversiones en mejoras y construcción de infraestructuras para ampliar y hacer más eficientes sus operaciones comerciales.  Esto no era posible bajo el Decreto de Ley No. 18, lo cual restaba competitividad a las empresas establecidas en nuestra zona franca y podía causar la migración de muchas empresas de importancia estratégica a otras zonas que ofrecen esta posibilidad.  Seguir con la vieja ley habría debilitado las operaciones y proyecciones de la Zona Libre de Colón y causado la reducción significativa de la fuerza laboral.  Al fin y al cabo, los propietarios de estas empresas no podrán llevarse estos terrenos para sus países de origen y sus operaciones están sujetas a estrictas regulaciones aplicadas por los administradores de este emporio comercial, funcionarios del Estado panameño.

Por otro lado, el arrendamiento actual de los terrenos de la Zona Libre de Colón produce anualmente unos 33 millones de Balboas de los que la provincia de Colón no recibe ni un centésimo.  Por el contrario, con la recién aprobada Ley 72, se proyecta que la venta de los terrenos generará unos 2 mil millones de Balboas en 20 años, de los que el 35 % (alrededor de 700 millones de Balboas) revertirá a la provincia de Colón (unos 35 millones anuales), beneficiando a miles de familias colonenses a través de proyectos de interés social.  ¿Acaso no es esto maravilloso?  ¿No hubiera sido una tragedia para los colonenses y una falta de sensibilidad social del gobierno actual haber descartado esta oportunidad?  Los colonenses conscientes, que son mayoría, así como el pueblo panameño en general deben defender la nueva Ley 72 y manifestar abierta y pacíficamente su apoyo irrestricto a la implementación de la misma.  Hay muchas maneras para que la ciudadanía demuestre este apoyo sin recurrir a las confrontaciones y la violencia entre panameños, que es lo que la oposición, algunos medios, algunos miembros de la llamada Sociedad Civil y otros pequeños grupos de malos panameños desean.  No les importa que esto pudiera terminar en un gran baño de sangre, con tal de desestabilizar al gobierno actual y afectar la imagen internacional de Panamá, para alcanzar sus egoístas objetivos políticos y económicos y tomarse el país.  Ya hay una víctima fatal (un niño inocente) y varios heridos de bala, entre policías y civiles.  Los instigadores deben detener inmediatamente estas peligrosas y criminales prácticas y el gobierno deberá investigar a fondo estos hechos hasta dar con los culpables.

Los que se oponen a la Ley 72 también tratan infructuosamente de plantar dudas en la población panameña sobre la transparencia del fideicomiso, indicando que el gobierno del Presidente Martinelli, que está a unos dos años de concluir,  se robará el dinero, sabiendo que la generación de estos fondos es un proceso paulatino programado que tomará veinte años en completarse.  Además, la Ley 72 explica claramente cómo se usarán estos fondos y el Ejecutivo no interviene ni tiene nada que ver en el procedimiento de uso.  Se presentan, a continuación, los artículos claves de esta Ley, relacionados con el fideicomiso del 35 % de los fondos generados con la venta de los terrenos, para que el lector tenga la oportunidad de informarse directamente de la total transparencia que habrá en su manejo y no se dejen llevar por la información falsa y maliciosa implantada, lastimosamente, por panameños que solo desean apoderarse del país, aunque para ello tengan que destruirlo.

Artículo 5. La Zona Libre de Colón está sujeta a la vigilancia e inspección del Órgano Ejecutivo y la fiscalización de la Contraloría General de la República en los términos que se establecen en la Constitución y la Ley.

Artículo  6. La Zona Libre de Colón,  como  institución  del  Estado,  está libre  del  pago  de  todo impuesto, contribución, tasa, gravamen o derecho nacional, provincial o de cualquier otro orden; y en las  actuaciones judiciales en que sea parte,  gozará de todas las facilidades  que conceden al Estado, las leyes procesales.

Artículo 9. (Presenta un glosario de términos utilizados en la Ley 72, debidamente explicados, para total transparencia).  A continuación, se listan los términos definidos, relacionados con el fondo de fideicomiso.

6. Comisión de Evaluación de Proyectos de Colón.
7. Fideicomiso.
8. Ingresos extraordinarios.
9. Ingresos operacionales.

Artículo  10.  El  20% de  los  ingresos  operacionales  anuales  que obtenga la Zona Libre de Colón será incorporado  en  el  presupuesto  de  la institución  y su  uso  será  exclusivamente destinado  al programa de inversiones y mantenimiento de esta área.

De los ingresos extraordinarios que perciba la Zona Libre de Colón,  el 35% será destinado  para el desarrollo de proyectos de interés social en la provincia de Colón, los cuales serán depositados en el fideicomiso creado para tales efectos.  Los fondos restantes deberán ingresar a la cuenta del Tesoro Nacional.

Artículo  11.  Los  fondos  del  fideicomiso,  solo  podrán  ser  utilizados  para  el  desarrollo  de proyectos de interés social en la provincia de Colón aprobados por la Comisión de Evaluación de Proyectos de Colón.  El fideicomiso será de carácter irrevocable, se escogerá a un fiduciario  que cuente  con  la  licencia  respectiva  emitida  por  la  Superintendencia  de  Bancos  de  Panamá.  El fideicomitente será la Zona Libre de Colón y el Ministerio de Economía y Finanzas.

El  fideicomiso  será  de  administración,  fiscalización  y  pago.  Todos  los  pagos  de  los  proyectos serán ejecutados por medio de instrucción de orden de pago al fiduciario, previa aprobación de la entidad  técnica  y  ejecutora  a  la  que  le  corresponda  el  proyecto,  el  Ministerio  de  Economía  y Finanzas  y  el  refrendo  de  la  Contraloría  General  de  la  República.  Dentro  de  las responsabilidades  que  serán  irrevocables  para  el  fiduciario  estarán:  la  verificación  de  los documentos necesarios para cada pago, la administración y fiscalización de los activos.

