26 junio 2006

Palabras al Viento

(Relato que se origina en el Evangelio de San Juan, Capítulo 8)

Jesús había permanecido en Galilea un largo período pues era riesgoso ir a Judea, donde los judíos lo esperaban para matarlo, por afirmar que Él era el Mesías, el Hijo de Dios, y porque sus acciones -según ellos- se apartaban de la Ley de Moisés. Transcurría el mes de Tischri (septiembre - octubre) y la Fiesta de los Tabernáculos (de siete días de duración, del 15 al 21), estaba por iniciarse. En esta fiesta todos los varones adultos debían participar, en recordación del peregrinaje del pueblo judío por el desierto, con Moisés como guía. Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén pues, por ser una ciudad tan importante, allí se congregarían, por motivo de la fiesta, miles de peregrinos judíos de todo Israel e, incluso, gran cantidad de paganos que llegarían atraídos por el esplendor de las festividades. Aprovecharía la oportunidad para predicar y enseñar la Palabra de Dios y lograr la conversión de muchos.

El Maestro llegó a Jerusalén, de incógnito. No deseaba ser reconocido durante los primeros días de la fiesta, que había reservado para reunirse en secreto con los discípulos que residían en la ciudad, para ayudarles a perfeccionar su conocimiento de la palabra de Dios, afianzando su fe.

Al dar inicio las festividades, los judíos lo buscaban acuciosamente en todos los rincones y preguntaban por Él, para atraparlo. El origen de Jesús era el tema cotidiano obligado en todo Jerusalén. Unos decían que era un profeta y algunos, incluso, que era el Cristo. Otros, aún, lo acusaban de engañar al pueblo con Su doctrina. La confusión era grande entre la población pues muchos creían que Él era galileo de nacimiento ya que había vivido y predicado por largo tiempo en esa región, donde había realizado muchísimos y fantásticos milagros. <<Este, decían, no puede ser el Mesías pues los profetas señalaron que será del linaje de David y nacerá en su ciudad, Belén de Judea. Seguro que es otro gran profeta.>>

A mediados de la semana, desde horas muy tempranas, Jesús había regresado del Monte de los Olivos y predicaba en el Templo, a todo pulmón, enseñando Su doctrina, rodeado de una gran multitud. Su imponente presencia, por si sola, atraía la atención de los presentes, como un potente imán. Su larga túnica blanca sin costuras, su impresionante talla de armónica y felina corpulencia (poco común entre los judíos de la época), su largo cabello castaño de abundantes bucles dorados, su tupida y oscura barba, su fino y largo rostro bronceado de estrecha nariz recta, su boca de labios finos bien delineados y blanquísimos dientes, su potente mentón cuadrado y su cálida y vibrante voz, producían, en conjunto, un efecto subyugante que cautivaba e hipnotizaba la masa humana que lo rodeaba. Algo en Él lo hacía, particularmente, irresistible: era su indescriptible mirada, capaz de penetrar hasta los más recónditos rincones del alma y derretir o traspasar el más duro acero, todo al mismo tiempo. Provenía de unos grandes ojos dorados incrustados en unas cuencas hondas y alargadas y enmarcados por oscuras y largas pestañas, al abrigo de unas cejas largas y espesas. Pero, lo más extraordinario de este ser excepcional era Su Palabra, Su Doctrina, Su Filosofía. El poder de Su Palabra era tal que todos -al escucharlo- quedaban en trance y anonadados ante la magnitud de su alcance que, en no pocas ocasiones, hacía temblar los cimientos de la religión judía...

Los policías del Templo tenían órdenes de prenderlo pero no se atrevían porque el pueblo lo escuchaba con gran vehemencia. Secretamente, muchos de ellos habían sucumbido a sus palabras maravillosas…al igual que algunos Maestros de la Ley, algunos escribas y fariseos y muchos judíos, lo mismo que gran cantidad de paganos residentes o que visitaban Jerusalén por esos días.

Interrumpiendo a Jesús, un grupo numeroso de Maestros de la Ley y fariseos empujaron al centro del ruedo a una mujer joven y hermosa, sorprendida en flagrante adulterio. Con el oculto propósito de hacerlo cometer un error y acusarlo para poder prenderlo, lo tentaron diciéndole:

- Maestro, esta mujer ha sido sorprendida cometiendo adulterio. La Ley de Moisés indica, claramente, que debe morir apedreada. Tú, ¿qué dices al respecto?

Jesús, conociendo sus verdaderas intenciones, se agachó recogiéndose la túnica con ambas manos y, de cuclillas, callado y con displicencia, se puso a escribir sobre el suelo suelto del pavimento, con su dedo índice derecho. Al ver que los ignoraba, los integrantes de la comitiva insistieron, presionando a Jesús.

- ¿Qué dices, Maestro? Sabemos que eres un profundo conocedor de la Ley Mosaica. ¿Cuál es tu respuesta? ¿Debemos cumplir la Ley de Moisés o perdonarle la vida a esta pecadora dando un mal ejemplo a la comunidad?

