26 agosto 2012

Crisis del maíz en los Estados Unidos y sus implicaciones en Panamá

Este año los Estados Unidos sufren una terrible sequía que lleva más de seis meses de estar asolando el país, diezmando su economía y, en especial, su estratégica producción agropecuaria. Esta desbastadora sequía, que afecta el 80 % del territorio de este país, es la mayor en los últimos 50 años y ha cambiado completamente el panorama internacional para uno de los granos más importantes a nivel mundial: el maíz (Zea mays). Producto de este fenómeno climático se vislumbra una crisis alimentaria de proporciones e impactos incalculables, ya que este país norteamericano es responsable de alrededor del 50 % de las exportaciones mundiales del grano. Ante esta inédita situación, es seguro que los Estados Unidos atiendan primero el consumo o demanda interna (que representa la tercera parte de la producción mundial) y sus exportaciones queden relegadas a un segundo o tercer plano atendiendo prioritariamente, de forma parcial, las demandas de sus principales compradores a nivel mundial.

Por otro lado, Panamá solo produce entre 10 y 15 % del consumo nacional de maíz amarillo e importa, anualmente (mayormente de los Estados Unidos), entre 85 y 90 %, unas 350,000 toneladas, para satisfacer la demanda nacional. Es sencillo comprender lo que sucederá a la producción nacional avícola y porcina si los Estados Unidos reducen significativamente o eliminan la exportación del grano a Panamá. También será difícil importar el grano de otros países productores, que darán prioridad a sus demandas nacionales y preferirán vender sus excedentes a los Estados Unidos, que pagará mejores precios, si se ve en la necesidad de comprar el grano.

Esta crisis mundial trae a colación la importancia vital de la sostenibilidad de la producción agropecuaria en cualquier país. No es sensato para ningún gobierno basar la seguridad alimentaria de su país en un sistema centrado en las importaciones, que descuide el fomento a la producción agropecuaria. La actual crisis del maíz en los Estados Unidos demuestra la fragilidad de este enfoque. Es estratégico que los gobiernos apoyen sus sectores agropecuarios con programas y proyectos de producción dirigidos al autoabastecimiento de rubros estratégicos para la alimentación de su población y la agroindustria, así como rubros orientados a la exportación. Así mismo, es muy importante dar un respaldo decidido y sostenible a la investigación agropecuaria en rubros estratégicos para la seguridad alimentaria y la exportación.

Panamá, con un presupuesto récord para el año 2013 de 16 mil 268 millones de Balboas, superior al del año en curso, ha hecho una distribución muy desbalanceada del mismo, a través del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la Asamblea Nacional. Por ejemplo, solo al sector salud se le asignaron 5,160 millones de Balboas (3,648 millones a la Caja de Seguro Social y 1,512 millones al Ministerio de Salud y Bienestar Social) y al sector educativo más de mil millones de Balboas, mientras que a todo el sector agropecuario solo se le asignó un total de 291 millones de Balboas (142 millones al Ministerio de Desarrollo Agropecuario, 12.41 millones al Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá y 136.6 millones para las restantes instituciones del sector), cifra ridícula en comparación con las asignadas a sectores menos estratégicos. Esto pareciera indicar que el gobierno actual le concede muy poca importancia o prioridad a la seguridad alimentaria del país y a un sector agropecuario y agroindustrial del que dependen miles de familias panameñas y que es uno de los mayores generadores de empleos. En un país que carece de una Ley General de Salarios e Incentivos Salariales (ver en este Blog, “Perfeccionamiento de la equidad en Panamá: La Carrera Administrativa y la Ley General de Salarios”, agosto 2006) y en el que un conductor del Metro Bus, sin educación formal, tiene mejor salario que muchos profesionales universitarios que han laborado por muchos años en el Sector Oficial o el Privado, esta indiferencia es percibida como una bofetada, un insulto y un acto de desprecio. Con el costo de la canasta básica alimentaria y el costo de vida en constante incremento, cada vez se hace más difícil al panameño de a pie y al panameño de la clase media, alimentar y mantener dignamente a sus familias. No puede haber paz ni justicia social en un país en el que solo los acomodados y los ricos puedan vivir bien.

Hay que reconocer, sin embargo, que el gobierno del Presidente Ricardo Martinelli ha demostrado, desde sus inicios, un interés especial por elevar la calidad de vida de todos los panameños. El amplio programa social que está desarrollando es una prueba palpable de ello. También, la ampliación del Canal Interoceánico, el mejoramiento de la infraestructura vial, la creación del Metro Bus y la organización del sistema de transporte público en el área metropolitana, la construcción del Metro y muchas obras más que tenían un atraso de décadas, que hacen que su gestión le esté haciendo justicia al pueblo panameño y que podrían potenciar las posibilidades de que Cambio Democrático y sus aliados repitan en los próximos comicios electorales.

