01 febrero 2007

Concienciación Ciudadana

En la ruta hacia el desarrollo socioeconómico y cultural (siempre deben ir unidos), los gobiernos y los ciudadanos deben mejorar muchas cosas que, simplemente, dejan mucho que desear de los panameños y muy mal paradas la cultura y la educación nacionales. Es muy evidente la debilidad de las autoridades llamadas a imponer la ley y el orden, aunada a una cultura de impunidad basada en el amiguismo, el tráfico de influencias y la corrupción. A continuación se citan algunos ejemplos de actitudes y comportamientos del diario vivir que hay que corregir cuanto antes, para hacer de Panamá un país con verdadera elegancia y clase.

Derrames de hormigón en las calles

Las empresas que se dedican al abastecimiento y bombeo de mezcla de hormigón para los sitios de construcción nunca tienen la política de instruir a los conductores y operadores de sus camiones mezcladores/dispensadores de este material para que no derramen mezcla sobre las calles causando imperfecciones sobre la superficie de rodaje. Los derrames solidificados pueden apreciarse en todas las carreteras del país -especialmente en la ciudad de Panamá, Capital de la República- y representan un grave problema pues dañan los neumáticos y son causa frecuente de accidentes, en ocasiones fatales. ¿Cuándo será que las autoridades nacionales (Tránsito y Transporte Terrestre, Ministerio de Obras Públicas y demás) exigirán a estas empresas que tomen las previsiones necesarias para evitar este perjuicio al país y a la ciudadanía?


Calles y ríos de la república: mega basureros

La basura se ha convertido en un serio problema en Panamá. Esto se debe, en parte, a la falta de educación del ciudadano panameño: ni los padres ni los educadores educan a sus hijos o estudiantes sobre la importancia de no ensuciar, de mantener limpios los alrededores y el medio ambiente, convirtiéndose esto en un círculo vicioso. Los ciudadanos están formados para mantener limpia su vivienda y el entorno inmediato de la misma pero no más allá. Por ejemplo, sacan los perros a hacer sus necesidades en los sitios públicos, pues piensan que así no tienen que limpiar en sus aposentos o predios; es más cómodo y económico tirar la basura al río (incluyendo desechos industriales sin tratamiento o desperdicios domésticos como estufas, lavadoras, refrigeradoras, colchones y cualquier otro objeto inservible) que llevarla o pagar para que la lleven a los vertederos municipales, provocando su contaminación y desborde en las épocas de lluvias; al conducir por las calles y avenidas de Panamá es muy desagradable y triste ver como la gente, de cualquier estrato socioeconómico, de forma despreocupada e inconsciente, tira la basura en las calles (papeles, latas, bolsas de basura, etc.) desde los autos particulares y los transportes públicos (taxis y buses) ya que existe el criterio de que para eso están los recolectores/vendedores de latas de aluminio y las “damas de amarillo” del Departamento de Aseo, que recogen la basura de las calles. El resultado de este comportamiento retrógrado, antisocial y falto de calidad ciudadana son las alcantarillas obstruidas y la inundación de las calles con el más leve aguacero. Las autoridades gubernamentales en general, los Ministerios de Educación y de Salud, los clubes cívicos, las ONG’s, la empresa privada y los ciudadanos conscientes y educados del país tienen que hacer algo al respecto y pronto. Faltan campañas de educación a la ciudadanía en general que estén orientadas a crear conciencia en el ciudadano común sobre la importancia de este tema. El gobierno tiene que implementar y perfeccionar las leyes existentes al respecto o crear nuevas leyes con el apoyo de la Asamblea Nacional de Diputados para lograr la educación de la ciudadanía. Los gobiernos municipales o locales no pueden hacer mucho sin la colaboración de la ciudadanía, para lograr este magnífico objetivo.

¡Que distinto y bonito sería recorrer este hermoso país por caminos, calles y avenidas limpias, en lugar de encontrar a cada paso el bochornoso espectáculo de la basura y la pestilencia generalizadas!¡Que maravilloso sería que los ríos, tanto de las áreas rurales como de las urbanas, pudieran mantenerse limpios, sin contaminación, para poder disfrutar de ellos plenamente!