Jesús, dejando de escribir, levantó el rostro iluminado y lanzó a los judíos una intensa y dura mirada cargada de crítica, que no pudieron sostener.

- El que, de ustedes, esté libre de pecado, que lance la primera piedra - sentenció el divino Maestro, continuando, cabizbajo, con su escritura.

Su respuesta no violaba, en lo más mínimo, la Ley de Moisés; más bien, la complementaba y daba un aldabonazo a la conciencia de aquellos hombres miserables que pretendían aplicarla sin tener autoridad moral ni espiritual…Ninguno de los presentes intentó hacer cumplir la Ley. Las piedras fueron cayendo de sus manos, una tras otra…Poco a poco, los miembros de la comitiva se fueron dispersando, avergonzados, comenzando por los más viejos.

Jesús, absorto, quedó solo con la mujer que lloraba en silencio, con la cabeza baja, sin poder moverse de donde la habían colocado.

- Mujer, ¿dónde están los que te acusan? - inquirió Jesús, traspasándola con Su áurea mirada.
- Se han marchado, Señor - contestó la mujer, en una voz temblorosa, casi inaudible, sin atreverse a mirar a Jesús.
- ¿Ninguno te ha condenado, mujer? - preguntó Jesús como asombrándose del hecho.
- No, mi Señor, no me han condenado - dijo la mujer rompiendo a llorar desconsoladamente y cubriéndose el rostro con las manos.
- Pues,…Yo tampoco te condeno. Vete en paz, hija mía, y no vuelvas a pecar…

El Maestro se incorporó, abandonando lentamente el solitario lugar, dejando tras Él, un alma renovada y agradecida. Un viento gélido soplaba y las palabras que había escrito en el suelo, comenzaron a desvanecerse: Hipócritas, no solo esta pobre mujer cometió adulterio…Yo fui enviado por Mi Padre Celestial para el perdón de los pecados y para perfeccionar la Ley de Moisés mediante una alianza nueva con todos los hombres y mujeres que crean en Mi como Hijo del Altísimo...

18 junio 2006

Paradigmas de la Sociedad Panameña

Hace unos tres y medio millones de años surgió, del fondo del mar, el istmo de Panamá. Este hecho tan notorio, además de cambiar la geografía y la climatología de todo el planeta, tuvo impactos significativos en la biodiversidad del Continente Americano, al permitir el intercambio de especies animales y vegetales entre el norte y el sur y al crear los océanos Atlántico y Pacífico, promoviendo la especiación en estas dos enormes masas marinas, por efecto de su separación... Pero la emergencia del istmo de Panamá no solo propició el intercambio de especies de los dos Reinos: Animal y Vegetal. Sin duda, también hizo posible la migración de grupos humanos, de norte a sur y viceversa, así como el intercambio cultural...

Por estas y otras razones, Panamá es un país maravilloso y muy especial…Cuenta con una posición geográfica estratégica, en la cintura de América, siendo el punto más angosto de este Continente. No existía un sitio mejor dotado por la naturaleza para que Vasco Núñez de Balboa, guiado por los indígenas panameños, descubriera el Mar del Sur (océano Pacífico). Por su posición geográfica y su angostura, fue el punto de concentración de las tropas españolas en la conquista del Nuevo Mundo. De aquí partió Francisco Pizarro, en el primer tercio del siglo XVI, para iniciar la campaña que culminaría con la conquista del Imperio Inca (actual Perú), en el Pacífico suramericano. Durante y después de la conquista, el codiciado oro del Imperio del Tihuantisuyo (Perú, Ecuador y Bolivia) recorría el camino a la inversa: desde el sur, era transportado por barco hasta la ciudad de Panamá; desde este punto, a lomo de mulas, hasta la ciudad atlántica de Nombre de Dios (fundada por los españoles en 1509) y de ahí a España (años después, en 1597, se utilizó la ciudad de Portobelo para este propósito). Fueron, los Hispanos, los primeros en tomar conciencia del inmenso potencial estratégico -desde los puntos de vista geopolítico, militar y comercial- de este angosto territorio rodeado por dos inmensos océanos y que unía el norte con el sur de América… A partir de entonces, quedó sellado su destino como “…Puente del Mundo y Corazón del Universo”. El libertador Bolívar escribió, en la Convocatoria al Congreso de Panamá, el 7 de diciembre de 1824: "...Parece que si el mundo hubiese de elegir su capital, el Istmo de Panamá sería señalado para este augusto destino, colocado, como está, en el centro del globo..."

En la actualidad, la República de Panamá se ha convertido en un país de oportunidades y en el sitio preferido de gentes de muchos países para vivir, invertir, hacer negocios o, simplemente, visitar para admirar las múltiples e incomparables bellezas naturales con que Dios la ha bendecido… Muchas empresas y Bancos -nacionales e internacionales- han abierto sus puertas en el país, aprovechando sus ventajas comparativas (el canal interoceánico, el ferrocarril transístmico, la zona libre de Colón, los grandes puertos, las facilidades bancarias, etc.) y su economía dolarizada desde hace muchos años.