Los  proyectos  que serán  financiados  a  través  de  los  fondos  dados  en  fideicomiso  deberán  ser previamente ingresados en el Sistema Nacional de Inversiones Públicas, para efectos de control estadístico.  Dichos proyectos no requieren la aprobación del Sistema Nacional de Inversiones Públicas y serán presentados ante este a medida que sean aprobados por la Comisión de Evaluación de Proyectos de Colón.

El fiduciario  deberá presentar ante la Comisión de Evaluación de Proyectos  de Colón informes semestrales  sobre  la  administración  del  fideicomiso,  los  rendimientos  y  los  avances  de  la ejecución  de  los  proyectos.  Dicho  informe  deberá  ser  remitido  al  Ministerio  de  Economía  y Finanzas y la Contraloría General de la República.

Los  fondos  dados  en fideicomiso,  los  proyectos  y  procesos  de selección  de  contratista  estarán sujetos a la fiscalización y control previo de la Contraloría General de la República.

Artículo  58.  De  los  ingresos  que  se  obtengan  producto  de  la  venta  de  bienes  inmuebles, propiedad de la Zona Libre de Colón,  el  35% será destinado  para el  desarrollo  de proyectos  de interés social  en la provincia de Colón. Dichos  ingresos serán depositados  en fideicomiso,  que será  creado  al  efecto  por  la  Zona  Libre  de Colón  y  el  Ministerio  de  Economía  y  Finanzas  al momento de la promulgación de la presente Ley.

Artículo 59. Los  proyectos a ser financiados  a través de los fondos  en fideicomiso  deberán ser seleccionados previamente por la Comisión de Evaluación de Proyectos de Colón, a través de un acta  debidamente  motivada.  El  quórum  mínimo  requerido  para sesionar será  del  75%  de  la totalidad de los miembros que lo  conformen.  Cada miembro  tendrá derecho  a un  voto  y podrá delegar a un suplente para que lo represente ante la Comisión.  Para seleccionar un proyecto, se deberá contar por una aprobación mínima del  75% de la totalidad de los miembros.

Cada proyecto  deberá  contar con  un  informe de factibilidad  que  incluya los  criterios  técnicos, financieros  y operativos.  Los contratistas deberán ser escogidos de conformidad a los procesos de  selección  de  contratistas  que  establece  la  legislación  vigente  en  materia  de  contratación pública.

Artículo  60.  Todo  ciudadano  panameño  tendrá  la  potestad  de  presentar  proyectos  de  interés social  en  la  provincia  de  Colón,  ante  la  Comisión  de  Evaluación  de  Proyectos  de  Colón, debidamente sustentados, para su evaluación y financiamiento a través del fideicomiso. 

Para leer el texto completo de la Ley 72, de 19 de octubre de 2012, ver el siguiente enlace: http://www.slideshare.net/Incsanne/ley-n-72-de-19-de-octubre-de-2012.  Es responsabilidad de todos los panameños informarse objetivamente sobre los temas nacionales para poder opinar con conocimiento de causa y no dejarse engañar por malos panameños a quienes solo interesa su propio beneficio, por encima de Panamá y el pueblo panameño…

26 agosto 2012

Crisis del maíz en los Estados Unidos y sus implicaciones en Panamá

Este año los Estados Unidos sufren una terrible sequía que lleva más de seis meses de estar asolando el país, diezmando su economía y, en especial, su estratégica producción agropecuaria. Esta desbastadora sequía, que afecta el 80 % del territorio de este país, es la mayor en los últimos 50 años y ha cambiado completamente el panorama internacional para uno de los granos más importantes a nivel mundial: el maíz (Zea mays). Producto de este fenómeno climático se vislumbra una crisis alimentaria de proporciones e impactos incalculables, ya que este país norteamericano es responsable de alrededor del 50 % de las exportaciones mundiales del grano. Ante esta inédita situación, es seguro que los Estados Unidos atiendan primero el consumo o demanda interna (que representa la tercera parte de la producción mundial) y sus exportaciones queden relegadas a un segundo o tercer plano atendiendo prioritariamente, de forma parcial, las demandas de sus principales compradores a nivel mundial.

Por otro lado, Panamá solo produce entre 10 y 15 % del consumo nacional de maíz amarillo e importa, anualmente (mayormente de los Estados Unidos), entre 85 y 90 %, unas 350,000 toneladas, para satisfacer la demanda nacional. Es sencillo comprender lo que sucederá a la producción nacional avícola y porcina si los Estados Unidos reducen significativamente o eliminan la exportación del grano a Panamá. También será difícil importar el grano de otros países productores, que darán prioridad a sus demandas nacionales y preferirán vender sus excedentes a los Estados Unidos, que pagará mejores precios, si se ve en la necesidad de comprar el grano.

Esta crisis mundial trae a colación la importancia vital de la sostenibilidad de la producción agropecuaria en cualquier país. No es sensato para ningún gobierno basar la seguridad alimentaria de su país en un sistema centrado en las importaciones, que descuide el fomento a la producción agropecuaria. La actual crisis del maíz en los Estados Unidos demuestra la fragilidad de este enfoque. Es estratégico que los gobiernos apoyen sus sectores agropecuarios con programas y proyectos de producción dirigidos al autoabastecimiento de rubros estratégicos para la alimentación de su población y la agroindustria, así como rubros orientados a la exportación. Así mismo, es muy importante dar un respaldo decidido y sostenible a la investigación agropecuaria en rubros estratégicos para la seguridad alimentaria y la exportación.