Manejo agresivo

Las cifras de muertes por accidentes de tránsito en Panamá son preocupantes. Prácticamente a diario se escucha en las noticias los horribles accidentes de tránsito que ocurren y las causas más comunes son: manejar en estado de ebriedad, alta velocidad y agresividad al conducir (imprudencia). Las dos primeras causas de accidentes son bastante comunes en todas partes del mundo pudiendo disminuirse con mucha vigilancia, severas penalizaciones y multas altas. La agresividad al conducir es característica en toda la república, especialmente en la ciudad capital, Panamá. Es una actitud equivocada y temeraria muy acendrada en los ciudadanos, causante, con seguridad, de la gran mayoría de los accidentes. Probablemente no aparece en las estadísticas de la Dirección de Tránsito y Transporte Terrestre pues es denominada de mil y una formas (mal manejo, manejo desordenado, rebasar con doble línea amarilla, rebasar en curva, etc.), pero la verdadera causa, si se analiza con profundidad, es el manejo agresivo.


Pero, ¿qué es el manejo agresivo? Pueden haber varias causas que lo originan. Las principales son la vida acelerada en que se vive, que es causa de mucho estrés (por ejemplo, en la ciudad de Panamá) y una disfunción psicológica que, quizás, tiene parte de sus raíces en el juega vivo, hartamente conocido en Panamá. Para ilustrar, se presentan los siguientes ejemplos: 1) si un conductor que tiene la preferencia de vía observa que un auto va a ingresar a la vía principal, acelera su vehículo para no darle chance o impedirlo, aunque el otro tenga suficiente holgura para hacerlo (también arma un gran escándalo con la bocina); 2) cuando la luz del semáforo cambia a amarilla, los conductores siguen pasando e, incluso, en el instante en que se enciende la luz roja, uno o dos conductores aún se aventuran a pasar sin pensar que los conductores que acaban de recibir la luz verde se lanzan al cruce sin pensarlo, para evitar que otro auto adicional cruce (así ocurren muchos accidentes, por comerse la luz roja); 3) si un conductor va apurado no le importa rebasar en un tramo prohibido aunque ponga en peligro su vida y las de los demás.


Robo de las tapas de los alcantarillados y los cables telefónicos

Cuando se conduce por las calles de la ciudad de Panamá es usual encontrarse, de pronto, con que alguien sin entrañas (generalmente un "piedrero" o un maleante común) ha retirado la tapa de uno de los alcantarillados que están en medio de la calle. Si es de día se puede tener la suerte de ver la peligrosa abertura a tiempo de esquivarla. Si es de noche, las probabilidades de caer en estas trampas de muerte aumentan grandemente. Cuando es un auto el que cae, lo mínimo que puede suceder es que se rompan los muelles o los amortiguadores del vehículo y/o se dañe el aro y la llanta (como ya le ocurrió al Blogmaster de Palabra Justa), con un gran perjuicio económico para el conductor. Si cae una motocicleta o una bicicleta, además de la destrucción del vehículo, el conductor puede recibir serias lesiones corporales, incluyendo la muerte.

Los piedreros y los maleantes comunes no están solos en esto, obviamente. Si no existieran compradores y procesadores sin escrúpulos -personas que no le temen ni a la Ley ni a Dios- que anteponen sus mezquinos y sucios intereses al bien social, el robo de las tapas de los alcantarillados no sería un negocio y no ocurriría. Las autoridades saben quienes son pero no hacen nada para terminar con esta barbarie que deja muy mal a los panameños.

Igual sucede con el robo de los costosos cables telefónicos. Los miserables y cobardes criminales que perpetran estos actos dejan aisladas conmunidades enteras pues la empresa telefónica está, cada vez, más reacia a reestablecer la comunicación, no sin cierta razón, pues son las autoridades nacionales las que tienen que poner fin a este vandalismo sin precedentes en la historia de Panamá (se sabe quienes compran, procesan y venden el cobre).

Estos tipos de delitos contra la ciudadanía y la libre empresa son crímenes deleznables que están siendo tratados con mano muy suave por las autoridades competentes que no han realizado ninguna o poca investigación al respecto y, mucho menos, han implementado alguna medida para poner fin a esta abominación. Al igual que con el incendio del bus que costó la vida de dieciocho panameños, tendrá que ocurrir una tragedia para que las autoridades, finalmente, tomen cartas en el asunto y corran a apagar el "fuego", es decir, la crítica y el repudio de la sociedad. Quiera Dios que esto no suceda y se tomen las decisiones que tienen que tomarse a los más altos niveles gubernamentales y se aplique todo el rigor de la ley a los criminales y sus cómplices que son, igualmente, criminales.

Hace poco se robaron la tapa de la alcantarilla que está frente a la iglesia católica La Santísima Trinidad, muy cerca del cruce con la avenida Ricardo J. Alfaro. También se robaron una que está ubicada en una de las calles que conducen a la Vía de la Amistad, cerca del Colegio Chino-Panameño. Son vías muy transitadas. Se espera que el Ministerio de Obras Públicas las reemplace pronto y no se demoren una eternidad, como usualmente ocurre, para evitar una desgracia.