La inversión y el crecimiento económico de la nación se han catapultado al consolidarse el sistema democrático, luego de casi veinte años de la caída, en 1989, del que se espera haya sido el último gobierno dictatorial de la república y la eliminación del ejército. La reversión de la Zona del Canal (incluyendo el Canal Interoceánico), el 31 de diciembre del año 1999, marcó un hito en la historia de esta pequeña nación, al llegar a su fin un oprobioso enclave colonial de más de 90 años, ya que la República de Panamá pasó a ser la dueña absoluta y única responsable de la operación, mantenimiento, modernización y administración del pujante emporio canalero -principal empresa del país- y lo ha hecho extremadamente bien. El “secreto” de este éxito ha sido que la vía canalera se ha administrado y operado, hasta este momento, como una empresa privada, independiente de la política criolla...

El área metropolitana de la ciudad de Panamá, capital de la república, es una de las urbes más modernas y cosmopolitas de América Latina. Cuenta con todas las facilidades y comodidades de las grandes ciudades de los países desarrollados y con un perfil urbano que tiene una de las mayores concentraciones de rascacielos por kilómetro cuadrado, entre los países de Hispanoamérica y El Caribe, que está en permanente crecimiento (próximamente se iniciará la construcción de varias decenas de edificios que superan los ochenta pisos y algunos de ellos los cien). Sus puntos débiles son: la poco desarrollada red vial (saturada de cuellos de botella y de semáforos tontos que hacen necesaria la presencia de muchos policías dirigiendo el tránsito), la falta de un sistema de transporte masivo de pasajeros moderno y eficiente (el actual -dominado por los llamados Diablos Rojos- es arcaico, brutal, ineficiente, peligroso e indigno de una población y ciudad que, hoy por hoy, se merecen otro trato), la carencia de educación vial de conductores y transeúntes y la falta de funcionarios especializados en las técnicas modernas de organización, operación, administración y fiscalización del tránsito y los flujos vehiculares.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Uno de los grandes atractivos de Panamá, como destino turístico y comercial, siempre ha sido su seguridad social. Todavía se puede decir que el país es seguro. Pero esta seguridad está siendo fuerte y peligrosamente socavada por un significativo incremento de la criminalidad -como nunca antes en la historia del istmo- y está a punto de colapsar. Ya son cosa del diario vivir las guerras urbanas y los tiroteos entre pandillas, los frecuentes ajusticiamientos en el sombrío mundo del narcotráfico y el lavado de dinero, el aumento de los crímenes pasionales y los asaltos a bancos, empresas y ciudadanos. Las abarroterías de los inmigrantes asiáticos son constantemente asaltadas y los dependientes heridos o asesinados por malhechores menores de edad. Pareciera que la Policía Nacional no se da abasto para combatir eficientemente la escalada criminal. Sin embargo, todavía se está a tiempo de frenar, antes de que la situación sea incontrolable y los ciudadanos comiencen a tomarse la justicia por sus propias manos, como ocurre en varios países latinoamericanos, al ver que los estamentos encargados de aplicar la justicia y el orden muestran total ineptitud e inoperancia… El gobierno de turno tiene que asignarle una alta prioridad a la solución integral de este problema que, sin duda, tendría repercusiones muy negativas en los planes y acciones que se están llevando a cabo para convertir a Panamá en uno de los principales destinos turísticos y comerciales de la región…

Un síntoma de la preocupante descomposición social que se apodera del país es el cambio en los valores sociales tradicionales hacia un modelo que exacerba el hedonismo y lo material. Los medios de comunicación masiva (especialmente los periódicos y la televisión) son, en parte, responsables de esta situación. Por ejemplo, un elevado porcentaje de las propagandas de la televisión comercial tienen alto contenido sensual. Además, se ha incrementado la oferta de telenovelas y programas de abierto contenido sexual e inmoral que promueven antivalores altamente nocivos a la sociedad en su conjunto (y que son, por desgracia, los que tienen mayor sintonía y más patrocinadores). Las Autoridades civiles tienen parte de la culpa, también, al eliminar la antigua Junta de Censura y hacerse de la vista gorda, en aras de un mal entendido fomento a la actividad comercial y a costa de los más altos valores morales y sociales del país. Como se escucha en los corrillos más populares, ya no hay hombres feos sino limpios (sin dinero), en fuerte alusión a la poca importancia que se asigna a los sentimientos y la exagerada valoración de lo material. Ya son frecuentes las denuncias de hombres en edad adulta (incluyendo “educadores”) que abusan sexualmente de niñas y adolescentes menores de edad. En contraposición, hay niñas y adolescentes que se están prostituyendo desde temprana edad para obtener atención, placer, dinero y cosas materiales. ¿Dónde están los padres de estas pobres criaturas? ¿Acaso algunos instan a sus hijas a prostituirse para obtener ventajas económicas? ¿Qué pasa con la familia en Panamá y con las instituciones encargadas de protegerla y consolidarla? Los casos de incesto son, también, cada vez más comunes, indicando que esta grave descomposición social tiene raíces muy profundas que hay que combatir con inmediatez y energía, antes que ocurra un desbordamiento social, con graves secuelas para la sociedad panameña.