Panamá, con un presupuesto récord para el año 2013 de 16 mil 268 millones de Balboas, superior al del año en curso, ha hecho una distribución muy desbalanceada del mismo, a través del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la Asamblea Nacional. Por ejemplo, solo al sector salud se le asignaron 5,160 millones de Balboas (3,648 millones a la Caja de Seguro Social y 1,512 millones al Ministerio de Salud y Bienestar Social) y al sector educativo más de mil millones de Balboas, mientras que a todo el sector agropecuario solo se le asignó un total de 291 millones de Balboas (142 millones al Ministerio de Desarrollo Agropecuario, 12.41 millones al Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá y 136.6 millones para las restantes instituciones del sector), cifra ridícula en comparación con las asignadas a sectores menos estratégicos. Esto pareciera indicar que el gobierno actual le concede muy poca importancia o prioridad a la seguridad alimentaria del país y a un sector agropecuario y agroindustrial del que dependen miles de familias panameñas y que es uno de los mayores generadores de empleos. En un país que carece de una Ley General de Salarios e Incentivos Salariales (ver en este Blog, “Perfeccionamiento de la equidad en Panamá: La Carrera Administrativa y la Ley General de Salarios”, agosto 2006) y en el que un conductor del Metro Bus, sin educación formal, tiene mejor salario que muchos profesionales universitarios que han laborado por muchos años en el Sector Oficial o el Privado, esta indiferencia es percibida como una bofetada, un insulto y un acto de desprecio. Con el costo de la canasta básica alimentaria y el costo de vida en constante incremento, cada vez se hace más difícil al panameño de a pie y al panameño de la clase media, alimentar y mantener dignamente a sus familias. No puede haber paz ni justicia social en un país en el que solo los acomodados y los ricos puedan vivir bien.

Hay que reconocer, sin embargo, que el gobierno del Presidente Ricardo Martinelli ha demostrado, desde sus inicios, un interés especial por elevar la calidad de vida de todos los panameños. El amplio programa social que está desarrollando es una prueba palpable de ello. También, la ampliación del Canal Interoceánico, el mejoramiento de la infraestructura vial, la creación del Metro Bus y la organización del sistema de transporte público en el área metropolitana, la construcción del Metro y muchas obras más que tenían un atraso de décadas, que hacen que su gestión le esté haciendo justicia al pueblo panameño y que podrían potenciar las posibilidades de que Cambio Democrático y sus aliados repitan en los próximos comicios electorales.

La tradicional falta de apoyo de los gobiernos panameños en general al Sector Agropecuario es una cuenta pendiente que debe ser saldada pues la alimentación del pueblo panameño es tan importante como la salud, la educación y las obras, solo para mencionar tres de los sectores más favorecidos en el presupuesto general de la Nación para el año 2013. La comida es la paz y si no se resuelve la crisis existencial del Sector Agropecuario panameño, se crearía una inestabilidad social que opacaría toda la gran labor que este gobierno está haciendo para llevar este país a niveles de desarrollo que jamás había alcanzado. Unos, entre éstos la oposición, se aprovechan políticamente de la situación y dicen que lo que el gobierno quiere es convertir a Panamá en un país netamente importador de alimentos, a pesar de los riesgos que este enfoque entraña y que se mencionaron al inicio de este artículo. La verdad es que al Sector Agropecuario panameño ningún gobierno anterior le ha dado la importancia y apoyo que se merece y que elevaría la calidad de vida del panameño en general y, en especial, al de las áreas rurales, que es mayoría.  Se espera que el actual gobierno rompa con esta tradición nefasta...

Ojalá que el Presidente Ricardo Martinelli gestione los correctivos necesarios y se pueda ajustar el enorme desequilibrio existente en la distribución del presupuesto general de la Nación para 2013 o, en el peor de los casos, para el año 2014. Seguramente, miles de panameños lo agradecerán…

22 julio 2012

Contradicciones de la oposición política panameña actual

Hoy  se recibió un correo electrónico de un ciudadano panameño en el que hace comentarios políticos sobre algunos temas de la actualidad nacional.  A continuación reproduzco sus comentarios y la respuesta de Palabra Justa a cada uno de ellos.
 
1) En las últimas semanas, los panameños hemos visto, como se ha desatado una febril actividad en los medios de comunicación, mediante los cuales, el gobierno, con el dinero  que debería emplear en mejorar los servicios públicos y sociales, está sufragando propaganda para imponer un criterio sobre actos solo de importancia política partidista y lograr  incrementar su popularidad como si nos encontráramos en pleno proceso electoral.  Por su parte algunos personeros de la oposición también hacen lo suyo.  A estas actuaciones  se les ha denominado campañas sucias o campañas negativas.

Palabra Justa:

Sobretodo, hay que ser objetivos.  En realidad, la cosa es al revés.  La oposición (entiéndase PRD y algunos miembros distinguidos y conspícuos de la llamada Sociedad Civil), a la que luego se ha sumado un pequeño grupo de los panameñistas (muchos panameñistas de verdad no están de acuerdo en hacer alianza con el partido que defendía los intereses de los dictadores), no ha cesado en atacar, cuestionar y tratar de bloquear cualquier iniciativa del actual gobierno desde los inicios de la gestión del Presidente Martinelli.  El gobierno de turno lo que ha hecho es reaccionar a los ataques y organizar un equipo de especialistas para que difunda lo que está haciendo este gobierno por Panamá (que en solo tres años de gestión ha logrado avances impresionantes) y trate de neutralizar los tsunamis de propaganda negativa de la oposición que intenta manipular la opinión pública creando una percepción negativa del gobierno liderizado por el Presidente Martinelli.  Son prácticas y estrategias ya bien conocidas por todos los panameños.  Se recuerda muy bien, como si fuera hoy, cuando durante la dictadura militar se ofrecía combustible para los vehículos de los funcionarios y comida, con fondos del Estado, para que los servidores públicos fueran a las caravanas o manifestaciones públicas organizadas por el partido oficialista, que era el único partido político vigente entonces.  También se recuerda que, en ocasiones, se "solicitaba" a los servidores públicos pagar los cubiertos de los comensales de algún agasajo o convivio, por un monto entre B/. 20.00 y B/. 25.00, monto que deducían de directamente de los salarios.  Eran, claramente, actividades de propaganda política del régimen, organizadas por los que ahora quieren presentarse como los más honestos y verticales, como los más puros de corazón.

2) Diariamente, cuñas van y cuñas vienen  especialmente en los noticieros de los medios audiovisuales que no le son tan incondicionales al gobierno, donde se muestran la obras que se están realizando y que tendremos que pagar todos.  Sospechosamente, algunas veces esas cuñas silencian el espíritu investigativo e ciertos medios, olvidándose por completo de los escándalos que han conmovido a la población en los últimos meses.