Soluciones

Para el problema de los derrames de mezcla de hormigón, la solución es muy sencilla: reunir a las empresas que se dedican a esta actividad, instruirlas sobre lo que tienen que hacer para ponerle fin a esto, vigilar el cumplimiento de las disposiciones e imponer sanciones a los infractores (reparación de las calles afectadas, multas, etc.). Es algo tan lógico y tan sencillo que indica que las autoridades competentes se hacen de la vista gorda o ni siquiera se han percatado del problema.

Los problemas de la basura y el manejo agresivo requieren de campañas de concienciación permanentes (de parte de los gobiernos, ONG's, empresas privadas, clubes cívicos, etc.) dirigidas a la educación de la ciudadanía, bien coordinadas interinstitucionalmente. Lograr un cambio en la actitud y el comportamiento de las personas no es cosa de uno o dos meses, requiere de un esfuerzo continuado. También se puede regular la deposición de la basura para incluir penalizaciones y multas o hacer cumplir las normas vigentes con rigor.



El robo de las tapas de los alcantarillados y el de los cables telefónicos son muy fáciles de acabar. Es increíble que aún no se haya tomado la decisión de hacerlo. Hay que investigar, fiscalizar y dar seguimiento a quienes se dedican al negocio de la compra, venta y procesamiento de estos materiales. Si es necesario debe regularse, de manera muy estricta, estos negocios. Los que sean honestos, pues los hay, que colaboren con las autoridades a poner fin a este desastre y a adecentar el país ya que el silencio los haría, también, cómplices...

2 comentarios:

job sion dijo...

No solamente el manejo agresivo, los conductores en estado de embriaguez, si no que tambien continua el enorme problema en los buses con los conductores, y los famosos pavos, ahora este problema esta peor, aunque las autoridades del transito desean vendernos la idea de que el asunto esta bajo su control, "montece compa en un bus ahora pa que vea la berraquera", ahora cuando van a pasar frente, a los agentes, bajan el volumen del equipo y cuando pasan le suben el volumen, de tal manera que afecta a todo el que esta dentro del bus, ahora se estan burlando de las autoridades, otra cosa; suben señoras, ancianas, ancianos, mujeres con niños, mujeres embarazadas, y ellos; esto no les importa, arrancan a toda velocidad, sin que las personas puedan tomar su asiento, y si algun pasajero no soporta el ruido fatal, y le pide al conductor que por favor baje la musica, el conductor detiene el bus, y no lo mueve, y le dice al usuario bajate y toma un taxi, imaginese usted biene del trabajo cansado, que haria usted?, y el conductor le grita con estas palabras, muy adornadas con su bello vocabulario, que ya ustedes las autoridades conocen, pareciera que a nadie le interesa este problema, porque este cuento de la nueva ley, no la cree ni mi nieta que tiene siete años, como se va arreglar esto, si en la asamblea estan los duños poderosos de las rutas de buses, ¿ellos van a legislar una ley que les afecte su bolsillo? ohh y ahora quien podra defendernos, bueno el chespirito es mejicano, nosotros no tenemos un chespirito que nos defienda, ¿sera que tendremos los usuarios que trancar las calles, para que nos oigan y nos ayuden?, no porque hay una ley que prohibe trancar calles, y a la final quedaremos presos nosotros los que necesitamos ayuda, y los dueños de buses y los conductores quedaran corriendo, atropellando, compraran equipos con mucho mas ruido, y nadie hara nada, ¿que haremos?, solo nos queda una sola cosa que hacer, por lo menos todavia tenemos rodillas, hermanos pongamonos deacuerdo y doblemos rodillas ante nuestro señor Jesucristo, y pidamosle que el envie la solucion del cielo, con sus angeles y arregle este problema, porque recuerden no somos huerfanos, tenemos un gran padre, que es todotodopoderoso, arriba en los cielos, aqui en la tierra y debajo de la tierra.

Eric Manuel dijo...