La tradicional falta de apoyo de los gobiernos panameños en general al Sector Agropecuario es una cuenta pendiente que debe ser saldada pues la alimentación del pueblo panameño es tan importante como la salud, la educación y las obras, solo para mencionar tres de los sectores más favorecidos en el presupuesto general de la Nación para el año 2013. La comida es la paz y si no se resuelve la crisis existencial del Sector Agropecuario panameño, se crearía una inestabilidad social que opacaría toda la gran labor que este gobierno está haciendo para llevar este país a niveles de desarrollo que jamás había alcanzado. Unos, entre éstos la oposición, se aprovechan políticamente de la situación y dicen que lo que el gobierno quiere es convertir a Panamá en un país netamente importador de alimentos, a pesar de los riesgos que este enfoque entraña y que se mencionaron al inicio de este artículo. La verdad es que al Sector Agropecuario panameño ningún gobierno anterior le ha dado la importancia y apoyo que se merece y que elevaría la calidad de vida del panameño en general y, en especial, al de las áreas rurales, que es mayoría.  Se espera que el actual gobierno rompa con esta tradición nefasta...

Ojalá que el Presidente Ricardo Martinelli gestione los correctivos necesarios y se pueda ajustar el enorme desequilibrio existente en la distribución del presupuesto general de la Nación para 2013 o, en el peor de los casos, para el año 2014. Seguramente, miles de panameños lo agradecerán…

22 julio 2012

Contradicciones de la oposición política panameña actual

Hoy  se recibió un correo electrónico de un ciudadano panameño en el que hace comentarios políticos sobre algunos temas de la actualidad nacional.  A continuación reproduzco sus comentarios y la respuesta de Palabra Justa a cada uno de ellos.
 
1) En las últimas semanas, los panameños hemos visto, como se ha desatado una febril actividad en los medios de comunicación, mediante los cuales, el gobierno, con el dinero  que debería emplear en mejorar los servicios públicos y sociales, está sufragando propaganda para imponer un criterio sobre actos solo de importancia política partidista y lograr  incrementar su popularidad como si nos encontráramos en pleno proceso electoral.  Por su parte algunos personeros de la oposición también hacen lo suyo.  A estas actuaciones  se les ha denominado campañas sucias o campañas negativas.

Palabra Justa:

Sobretodo, hay que ser objetivos.  En realidad, la cosa es al revés.  La oposición (entiéndase PRD y algunos miembros distinguidos y conspícuos de la llamada Sociedad Civil), a la que luego se ha sumado un pequeño grupo de los panameñistas (muchos panameñistas de verdad no están de acuerdo en hacer alianza con el partido que defendía los intereses de los dictadores), no ha cesado en atacar, cuestionar y tratar de bloquear cualquier iniciativa del actual gobierno desde los inicios de la gestión del Presidente Martinelli.  El gobierno de turno lo que ha hecho es reaccionar a los ataques y organizar un equipo de especialistas para que difunda lo que está haciendo este gobierno por Panamá (que en solo tres años de gestión ha logrado avances impresionantes) y trate de neutralizar los tsunamis de propaganda negativa de la oposición que intenta manipular la opinión pública creando una percepción negativa del gobierno liderizado por el Presidente Martinelli.  Son prácticas y estrategias ya bien conocidas por todos los panameños.  Se recuerda muy bien, como si fuera hoy, cuando durante la dictadura militar se ofrecía combustible para los vehículos de los funcionarios y comida, con fondos del Estado, para que los servidores públicos fueran a las caravanas o manifestaciones públicas organizadas por el partido oficialista, que era el único partido político vigente entonces.  También se recuerda que, en ocasiones, se "solicitaba" a los servidores públicos pagar los cubiertos de los comensales de algún agasajo o convivio, por un monto entre B/. 20.00 y B/. 25.00, monto que deducían de directamente de los salarios.  Eran, claramente, actividades de propaganda política del régimen, organizadas por los que ahora quieren presentarse como los más honestos y verticales, como los más puros de corazón.

2) Diariamente, cuñas van y cuñas vienen  especialmente en los noticieros de los medios audiovisuales que no le son tan incondicionales al gobierno, donde se muestran la obras que se están realizando y que tendremos que pagar todos.  Sospechosamente, algunas veces esas cuñas silencian el espíritu investigativo e ciertos medios, olvidándose por completo de los escándalos que han conmovido a la población en los últimos meses.

Palabra Justa:

Principalmente de los medios de comunicación masiva que adversan al Presidente Martinelli pues él ha dejado en evidencia la mezquindad y la rapacidad de algunos ricos y poderosos (que también son dueños de los medios) que quieren seguir aprovechándose del pueblo panameño y no pagar los impuestos que están obligados a pagar para contribuir al avance y desarrollo de Panamá.  Esa es la rabia que le tienen al Presidente Martinelli y su equipo.  Todos los panameños sabemos quienes pueden y quienes no pueden justificar las fortunas que ahora poseen.  Personas de origen humilde que, en tiempos de la dictadura, ocuparon posiciones importantes y que ahora son multi millonarios.  Familias de prestigio, abolengo y riqueza que se confabularon con la dictadura para proteger sus intereses y acrecentar sus fortunas y que callaron ante los crímenes de lesa humanidad cometidos y los desmanes al erario público.  Ahora, como el actual gobierno quiere hacer las cosas con justicia, se rebelan pues quieren seguir pescando en río revuelto y el Sr. Martinelli es un obstáculo para sus malévolos planes.  Es preferible un gobierno como el actual, que invierta en la realización obras importantes para mejorar la calidad de vida y el futuro del panameño común (con base en el cobro de impuestos y en préstamos blandos), que un gobierno mediocre que no haga nada o casi nada por el país por temor al qué dirán o gobiernos que se roben todo el dinero de las arcas nacionales y se la pasen politiqueando con el doble discurso  y enredando todo para seguir "mamando de la teta".