La corrupción a todos los niveles (públicos y privados) y la falta de seguridad jurídica son otros de los grandes flagelos de la sociedad panameña. El "juega vivo" está, inconscientemente, en la mente de muchos panameños... El sonado caso de la sustracción millonaria de dineros del Banco Nacional en la que participó una amplia red de funcionarios de todos los niveles, es aún recordado tristemente. En los últimos años se han revelado a la luz pública diversos casos de títulos universitarios falsificados, tanto de universidades extranjeras como locales, en los que obviamente, han participado funcionarios del sistema educativo nacional. El escándalo más reciente es el de un ciudadano que durante muchos años ejerció como abogado con un título falso de una universidad extranjera y que aún tuvo la osadía de aspirar al cargo de Magistrado de la República y -para asombro tardío de toda la ciudadanía- lograrlo. ¿Cómo es posible que estas cosas ocurran? Solo con la aceptación de funcionarios corruptos que se prestan a estas ilegalidades e inmoralidades por el vil dinero u otra forma de pago. En este momento, hay varios casos de personajes notorios de la sociedad panameña que se creen que están por encima de la Ley y, por lo tanto, actúan como si gozaran de total impunidad, al punto de no aceptar sus responsabilidades legales y los errores cometidos en ciertos hechos acaecidos hace muy poco, en completa oposición a las leyes de la República. Famoso es también el reciente caso de jóvenes abogadas que se prostituyeron, durante los períodos de visita a sus clientes, reclusos del sistema penitenciario panameño vinculados al narcotráfico, por dinero y costosos regalos. ¿Cómo pudieron consumar estos actos libidinosos -tan bochornosos como inmorales- que no tienen parangón en los anales de la justicia panameña, sin contar con la colaboración de autoridades del sistema penitenciario? ¿Qué está pasando con el hombre y la mujer panameños? ¿Es tan fuerte el deseo de tener dinero y posesiones, para proveerse placer, que ya no se miden las consecuencias? Hay muchos otros casos que sería penoso citar. Lo peor de todo es que, raramente, alguien es castigado ejemplarmente para enviar un claro mensaje a la ciudadanía de que el crimen no paga.

Cada vez hay más casos de suicidios, muchos de los cuales son indicios de una población hastiada y frustrada por la falta de justicia, el alto nivel de desempleo, los salarios bajos que no aumentan jamás, el alto costo de la vida, los privilegios y la impunidad de los ciudadanos ricos o con poder político y el tráfico de influencia, entre muchos otros abusos. El país se está polarizando cada vez más. Paraciera que existen dos Panamá en dimensiones distintas pero paralelas: el Panamá de los ricos o con influencia y el de los demás. La sociedad panameña está en una triste encrucijada de la que solo podrá salir bien librada con el aporte de todos sus estamentos, principalmente la clase política que detenta el poder, para lograr los cambios que se requieren. No es tarde aún pero hay que iniciar acciones conjuntas inmediatamente y con energía para salvar el país del un desastre social y económico de grandes magnitudes y repercusiones. ¡Hagámoslo por Panamá!

13 junio 2006

Algunos Milagros de Jesús

Este pequeño extracto de la vida de Jesús, el Mesías, basado en los Evangelios Canónicos de la Sagrada Biblia, está dirigido a aquellos que dudan o no creen en el Hijo de Dios y -mucho menos- en sus milagros. Se presenta en la forma de un relato corto sin desviarse grandemente de los textos Bíblicos.

Jesús resucita a la hija de Jairo:

Al desembarcar en las cercanías de Gadara, ciudad gentil de los gadarenos considerada parte de la región de la Decápolis, Jesús enfrentó a un endemoniado que, hacía mucho tiempo, vagaba desnudo por los alrededores del cementerio, hostigando a todos los que se aventuraban por aquellos parajes solitarios. A la orden del Maestro, los espíritus malignos salieron de aquel pobre hombre, entrando en una piara de cerdos cercana que, al despeñarse, cayó al lago y se ahogó. El hombre recobró la conciencia y la cordura al instante y regresó mansamente a su casa, ante el asombro de los habitantes de la ciudad que -maravillados y asustados, al mismo tiempo- pidieron a Jesús que abandonara el lugar inmediatamente.

Embarcó nuevamente con sus discípulos y, atravesando el lago Tiberíades, regresó a Galilea, de donde había salido temprano. Lo esperaba una enorme multitud. Al dejar la embarcación, rodeado por sus discípulos y la masa humana que se agolpaba en torno suyo, Jesús casi no podía caminar ni respirar por el apretujamiento. En eso, se le presentó Jairo, el jefe de la sinagoga, jadeante por el esfuerzo realizado para llegar hasta Él y con el rostro compungido y desencajado.

- ¡Maestro, Maestro, ten piedad de mi y de mi familia, nuestra única hija se muere! Ven a casa y sálvala – dijo Jairo, postrándose a sus pies...

- Vamos… contestó Jesús, mirándolo con piedad, con sus ojos grandes, luminosos y profundos, llenos de una paz infinita.