Palabra Justa:

Principalmente de los medios de comunicación masiva que adversan al Presidente Martinelli pues él ha dejado en evidencia la mezquindad y la rapacidad de algunos ricos y poderosos (que también son dueños de los medios) que quieren seguir aprovechándose del pueblo panameño y no pagar los impuestos que están obligados a pagar para contribuir al avance y desarrollo de Panamá.  Esa es la rabia que le tienen al Presidente Martinelli y su equipo.  Todos los panameños sabemos quienes pueden y quienes no pueden justificar las fortunas que ahora poseen.  Personas de origen humilde que, en tiempos de la dictadura, ocuparon posiciones importantes y que ahora son multi millonarios.  Familias de prestigio, abolengo y riqueza que se confabularon con la dictadura para proteger sus intereses y acrecentar sus fortunas y que callaron ante los crímenes de lesa humanidad cometidos y los desmanes al erario público.  Ahora, como el actual gobierno quiere hacer las cosas con justicia, se rebelan pues quieren seguir pescando en río revuelto y el Sr. Martinelli es un obstáculo para sus malévolos planes.  Es preferible un gobierno como el actual, que invierta en la realización obras importantes para mejorar la calidad de vida y el futuro del panameño común (con base en el cobro de impuestos y en préstamos blandos), que un gobierno mediocre que no haga nada o casi nada por el país por temor al qué dirán o gobiernos que se roben todo el dinero de las arcas nacionales y se la pasen politiqueando con el doble discurso  y enredando todo para seguir "mamando de la teta".

3) Esa es la razón por la que muchos medios de comunicación, escritos y audiovisuales han perdido la credibilidad y el interés de la ciudadanía del que antes disfrutaban.  Hoy en día son la internet y las redes sociales, los que en realidad están informando y de allí el interés de las autoridades de que con más de una excusa traten de  “controlarlo”.  No lo lograrán por más que lo pidan y den las excusas que den.  El problema no es de identidad, el problema es de impunidad.

Palabra Justa:

Si, especialmente de los medios controlados por la oposición, que son la mayoría, con "periodistas" que desdicen de los principios de esa noble profesión, cuando es ejercida con verdadera imparcialidad y verticalidad.  Hoy día, lamentablemente, el dinero es el dios de muchos en Panamá y hay un periodismo mercenario y amarillista que se vende al mejor postor y que no conoce de idealismos ni de patriotismo ni de justicia.  Hay que decir las cosas con claridad y dejarse de hipocresías o de tratar al panameño como si fuera estúpido, pues no lo es.  Hay quienes quieren que el Sr. Martinelli no termine su período y prefieren que el país retroceda social y espiritualmente, todo por sus egoístas y malditos intereses.  Pero se olvidan que arriba hay un DIOS verdadero al que no se puede engañar y que -tarde o temprano- hará justicia divina.  Lo del Internet es otra de las interpretaciones malintencionadas que hace la oposición al Presidente Martinelli.  Él dijo con claridad lo que propone hacer y el objetivo que persigue.  A buen entendedor, pocas palabras.

4) El órgano judicial, por su parte está dándose banquete, admitiendo  y procesando unas veces  con celeridad meteórica  y otras con vergonzosa lentitud,  querellas  contra periodistas y contra cualquiera que tenga el valor para decir algo que ofenda al papa, a su curia o a quienes viven de la cosa pública, en este nuevo vaticano.  Esas leyes sobre la “calumnia y la injuria”, demuestran con toda certeza que no hemos evolucionado en nada.

Palabra Justa:

Desde los tiempos de la dictadura en Panamá nunca hubo justicia para los bandidos de cuello blanco, la gente que detenta el poder, el dinero y las influencias.  Sin embargo, todo se acelera a favor cuando alguien de la clase privilegiada comete algún ilícito.  Eso lo sabemos todos los panameños.  Lo extraño es que ahora que el Presidente Martinelli quiere hacer justicia y cobrar impuestos a los grandes empresarios que no los pagan, la oposición lo acusa de abusador; ahora que quiere dilucidar lo del caso CEMIS (Centro Multimodal, Industrial y de Servicios) y deslindar responsabilidades, es un perseguidor; si se disculpa públicamente reconociendo sus fallas humanas, también es criticado por los de la  oposición pues ellos nunca fueron capaces de hacerlo; si quiere hacer que los grandes y pequeños empresarios paguen el salario mínimo (el más alto concedido en los últimos 5 a 6 lustros) a sus empleados, es un dictador.  La justicia en Panamá solo es para los pobres, los de la clase media, los que no tienen influencias.  Peores aún son los que, por dinero e intereses, quieren justificar lo injustificable.  La justicia divina siempre llega...

5) Jamás llegaremos a ser parte  ni siquiera del segundo mundo mientras sigamos con esa    mentalidad medieval que quedó superada en la edad moderna.  Hablar algo que aun siendo    verdad moleste a un gamonal de la política y que dictó leyes para burlarse de la justicia, se    asimila a la blasfemia con que se castigaba a los herejes en la edad media: la excomunión y la    hoguera.

Palabra Justa:

Esto es verdad, sea del lado del que se miren los hechos.  Se recuerda bien que, en la dictadura, nadie osaba en decir la verdad abiertamente o ni siquiera en criticar a los amos del país.  Podía perder el empleo, desaparecer o ser encarcelado, torturado y/o vejado en su dignidad humana (hay miles de casos que documentan esto).  Hoy tenemos un mandatario al que insultan con toda clase de improperios a través de los medios y al que poco falta para que le mienten a su  digna madre y aun así los de la oposición señalan, contradictoriamente, que no hay libertad de prensa en Panamá.  ¿En qué país creen ellos que vivimos?  ¿En el país de los tontos y desmemoriados?

6) La política es tan vieja como la humanidad, y no está limitada únicamente a instituciones democráticas o gubernamentales. También es política la metodología usada para convencer y engañar a una población, lo cual solo es posible gracias a lo que conocemos como propaganda.  Etimológicamente propaganda proviene de propagar, tomada del participio de futuro pasivo del verbo latino propagare que significa 'perpetuar, acrecentar, extender', de modo que el significado literal sería "las cosas que deben ser perpetuadas".