Respuesta al comentario del lector Job Sion

5 de abril de 2007

Estimado Job Sion, lector de Palabra Justa:

En primer instancia, gracias por su atinado comentario. Realmente, mi intención en el artículo "Concienciación Ciudadana" era -entre otros temas- elucubrar un poco sobre la psicología del ciudadano panameño al conducir, que lleva a un manejo muy agresivo que resulta, con frecuencia, en accidentes de tránsito. El artículo busca despertar en los lectores como usted y, ojalá, algunos que sean tomadores de decisiones, la necesidad de producir un cambio en este comportamiento agresivo y destructivo (podría decir que, incluso, autodestructivo). Este cambio hay que iniciarlo de inmediato y podría incluir, entre muchas otras alternativas posibles, campañas educativas a distintos niveles dirigidas a la comunidad en general, a las instituciones públicas y privadas, etc. (a través de los medios de comunicación, papeletas, afiches, charlas, talleres dirigidos, etc.), organizadas por el Estado, la empresa privada (mucha de la cuál posee flotas vehiculares), los patronatos, las fundaciones, los clubes cívicos y otros.

Sin embargo, usted ligó el segmento del artículo Manejo agresivo con el crítico problema del transporte público por el que atravesamos todos los panameños, usuarios o no de este pésimo servicio (por decir lo menos) y , créame, lo comprendo perfectamente. Ante su pregunta ¿qué hacer? para resolver este problema, la respuesta es muy sencilla : las autoridades de turno, me refiero a los tres Poderes del Estado Ejecutivo, Legislativo y Judicial en pleno (porque este no es un problema de gobierno sino de Estado, no confundamos los niveles) deben tomar el toro por los cachos y hacer lo que tengan que hacer pero hacerlo bien, pronto y sin titubeos. Obviamente, hay que tomar la opinión de los distintos estamentos de la sociedad, pero hasta donde recuerdo, esto ya se ha hecho. La sociedad, por otro lado, debe apoyar decididamente al gobierno de turno en la implementación de las decisiones que se tomen. Asi de sencillo. Todos sabemos lo que hay que hacer.

Igual está pasando con el gravísimo problema de la falta de seguridad social. Los malos se han tomado las calles y el país y los ciudadanos serios y honestos ya no se sienten seguros ni en sus casas. El gobierno de turno sabe lo que hay que hacer de manera integral, al igual que todos los que vivimos en este, todavía, maravilloso país. Pero hay que hacerlo, nuevamente, bien y pronto, sin preocuparse de los costos políticos pues la ciudadanía, en su conjunto, aplaudiría al unísono al gobierno de turno si actúa en defensa de la ciudadanía y ciertamente, la seguridad del Estado. Lo primero, es dejar las mojigaterías a un lado y hacer algo decidido, duro y definitivo con los menores de edad que andan victimando y asesinando personas en las calles. También con los padres de estos menores, que son tan monstruos como ellos, sin conciencia y sin remordimientos. ¿Qué hicieron o no hicieron para criar esos engendros diabólicos? ¿Dónde estaban cuando sus hijos estaban en formación y los necesitaban? Este es un círculo vicioso que hay que romper, arrancar de raíz, si queremos que Panamá se salve de una crisis social de proporciones insospechadas. Siempre habrán quienes critiquen y quienes quieran pescar en río revuelto (incluso algunos politiqueros inescrupulosos y sin moral que, sabiendo que el problema es grave y requiere una solución urgente, le buscan la quinta pata al gato para obstaculizar, buscar protagonismo y crear impopularidad a las autoridades civiles) pero esos son las minorías y tienen todo el derecho a manifestarse, pero ¿ acaso las víctimas y sus familiares no tienen derechos y no se les debe, también, hacer justicia?

Podría seguir mencionando algunos problemas graves, con muchas aristas y callos que pisar, que hay que solucionar con URGENCIA NOTORIA (las muertes ocurridas en el inseguro Seguro Social, el criminal negocio de los elevadísimos costos de las medicinas (ya los pobres y la clase media no pueden medicarse en Panamá), entre otros. Vuelvo a recarlcar que este no es un problema del gobierno de turno. SON PROBLEMAS DE ESTADO que han venido ocurriendo desde hace lustros y que ya alcanzaron niveles críticos.

Si estos problemas no se resuelven pronto, se correrá el peligro de que los ciudadanos se tomen la justicia por sus propias manos. No esperemos a que esto ocurra. Señores del gobierno de turno, la ciudadanía los apoyará. Tomen las decisiones que tengan que tomar y que sea pronto. Todos los panameños que queremos este país les estaremos muy agradecidos.

Bueno, amigo Job Sion, hasta pronto y continúe visitando mi Blog "Palabra Justa". Que Dios nos ampare y oriente bien a los tomadores de decisiones para que tomen pronto las mejores y todo vuelva a la normalidad, a la sensatez y a la paz.

Eric Candanedo
Blog Master