- Sígueme, Maestro, antes que sea tarde y muera mi hija. Solo tiene doce años y es nuestra alegría…

La muchedumbre seguía de cerca a Jairo y a Jesús, pendiente de todo cuanto Él hacía o decía. Una mujer, que padecía de flujo de sangre desde hacía muchos años, se esforzaba por acercarse al Maestro. Pensaba que con solo tocar, aunque fuera su túnica, sería sanada. Lo creía firmemente pues había escuchado Su palabra divina y sido testigo de algunos de sus fantásticos milagros, sabiendo que Jesús era el Mesías por tanto tiempo esperado. Al aproximarse, le fue imposible tocar al Maestro, rodeado como estaba por sus discípulos, que lo protegían de los apretones y del acoso de la multitud. Perdiendo el equilibrio, la mujer se precipitó al suelo en medio de la turba y en el último momento logró asir, brevemente, la basta de la túnica de Jesús, en un esfuerzo supremo, cargado de fe. Al instante, quedó curada de su mal.

Jesús se detuvo, en seco, al sentir que de su cuerpo fluía una emanación de su Divina energía. Sabiendo perfectamente quién lo había tocado y con qué propósito, quiso señalar el incidente para demostrar que quienes creen en Él con fe ciega y siguen sus preceptos, siempre logran lo que piden, si sus fines son honestos.

- ¿Quién me ha tocado intencionalmente? He sentido una emanación de energía de mi cuerpo. ¿Quién fue?

- No fue ninguno de nosotros, Maestro. Seguramente, ha sido alguien de la multitud. Ellos creen que sus males serán curados con solo tocarte- dijo Pedro aborchornado.

- Y no se equivocan, si lo hacen con fe - contestó Jesús.

- Maestro, perdóname. Fui yo quien tocó la basta de tu túnica. Quería sanarme de un flujo sanguíneo que padecía desde hace doce años. Sabía que lo lograría pues tu eres el Mesías tan esperado por nosotros. De inmediato quedé sanada. Gracias, Jesús... - terció la mujer incorporándose lenta y tímidamente.

- Vete en paz hija mía, tu fe te ha sanado.

La muchedumbre quedó pasmada por el gran milagro. Conocían a esta mujer del pueblo y sabían de su padecimiento pues había utilizado gran parte de sus bienes para cubrir los gastos médicos, sin ningún resultado. Ella, con solo tocar la túnica de este carismático gigante de mirada serena e insondable, espesa barba y largo cabello castaño, había sido sanada al momento.

Jesús prosiguió su camino siguiendo a Jairo. En un recodo de la vía encontraron un pariente de Jairo que, con mirada triste, los esperaba.

- Jairo, tu hija ha muerto hace poco. No tiene caso que incomodes más al Maestro. Hay que hacer los arreglos para el funeral.

- ¡Oh, no! Mi hija querida. Maestro, si hubieras estado en mi casa, ella estaría aún con vida.

- Solo duerme, Jairo. Si tienes fe en mi, la despertaré. Prosigamos... - dijo Jesús con una mirada larga y dulce.

- No, Maestro, ha muerto. Yo la vi, al igual que todos en la casa - afirmó el recién llegado.

Jairo, lleno de dolor, apretó el paso, pues deseaba ver a su hija y consolar a su esposa. Al llegar, la casa estaba rodeada de parientes y amigos de la familia que se habían reunido para acompañar a los deudos y darles consuelo. Todos se aproximaron a Jairo para presentarle sus condolencias. Este abrazaba a su esposa que lloraba desconsoladamente.

- La niña solo duerme, entremos donde la tienen para que Yo la despierte. Solo los padres y mis discípulos Pedro, Juan y Santiago- pronunció Jesús con delicadeza y autoridad.

Los visitantes se le quedaron mirando, unos asombrados, otros indignados y otros incrédulos, pues habían ido junto a la niña muerta a orar por su alma. Incluso, ya estaba fría, con la frialdad de la muerte.

Entraron en el recinto donde la niña yacía acostada y cerraron la puerta para que nadie pudiera mirar. El cuerpo exánime, sin respiración, y el rostro pálido hacían parecer a la niña una estatua de mármol, en la penumbra de la habitación...Jesús, levantando su rostro, oró a Dios Padre, al tiempo que tomaba las manos frías de la niña muerta entre las suyas. El aire mortecino del habitáculo se estremeció súbitamente y un breve destello de luz iluminó las manos del divino Maestro...

- Niña...despierta, levántate, por la gracia y la gloria de Dios Padre... - dijo Jesús en una voz baja, cargada de intensidad.

La niña abrió sus ojos claros y sonrió al Maestro que la miraba con dulzura. Luego, bajando de la cama corrió hacia sus felices progenitores que la abrazaron tiernamente. Jesús dió gracias a Dios mientras contemplaba la escena con una leve sonrisa en los labios.

- Denle de comer y beber a la niña y que descanse un poco antes de permitirle salir a jugar - instruyó Jesús.

- Eres el Mesías, el Hijo de Dios - clamó Jairo, llorando de emoción. Tanto él como su esposa se postraron ante Él...