Palabra Justa:

Así es, y gracias a Dios, el pueblo panameño ya está madurando y sabe distinguir entre la demagogia barata utilizada como propaganda mal intencionada con el fin de desprestigiar al gobierno de turno y apoderarse del poder para beneficio de unos cuantos y lo que es un gobierno que quiere lo mejor para el pueblo panameño y lo está demostrando con obras, no con palabrerías vacías, sin contenido.   Ese es, precisamente, el miedo que le tienen a Martinelli y por eso temen la reelección y desean impedir que termine su mandato popular pues eso es lo que siempre han hecho y es lo único que saben hacer.  Pero ya se les acabaron los argumentos y han quedado desenmascarados...Martinelli está dejando un legado político, con su estilo de gobernar, que será el comparador para las gestiones gubernamentales futuras.

7) Es una forma de comunicación que desde la antigüedad está dirigida a influir en la actitud de una comunidad.  Al contrario  de lo que es el suministro de información imparcial (noticias), la propaganda, presenta información para influir directamente.  Por lo general presenta a menudo,  hechos de forma selectiva y puede llegar a mentir para fomentar un interés  particular.   Utiliza los mensajes para producir una respuesta más emocional que racional a la información presentada.  El objetivo deseado es promover como resultado un cambio de la percepción del tema, incluyendo su  importancia.

Palabra Justa:

Pareciera que habla de la oposición actual, ellos son los expertos en estos temas y lo demostraron durante 21 años, a través de los cuales se encargaron de los que se les oponían ya fuera comprándolos, extraditándolos o desapareciéndolos (entre los últimos: estudiantes, políticos, militares honorables o arrepentidos, curas católicos).  No es necesario mencionar los nombres pues todos conocemos esas historias de horror... que todavía hoy producen pesadillas.  ¿Queremos eso nuevamente para Panamá????

8) Bien podríamos alegar que es un arma en la guerra política.  Lo que deploramos es que la propaganda del gobierno en nuestro país,  sirva para “ayudar” a los amigos y tapar un escándalo administrativo, si ese dinero sale de nuestros impuestos y contribuciones.  Todos hemos visto la forma intencional y sistemática de persuasión con la que personeros del gobierno critican a oposición, la iglesia y a los grupos que no comparten su forma de administrar la cosa pública.

Palabra Justa:

Qué triste que se achaque a los gobiernos en democracia todas las salvajidades que se hacían en tiempos de la dictadura militar que alguna vez fué calificada por los mismos dictadores como una "dictadura con cariño".  Eso jamás será olvidado.  Da risa y dolor al mismo tiempo, la poca calidad humana y el nulo patriotismo de algunos panameños que aún siguen añorando esos infames tiempos de nuestra historia todavía reciente...

9) Que el gobierno diga todo lo malo que sabe o son los diputados, alcaldes, representantes y personeros de la oposición, nos parece excelente.  Si han cometido actos delictivos, que los denuncie y procese. No que les tuerza el brazo para que le den un voto que a ellos les interesa o que se incorporen a su partido con nuevos adherentes.  Es inadmisible que a través de la propaganda siga enviando mensajes de amedrentamiento para lograr un consenso con quienes se le oponen en lugar de sentarse a dialogar, y veamos el escandaloso transfuguismo para evitar la acción de la justicia o coger su parte del pastel.

Palabra Justa:

Produce risa la palabra "diálogo" según la utilizan algunos en la oposición con fines aviesos.  La reciente crisis de los Ngäbe manipulados por la oposición y otros grupos con intereses diversos demuestra hasta dónde son capaces de llegar con sus deseos enfermizos de poder y dinero, por encima de todo.  Aprovecharse de la miseria humana de esos indígenas es algo feo e indigno, por decir lo mínimo.  Todos en Panamá saben quienes los controlan y por qué.  Mientras el gobierno actual desea sacarlos de la miseria, la ignorancia y la falta de atención en que siempre han estado sumidos, la oposición, que solo les ha dado soluciones temporales que no han resuelto su situación histórica de pobreza y falta de educación, los instó a la sedición.  El famoso diálogo fue una macabra burla diseñada para ganar tiempo y empeorar las posibilidades del gobierno para resolver la crisis.  Entonces, ¿quienes son los expertos en manipulación, amedrentamiento, amañamiento???

10) Si la oposición tiene elementos de juicio suficientes para denunciar a funcionarios de la administración o al propio primer mandatario de actos deplorables, que las presente, aun cuando presuman  que ni la asamblea ni la corte suprema de justicia harán nada para que se haga justicia. Muchas veces nadie sabe hacia dónde salta la liebre.  Eso demostrará al pueblo que todo lo que hacen no es pura bulla, y no son meros bochinches como los califica el presidente. Y mientras nuestro vicepresidente que estuvo metido en la candela, no suelte la lengua, seguirá engrosando la lista de perdedores por mas miembro que se haga de uno u otro frente.

Palabra Justa:

Si, que lo hagan.  Ojalá tuvieran las agallas para hacerlo.  Lo que pasa es que no se atreven pues tienen una larguísima cola de paja y los que van a quedar presos son ellos mismos.  ¿En qué país vive usted?

11) La propaganda, cuando es utilizada de forma no ética, es un modo de desinformación y censura,  con frecuencia va acompañada de distorsiones de los hechos y de llamamientos a la pasión y a los prejuicios, a menudo es considerada como falsa o engañosa.  Aunque el mensaje contenga información verdadera, es posible que sea incompleta, no contrastada y partidista, de forma que no ofrezca un cuadro equilibrado de la opinión en cuestión, que es contemplada siempre en forma asimétrica, subjetiva y emocional.

Palabra Justa:

¿Todavía insiste usted en esto sabiendo muy bien quienes son los maestros en estas artes?  Lo que pasa es que ahora vivimos en una verdadera democracia, aunque todavía imperfecta, y se encontraron con un Presidente que no les teme y que les hace frente, cosa a la que no estaban acostumbrados.