Jesús y sus discípulos se despidieron. Todos los que estaban presentes, incluyendo la turba que lo siguió desde el pueblo, quedaron de rodillas alabando al Señor...

07 junio 2006

Combate a la pobreza y el hambre

Durante muchos años, se ha escrito y hablado profusamente sobre estos temas pero la pobreza sigue rampante e incrementándose y los países en vías de desarrollo o en desarrollo continúan estancados en sus problemas socioeconómicos, sin esperanza de resolverlos y dar ese tan deseado salto a la autosuficiencia económica. ¿A qué se debe este fenómeno?


Préstamos, donaciones y condonaciones de deudas externas (¿o eternas?), por sumas astronómicas de dinero, han sido concedidos por los países ricos para apoyar el desarrollo de los países pobres. Sin embargo, estos últimos países son cada vez más pobres, sus pobladores se sumergen, cada vez más, en la ignorancia y los problemas socioeconómicos son, cada vez, más críticos. Por increíble que parezca, estos países invierten grandes sumas de dinero o asumen deudas enormes para comprar sofisticados armamentos y equipos bélicos (a los mismos países ricos con los que ya tienen empeñado su futuro) para protegerse de o agredir a sus vecinos por diferencias que, con buena voluntad, podrían resolver mediante el diálogo. De este modo, sus deudas externas continúan in crescendo, a niveles impagables, quedando a merced de los acreedores (países ricos y/o entidades financieras internacionales) que imponen, entonces, todo tipo de condiciones. Es triste y desesperante observar este círculo vicioso, este desarrollo insostenible, desequilibrado, que está llevando al mundo al despeñadero, a una crisis global de la que no será fácil salir.


Por un lado, la clase política de la mayoría de los países pobres es la responsable principal de esta situación, por muchas razones que no se discutirán en este escrito, pero que se relacionan, en términos generales, con una terrible falta de compromiso con el bienestar de sus países y sus conciudadanos. Solo se desea escalar a los más altos cargos políticos para tener acceso al poder y al dinero de las arcas públicas y amasar fortunas. Los partidos políticos, en muchos de estos países, se han convertido en un medio para lograr esto, al igual que los golpes de estado perpetrados por grupos que alegan fines nacionalistas pero que, en el fondo, desean lo mismo: dinero y poder. Hay una carencia absoluta de verdaderos y profundos ideales nacionalistas en la inmensa mayoría de estas agrupaciones políticas. Se escuchan los mismos y desgastados discursos, campaña tras campaña electoral, con la misma verborrea populista y demagógica. Los pueblos, en su falta de madurez política y muchos, también, en su ignorancia, caen en las redes una y otra vez, arrastrando pesadamente el fardo indigno y ominoso de la pobreza y el hambre. No hay un asomo de esperanza para cambiar esta situación.



Por otro lado, los países ricos tampoco cambian sus discursos, su estrategia (dividir, corromper, coaccionar, explotar) y su política exterior hegemónica. Si su objetivo verdadero hubiera sido acabar con la pobreza y el hambre en el mundo, ya lo habrían logrado hace mucho tiempo. Los préstamos, donaciones y condonaciones de deudas están todos condicionados al mantenimiento de sus intereses hegemónicos. Por eso se hacen de la vista gorda cuando los dineros son mal utilizados por los gobernantes de turno de esos pobres países pobres. ¿Cuándo abrirán los ojos para darse cuenta que esta política es el caldo nutritivo ideal para muchas formas de terrorismo y de guerrillas en contra de ellos mismos y sus intereses a escala mundial?



La erradicación de la pobreza y el hambre solo podrá lograrse cuando exista verdadero interés y decisión conjunta de los líderes políticos de los países ricos y de los pobres. Como causas principales de estos males están el analfabetismo, la ignorancia, la falta de preparación y la falta de oportunidades de trabajo, entre otras. Cada una de ellas tiene que ser abordada de forma sistémica, integrada y sostenida en el tiempo (sin importar los cambios políticos). Los programas y proyectos de combate a la pobreza y el hambre no pueden estar orientados a propósitos y fines meramente coyunturales pues, con seguridad, no se lograrán los objetivos y terminarán en un fracaso rotundo. Eso es, precisamente, lo que ha estado ocurriendo desde hace varios siglos...



Afortunadamente, algunos países pobres ya están despertando y madurando. Está surgiendo una nueva clase política (joven, muy preparada y con ideales) verdaderamente comprometida con el destino de sus pueblos y naciones. Estas naciones tienen que unirse en un bloque monolítico que permita su verdadera liberación y desarrollo sostenible, así como poder resistir, pacíficamente y con inteligencia, las agresiones de los poderosos. Para eso necesitarán de sus mejores mujeres y hombres, sin importar su afinidad o filiación política...

04 junio 2006

Panamá, un pedacito del Edén...

La palabra Panamá es de origen indígena y significa abundancia de peces y mariposas. Y es que este pequeño país de apenas 75,517 kilómetros cuadrados, que se asemeja a la letra S acostada, tiene 2,490 kilómetros lineales de costas, en ambos océanos, que equivale a la sorprendente cifra de 30.32 kilómetros lineales de costa por cada kilómetro cuadrado de superficie. Pocos países en el mundo alcanzan un índice de costas tan elevado y esto se debe a su conformación geográfica/geológica y a lo extremadamente angosto del territorio de este pequeño y hermoso istmo (otra de las bendiciones que le ha regalado la madre naturaleza). Esta asombrosa cantidad de costas es aún mayor si se consideran los territorios insulares que pueblan abundantemente las costas y aguas territoriales panameñas, en ambos océanos. Son cientos las islas e islotes que posee este istmo... Solo para ilustrar, en el paradisíaco Archipiélago de San Blas, en el Océano Atlántico (Mar Caribe), hay 365 islas e islotes, una por cada día del año. De aquí la abundancia y la diversidad de la biota marina de este pequeño pero extraordinario país y su especial vocación marina... En una de esas islas, Coiba (493 kilómetros cuadrados), se localiza uno de los arrecifes coralinos más grandes del Pacífico americano y del mundo, con 135 hectáreas de superficie. Es la isla más grande del Parque Nacional Coiba (en el Golfo de Montijo, frente a las costas de la provincia de Veraguas), considerado un santuario ecológico por biólogos marinos expertos y uno de los sitios más maravillosos del mundo para el avistamiento de ballenas jorobadas, orcas, delfines, rayas, merlines, tiburones, tortugas marinas y otras especies. Este ecosistema marino -tan importante como especial- será declarado, algún día, patrimonio de la humanidad y debe ser conservado y protegido, a toda costa, para el disfrute y estudio por las generaciones futuras de Panamá y del mundo (visite http://www.coibapanama.com).


¿A qué se deben estas características tan excepcionales del istmo de Panamá? Durante muchos millones de años, el norte y el sur del actual Continente Americano se mantuvieron aislados por el mar al no existir un territorio que los uniera. Los mares estaban unidos e intercambiaban sus especies pero, en tierra firme, ocurría cierto grado de especiación entre los territorios del norte y los del sur. Entonces surgió el Istmo de Panamá, de las profundidades del mar, hace poco más o menos 3.5 millones de años, uniendo los territorios del norte y los del sur -culminando la formación del Continente Americano en la llamada "cintura de América"- y permitiendo el intercambio de especies animales y vegetales de tierra firme entre estas dos enormes masas terrestres que habían permanecido y evolucionado aisladamente. Por otro lado, los mares -antes unidos- fueron separados por el istmo, formando las dos grandes masas marinas conocidas hoy como los Océanos Atlántico y Pacífico, promoviéndose la especiación y contribuyendo a un incremento de la biodiversidad marina. La aparición de este puente biológico llamado Panamá resultó, entonces, de un impacto altamente significativo en la biodiversidad y la climatología de América y de todo el planeta.


El Panamá de hoy cuenta con un ferrocarril transístmico para pasajeros y carga contenerizada (inaugurado en 1855), que fué el primer ferrocarril interoceánico del mundo. El istmo ofreció sus entrañas para la construcción del Canal Interoceánico (inaugurado en 1914), considerado una de las maravillas de la ingeniería moderna y uno de los íconos que identifican mundialmente la República de Panamá. El pequeño país también cuenta con un oleoducto, además de grandes puertos de contenedores y una de las principales zonas de libre comercio de América y del mundo (la Zona Libre de Colón, en el litoral atlántico), creados para fomentar el comercio mundial en torno al movimiento de carga que transita por el Canal Interoceánico.



La rica biodiversidad de Panamá ha sido motivo para que, durante muchos años, universidades de todo el mundo e instituciones internacionales de investigación, de gran prestigio mundial, hayan convertido el territorio istmeño en un inmenso campo experimental para el estudio de la flora, la fauna, las plantas medicinales, etc.. La Ciudad del Saber (www.cdspanama.org), un conglomerado de universidades, centros de investigación y empresas que opera en Panamá, enmarcado en la filosofía de la gestión del desarrollo sostenible, está tomando cada vez mayor impulso internacional. Como prueba de ello, la ONU apoyó la propuesta panameña (lanzada en el año 2002 en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible, en Johannesburgo, África del Sur), para la creación del Centro Internacional para el Desarrollo Sostenible (CIDES), con sede en este conglomerado.


El país cuenta, además, con numerosas y hermosas playas en ambas costas, diversas zonas ecológicas y una excelente infraestructura de apoyo al turismo, en todas sus facetas, que está en constante y vigoroso crecimiento (resorts, hoteles, una variada gastronomía, la mayor banca de América Latina, la presencia del dólar, entre muchas otras facilidades). La capital del país, la ciudad de Panamá, es una metrópolis moderna y cosmopolita en donde los gustos más exóticos, exigentes o refinados pueden ser satisfechos...


En fin, el país tiene mucho que ofrecer. Es un pedacito del Edén...¡compruébelo!

02 junio 2006

La Sociedad del Conocimiento

La descomposición social que impera en la actualidad es una evidencia palpable de que algo no anda bien en el mundo. Vivimos en una época tan conflictiva y tan confusa en la que nadie sabe a qué atenerse...