12) Y es por ello que vamos a pedir a todos que dejemos la actitud hipócrita  y acabemos con esta farsa.  Ya sean campañas sucias o campañas negativas, bienvenidas sean si con ello depuramos un poco, la cloaca donde estamos sumergidos desde hace ya varios lustros. Ese es un cambio no prometido pero que se hace justo y necesario plantear.

Palabra Justa:

Si, en efecto, hay que madurar como sociedad y dejar de politiquear tanto y trabajar unidos por Panamá.  Dios nos ayude a lograrlo.  Hoy día Panamá es uno de los países de más sólida economía en todo el Continente Americano.  Las estadísticas del país son envidiables en muchos aspectos, muy a pesar nuestro.  El gobierno actual hace denodados esfuerzos por impulsar el país, en todos los sentidos, pero muchos panameños  (gracias a Dios no son mayoría) no pensamos en el país y las generaciones futuras de panameños, vemos con visión de corto plazo, adoramos el juega vivo y la doble moral.  Tristemente, los panameños nos quedamos cortos para el país maravilloso que tenemos, nuestra sociedad está enferma y tiene una actitud negativa, en extremo reactiva, en vez de positiva y pro activa.  Necesitamos un cambio drástico, pronto y democrático (sin alusiones políticas pues no pertenezco y nunca he pertenecido a ningún partido político).  Necesitamos mucha educación y una nueva mentalidad, especialmente los jóvenes, de quienes es el futuro de Panamá.  Todavía hay miles de panameños inconscientes que botan basura en las calles, así como en los ríos y quebradas, causando grandes problemas ambientales.  En las oficinas del Estado y en las empresas o en las calles, hay mucha gente malcriada que no sabe ni siquiera atender u ofrecer una sonrisa amable al prójimo que los consulta.  Hay desalmados que se roban las tapas de las alcantarillas sin importarles que ese acto barbárico puede costarle la vida a alguien y, peor aún, fundiciones que les compran ese material sabiendo su procedencia.  Aún hay políticos panameños que traicionan a la patria y se van al extranjero a despotricar contra Panamá, en su afán desmedido por acceder al poder.  ¿Qué queremos los panameños para Panamá?

No hay que temer a la reelección inmediata del Presidente.  La disfrutan los Representantes, los Alcaldes y los Diputados y ¿por qué no puede tenerla el Presidente de la Nación?  Al final, el pueblo es el que juzga la gestión de un gobierno y decide si merece darle una nueva oportunidad para continuar su buena labor.  Si se permitiera esto en Panamá, sin dudas, el pueblo volvería a votar por Martinelli.  No es perfecto (solo Dios lo es) y él mismo lo reconoce abierta y humildemente, pero ha hecho por Panamá más que muchos Presidentes anteriores, juntos, en solo tres años de gestión (no es necesario hacer una lista de todo lo que ha logrado y le faltan dos largos años que, se espera, sean igual de fructíferos), pese a la enorme cantidad de obstáculos que la oposición ha puesto en su camino desde el mismo inicio de su gestión y que hubiera acabado con los ánimos de cualquier otro Presidente (se encontraron con la horma de sus zapatos).  Obviamente, también en este gobierno hay funcionarios corruptos, trepadores, inmorales y juega vivo -como en cualquier gobierno y país- y el Presidente Martinelli no apoya sus acciones pero no puede evitarlas todas tampoco.  Es un problema social con el que se debe que convivir y tratar de mejorar, interponiendo todos los filtros y recursos que sean necesarios.  Ojalá que antes de finalizar su gestión el Presidente Martinelli impulse y logre una ley general de salarios e incentivos laborales por méritos, lo cuál traería mucha equidad social y pondría a Panamá al nivel de los países más desarrollados y con mayor justicia social.  Esto colocaría al Presidente Ricardo Martinelli en un sitial muy especial en la historia de nuestra querida Panamá.

04 marzo 2012

Reflexiones en torno a la sedición de los Ngäbes

Muchos panameños, de todos los estratos sociales y económicos, somos extremadamente superficiales y reactivos (en vez de profundos y analíticos). A veces no sabemos ni lo que queremos para nosotros mismos y, mucho menos, para nuestro amado y hermoso país, tomando a la ligera todos los temas, hasta los más importantes, relacionados con la Nación panameña y su democracia. Lo más preocupante es que nuestra juventud, futuro de la Patria, no escapa a esta situación ya que todos -de una forma u otra- somos reflejo de nuestros padres o de quienes nos formaron. En otras palabras, nos cuesta mucho pensar con profundidad y coherencia y esta limitante nos afecta gravemente en todos los aspectos de nuestra vida y nuestras relaciones y nos hace seres muy vulnerables. Cuesta y duele decirlo y reconocerlo pero, para cambiar, hay que dar este paso fundamental. Incluso, hay quienes dicen que lo único que tomamos en serio son los carnavales…

Esta grave debilidad de nuestro carácter es malsanamente aprovechada, por propios y extraños, para manipularnos la mente con extremada facilidad y sin que nos percatemos. Por eso, el país no avanza social ni organizativamente, al ritmo que debería. Cada paso que damos cuesta mucho esfuerzo y, no pocas veces, retrocedemos. Un hecho que comprueba esta afirmación es la reciente -y todavía vigente- crisis de los indígenas Ngäbe que apoyan la sedición (hay que señalar, responsablemente, que la mayoría de los Ngäbe no lo hace), en contra de la estabilidad y gobernabilidad del gobierno actual. Quienes están detrás de la negra cortina, incitando criminalmente a este pequeño grupo de indígenas Ngäbe, han tenido mucho tiempo y éxito para lograrlo. Al mismo tiempo, han logrado engañar a una gran proporción de la población panameña que, inocente y/o tontamente, ha reaccionado contra el gobierno, como estaba previsto, de una forma muy visceral, como resultado de la intensa y bien planificada propaganda subversiva en contra de la democracia panameña y de Panamá.