Las razones y las dimensiones de esta triste realidad varían de país en país, de región en región, de continente en continente. En algunos países es por la pobreza, la ignorancia y la falta de oportunidades; en otros, porque todavía domina el imperio de la inequidad y la injusticia por la falta de evolución social; hay países donde el problema radica en el fanatismo y la intolerancia religiosa; otros quieren mantener su dominancia económica y/o militar sin importarles a quién tengan que pisotear o destruir para lograrlo. En fin, el mundo está desquiciado y no es, precisamente, debido a los tiempos "modernos". Lo ha estado desde tiempos inmemoriales pues el ser humano siempre ha girado en torno al poder y la riqueza, condición que es imperante cambiar...



En el tiempo actual (y, con mayor intensidad, desde el siglo 20), el estado caótico del mundo está siendo monitoreado y documentado minuto a minuto a través de los medios masivos de comunicación, principalmente la radio, la telefonía, la televisión por satélite y el Internet. El hombre y la mujer de hoy pueden observar y ser testigos de los acontecimientos mundiales, casi en tiempo real, desde los asientos de sus casas, en sus oficinas o en sus sitios de reunión preferidos, gracias a la magia de la televisión. Por otro lado, el Internet también ha contribuido a la eliminación de las fronteras y a poner a disposición del usuario toneladas de información, histórica o actualizada, sobre los hechos de mayor relevancia mundial.



Por ejemplo, al sintonizar un canal noticioso de la televisión por cable o satélite, el televidente tiene la impresión de que el mundo entero está por estallar, por colapsar. Guerras, guerrilla, terrorismo, secuestros, pobreza extrema, hambrunas, enfermedades emergentes, terremotos, tsunamis, huracanes, inundaciones, escándalos políticos y sociales, colapsos económicos, corrupción. Éstas son las informaciones que predominan en los medios noticiosos. Todo parece estar en estado de caos o de coma, como si no hubieran noticias alentadoras e inspiradoras que informar.



Antes de la invención del telégrafo, la telefonía, la navegación aérea y la radio, cuando aún estaban lejos la televisión, los satélites y el Internet, las noticias se difundían muy lentamente. Las personas se enteraban de los sucesos importantes, meses o días después de haber ocurrido los hechos. La capacidad de reacción y de respuesta eran muy bajas, por el factor sorpresa o por extemporáneas. Hoy día es posible predecir y seguir la ruta de un huracán y prevenir a los poblados o ciudades que estén a lo largo de su trayectoria, para salvar vidas. También es posible que personas ubicadas en distintas partes del mundo puedan realizar una conferencia electrónica simultánea, con sonido e imágenes, en tiempo real. Es posible ver, en el mismo momento en que ocurre, la erupción de un volcán que está activo en algún alejado rincón del planeta. Un educador podría alfabetizar o instruir a educandos (niños o adultos) que vivan en áreas remotas de difícil acceso, ubicadas a miles de kilómetros, por medio de la televisión satelital. Con el Google Earth podemos observar, analizar y guardar imágenes digitalizadas de cualquier lugar del mundo, de alta resolución y en tiempo real, desde cualquier PC conectada al Internet. Incluso, podemos ver imágenes en tiempo casi real (con una diferencia de pocos minutos) de la superficie de Marte o Júpiter, enviadas a la Tierra por las sondas espaciales. Ya no existen las fronteras ni las distancias...



Que el lector piense por un momento: en la batalla por Kadesh, ¿habría derrotado el gran faraón egipcio Ramsés II a sus aguerridos enemigos los Hunos, de haber existido esta tecnología? ¿Qué habría sucedido si en tiempos de las conquistas de Alejandro Magno o Napoleón Bonaparte se hubiera contado con esta avanzada tecnología? ¿Cuál habría sido el desenlace final de aplicar esta tecnología en el tiempo de las Cruzadas? ¿Habría arrivado Cristóbal Colón a las costas de Asia en lugar de América? Quizás la historia de la humanidad y los tiempos actuales no serían los que ahora conocemos...



Las tecnologías de la comunicación, la informática y el ciberespacio han cambiado al mundo dramáticamente. Le han dado más brillo, más intensidad, más dinamismo, más profundidad y, al mismo tiempo, más transparencia. Entre los avances científicos y tecnológicos de mayor impacto en toda la historia de la humanidad, estos se cuentan entre los primeros...



El hombre y la mujer de hoy todavía no han logrado asimilar los grandes y veloces cambios que, a todos los niveles de la actividad humana, han provocado estas tecnologías en la sociedad moderna. De ahí su enorme confusión y desasociego. ¿Cómo almacenar, organizar, utilizar, difundir y aprovechar esta ingente cantidad de información, dándole sentido, para beneficio de toda la raza humana? ¿Qué debemos hacer para que el ser humano no se convierta en víctima de su propio desarrollo tecnológico? La sociedad del conocimiento que está en vigencia necesita hacer un alto para encontrar las respuestas a estas y otras preguntas...