En esta misma línea, han hecho creer al propio gobierno del Presidente Martinelli -y a la mayoría de los panameños- que es vital “negociar” con los indígenas Ngäbe sublevados cuando, en realidad, NO HAY NADA QUE NEGOCIAR con ellos pues la seguridad, la paz, la estabilidad y la gobernabilidad de Panamá NO SON NEGOCIABLES. Estas “negociaciones” están comprometiendo, cada vez más, el futuro de Panamá y de la gran mayoría de los panameños que son los que pagan los impuestos, favoreciendo los planes de la sedición. Por otro lado, las tierras comarcales pertenecen a la Nación y NO a los Ngäbe. Si la Nación requiere construir las dos hidroeléctricas dentro de la comarca para reducir el alto costo de la electricidad a TODOS los panameños, y esto está bien sustentado por estudios científicos serios que el gobierno tiene la obligación de divulgar, NO HAY NADA QUE NEGOCIAR en esta línea. Lo único negociable por los Ngäbe (por aquellos que si se sienten parte de esta Nación) son los beneficios y ventajas que habrá para TODO el pueblo Ngäbe, como resultado de las construcciones en los territorios comarcales (empleos, escuelas, becas para estudios a todos los niveles, hospitales, caminos de penetración, entre muchos otros temas). ¿Acaso no es esto lo más conveniente e inteligente, en vez de la posición estúpida y tozuda de los Ngäbe sediciosos que desean seguir condenando a todos sus congéneres al perpetuo atraso, miseria, ignorancia, pobreza extrema y falta de salud, en los que han subsistido durante toda la vida republicana, por un muy mal entendido e hipócrita concepto ambientalista y conservacionista que les han implantado en sus mentes y tienen la triste consigna de vender al resto de los panameños?

En la radio y la televisión nacionales se escucha a comentaristas y dueños de programas, confusos y/o de mente torcida (por sus intereses personales y/o políticos), que abogan por este pequeño grupo de indígenas Ngäbe irresponsables, aún en contra del orden constitucional y de la personalidad del Estado, aduciendo que ellos estaban primero que nosotros y que se merecen todo (incluso el vandalismo, los abusos y los cierres de calles que tanto daño económico y social han causado y el atraso en que pretenden sumir a Panamá). En realidad, es una posición fútil, llena de mucha hipocresía y politiquería de la más barata, que solo se tragarán los panameños que no analizan con profundidad los temas nacionales y se dejan llevar por las percepciones manipuladas y los sentimientos mal orientados, que pueden causar una peligrosa histeria nacional. Los panameños actuales no tenemos ninguna responsabilidad en estos hechos históricos lamentables y es descabellado cualquier reclamo en este sentido. Si toda esta basura mediática fuera cierta y justa, que NO lo es, cerremos el país, vayámonos a otro lado, dejemos todo en manos de los Ngäbes sediciosos y sus macabros maestros y terminemos de una vez con esta tragicomedia. Obviamente, no es esto lo que quieren los panameños sensatos, en lo más profundo de su ser.

Queremos un país en donde no exista la pobreza (en cualquiera de sus denominaciones), en el que no haya desempleo, en el que la educación sea de una calidad superior, en el que no exista la ignorancia, en el que la salud pública sea óptima para todos, en el que existan oportunidades para todos los panameños y los que viven bajo nuestro cielo, en el que la calidad de vida sea excelente y en el que haya justicia social para todos (sin importar la clase social y económica). Esto es posible, pero debemos deponer los intereses personales y/o políticos que nos desunen y destruyen y empujar TODOS la carreta de la Nación, en una misma dirección.

Los panameños que si queremos a Panamá con honestidad tenemos que -de algún modo- manifestarnos abierta y pacíficamente (incluyendo la mayoría Ngäbe que no apoya la sedición) y decirle NO a los malos panameños que pretenden sembrar el caos nacional (los Ngäbe sediciosos, sus maestros, los malos políticos criollos, ciertas ONG's internacionales malintencionadas y los panameños que se dejan llevar por percepciones manipuladas). Tenemos que decirle al mundo que queremos un país moderno basado en el desarrollo sostenible, en donde la protección y la conservación ambiental estén al servicio de y sean compatibles con el desarrollo humano de TODOS los panameños y el progreso integral de la Nación.

26 febrero 2012

La sedición de los Ngäbe: la hora decisiva...

Mañana, lunes 27 de febrero, continúan las “negociaciones” del gobierno con los indígenas Ngäbe rebeldes para decidir el futuro de las hidroeléctricas en la comarca Ngäbe Buglé. La situación es muy frágil pues los indígenas mantienen su posición intransigente de no a las minas y las hidroeléctricas y, por otro lado, el gobierno tiene la responsabilidad de promover el progreso y el desarrollo sostenible del país y de todos los panameños.

En realidad, nunca hubo nada que negociar con los Ngäbe sediciosos. A estos indígenas les han lavado y llenado el cerebro con informaciones incorrectas, interpretaciones muy amañadas de las leyes comarcales y conceptos muy cerrados o extremistas sobre la protección y conservación ambiental, así como de la posesión de las tierras comarcales que habitan pero que NO les pertenecen (le pertenecen a la Nación) y el alcance de sus derechos sobre éstas, entre otros temas.

Y los gobiernos, desde hace muchos años, en lugar de aclarar las cosas con los indígenas, de una vez por todas, se han dejado llevar unos por el clientelismo político (que tanto daño ha hecho a Panamá) y otros por la política del avestruz, accediendo a las imposiciones y caprichos de los indígenas sublevados para calmar sus ánimos y evitar confrontaciones. Este enfoque ha demostrado que no funciona pues los indígenas están, cada vez, más atrevidos e impositivos, siguiendo las consignas que les han trazado e implantado en sus mentes y espíritus distintos grupos -tanto nacionales como extranjeros- que, en las tinieblas, los han manipulado desde hace mucho tiempo. Ahora resulta que el país entero está a expensas de sus antojos y cuando les da la gana cierran las carreteras y vandalizan la propiedad estatal (enmascarados como delincuentes comunes), con gran perjuicio para el país, en todos los sentidos. Ahora es mucho más difícil razonar con ellos y la situación está a punto de salirse de las manos del gobierno. Como siempre, al final tiene que intervenir la Iglesia Católica, como mediadora, lo que demuestra la inmadurez e incapacidad de la sociedad panameña para enfrentar y solucionar a tiempo nuestros propios problemas, tomando oportunamente las decisiones correctas y todos unidos por el bien de Panamá y la mayoría de los panameños… Ingenuamente, muchos panameños se dejan influenciar o llevar por sentimientos y percepciones manipuladas, en vez de enfocarnos en las estadísticas, las realidades, los hechos comprobados o en información de fuentes verdaderamente confiables…

Es importante señalar que la gran mayoría de los Ngäbes si se sienten panameños y, por ende, unidos al resto de los ciudadanos de esta Nación; esta mayoría si desea que el país avance y buscan oportunidades, educación, progreso y desarrollo para ellos y todos sus congéneres. La actitud retrógrada de los Ngäbe sediciosos los afecta directa y dramáticamente pues les cercena su derecho legítimo a aspirar a una mejor condición y calidad de vida. Los condena a una vida de limitaciones, ignorancia, pobreza y desnutrición, a una vida sin esperanzas, semi nómada, en la que solo pueden aspirar a ser peones en las explotaciones agropecuarias de Panamá y Costa Rica, todo por un mal entendido enfoque indigenista, aupado por malos panameños que solo piensan en sus intereses particulares. Es necesario que estos indígenas también eleven sus voces y se pronuncien abiertamente pero sin provocaciones, pacíficamente, para evitar conflictos internos que puedan degenerar en violencia.

Lo más triste es que ciertos comentaristas y medios masivos de comunicación están siguiendo el juego tenebroso de estos malos panameños y no están analizando a profundidad el grave daño que causan al país y a la democracia panameña. Unos lo hacen con pleno conocimiento de causa (aquellos que solo ven a través del cristal de sus intereses -particulares y/o políticos- y no les importa la democracia, el país y el pueblo); otros que, sin proponérselo, sirven a los deseos de los primeros, cuando pierden objetividad al ser seducidos por su papel de intermediadores sociales en la defensa a ultranza de los más necesitados (aun cuando, injustificadamente, pongan en peligro la estabilidad, la gobernabilidad y la democracia de Panamá); y otros, influenciados por percepciones cuidadosamente implantadas, originadas en espejismos oníricos propuestos por fundamentalistas del ambientalismo que no reconocen o no dan crédito a la filosofía del desarrollo humano sostenible que no solo considera la dimensión ambiental sino que, al mismo tiempo, reconoce las dimensiones social y económica, como componentes esenciales para un desarrollo justo y equilibrado en el tiempo. No se puede ser sostenible con un enfoque netamente ambientalista que no permita la construcción de obras que beneficiarán la sociedad y la economía del país, aun cuando existan comprobadas medidas de mitigación y remediación para la conservación, en el tiempo, del componente ambiental; tampoco se puede ser sostenible con un enfoque puramente economicista, que descuide el componente ambiental poniendo en peligro o destruyendo el patrimonio natural para su uso y disfrute por las generaciones futuras. Lo más funcional, conveniente e inteligente es un enfoque de desarrollo humano que sea capaz de armonizar los tres componentes, para ser sostenible en el tiempo. Afortunadamente, todavía quedan comunicadores sociales en general, periodistas y medios de comunicación serios y objetivos, muy comprometidos con la verdad, con el país y con todos los panameños.

Hoy, el Canal 35 de la televisión nacional (PLUS), que apoya los esfuerzos del gobierno, acusó directamente al Ministro de Comercio e Industrias, Ricardo Quijano, de las dos muertes acaecidas durante los cierres de calles por los sublevados indígenas, de haber creado el problema con los Ngäbes sediciosos y del fracaso de las negociaciones. Son acusaciones muy serias, que se salen de todo contexto. Estas actitudes ambiguas, inconsistentes, son las que, precisamente, hacen enorme daño a la psiquis de la sociedad panameña y al país y lo que traen es gran confusión. Como se ha señalado en estas líneas, la estabilidad, la paz, la gobernabilidad y la democracia de Panamá NO SE NEGOCIAN con nadie. Hay que pensar que el Ministro Quijano, habiendo el equipo de gobierno realizado grandes esfuerzos en lograr que a Panamá se le haya otorgado el grado de inversión por las principales calificadoras mundiales (lo que es muy difícil de alcanzar) y en defensa de la designación de Panamá como uno de los principales destinos turísticos del mundo por el prestigioso New York Times, entre otros logros importantes, se rehúse responsablemente a aceptar el vulgar chantaje de los Ngäbe sediciosos y el emplazamiento que le han hecho a Panamá y al resto de los casi cuatro millones de panameños, que si amamos este país.

Si el gobierno, con toda razón, no accede a las demandas sin sentido de los indígenas sediciosos y estos mantienen su posición de intransigencia, otra vez vendrán los intentos de cierres de calles y de vandalizar las propiedades estatales, con los enormes perjuicios que esto causará a la población, a la empresa privada, a la economía y al prestigio del país. Los resultados son impredecibles y podrán ser aprovechados por todos los que se oponen al gobierno actual, especialmente por aquellos que desean ardientemente el caos general y el retorno a la dictadura. Que el pueblo panameño no se deje engañar… Que apoye sin condiciones el mantenimiento del orden establecido y la gobernabilidad del país. Que le de un si rotundo al progreso y al desarrollo sostenible de la nación, que incluye el uso racional de los recursos naturales en beneficio de todos los panameños…

Para enturbiar más el panorama, mañana comienzan las clases en las escuelas primarias y secundarias de todo el país. El panorama se presenta complicado para el gobierno y esta es la coyuntura que, irresponsablemente, esperaban los Ngäbes sediciosos, sus maestros en las sombras, algunas facciones de la oposición, los grupos de la ultra izquierda, los ambientalistas extremistas y muchos panameños que no ven las cosas con claridad, para crear más presión sobre el gobierno. Dios nos ayude a superar esta crisis y que no ocurran situaciones que luego debamos todos lamentar.