3) Esa es la razón por la que muchos medios de comunicación, escritos y audiovisuales han perdido la credibilidad y el interés de la ciudadanía del que antes disfrutaban.  Hoy en día son la internet y las redes sociales, los que en realidad están informando y de allí el interés de las autoridades de que con más de una excusa traten de  “controlarlo”.  No lo lograrán por más que lo pidan y den las excusas que den.  El problema no es de identidad, el problema es de impunidad.

Palabra Justa:

Si, especialmente de los medios controlados por la oposición, que son la mayoría, con "periodistas" que desdicen de los principios de esa noble profesión, cuando es ejercida con verdadera imparcialidad y verticalidad.  Hoy día, lamentablemente, el dinero es el dios de muchos en Panamá y hay un periodismo mercenario y amarillista que se vende al mejor postor y que no conoce de idealismos ni de patriotismo ni de justicia.  Hay que decir las cosas con claridad y dejarse de hipocresías o de tratar al panameño como si fuera estúpido, pues no lo es.  Hay quienes quieren que el Sr. Martinelli no termine su período y prefieren que el país retroceda social y espiritualmente, todo por sus egoístas y malditos intereses.  Pero se olvidan que arriba hay un DIOS verdadero al que no se puede engañar y que -tarde o temprano- hará justicia divina.  Lo del Internet es otra de las interpretaciones malintencionadas que hace la oposición al Presidente Martinelli.  Él dijo con claridad lo que propone hacer y el objetivo que persigue.  A buen entendedor, pocas palabras.

4) El órgano judicial, por su parte está dándose banquete, admitiendo  y procesando unas veces  con celeridad meteórica  y otras con vergonzosa lentitud,  querellas  contra periodistas y contra cualquiera que tenga el valor para decir algo que ofenda al papa, a su curia o a quienes viven de la cosa pública, en este nuevo vaticano.  Esas leyes sobre la “calumnia y la injuria”, demuestran con toda certeza que no hemos evolucionado en nada.

Palabra Justa:

Desde los tiempos de la dictadura en Panamá nunca hubo justicia para los bandidos de cuello blanco, la gente que detenta el poder, el dinero y las influencias.  Sin embargo, todo se acelera a favor cuando alguien de la clase privilegiada comete algún ilícito.  Eso lo sabemos todos los panameños.  Lo extraño es que ahora que el Presidente Martinelli quiere hacer justicia y cobrar impuestos a los grandes empresarios que no los pagan, la oposición lo acusa de abusador; ahora que quiere dilucidar lo del caso CEMIS (Centro Multimodal, Industrial y de Servicios) y deslindar responsabilidades, es un perseguidor; si se disculpa públicamente reconociendo sus fallas humanas, también es criticado por los de la  oposición pues ellos nunca fueron capaces de hacerlo; si quiere hacer que los grandes y pequeños empresarios paguen el salario mínimo (el más alto concedido en los últimos 5 a 6 lustros) a sus empleados, es un dictador.  La justicia en Panamá solo es para los pobres, los de la clase media, los que no tienen influencias.  Peores aún son los que, por dinero e intereses, quieren justificar lo injustificable.  La justicia divina siempre llega...

5) Jamás llegaremos a ser parte  ni siquiera del segundo mundo mientras sigamos con esa    mentalidad medieval que quedó superada en la edad moderna.  Hablar algo que aun siendo    verdad moleste a un gamonal de la política y que dictó leyes para burlarse de la justicia, se    asimila a la blasfemia con que se castigaba a los herejes en la edad media: la excomunión y la    hoguera.

Palabra Justa:

Esto es verdad, sea del lado del que se miren los hechos.  Se recuerda bien que, en la dictadura, nadie osaba en decir la verdad abiertamente o ni siquiera en criticar a los amos del país.  Podía perder el empleo, desaparecer o ser encarcelado, torturado y/o vejado en su dignidad humana (hay miles de casos que documentan esto).  Hoy tenemos un mandatario al que insultan con toda clase de improperios a través de los medios y al que poco falta para que le mienten a su  digna madre y aun así los de la oposición señalan, contradictoriamente, que no hay libertad de prensa en Panamá.  ¿En qué país creen ellos que vivimos?  ¿En el país de los tontos y desmemoriados?

6) La política es tan vieja como la humanidad, y no está limitada únicamente a instituciones democráticas o gubernamentales. También es política la metodología usada para convencer y engañar a una población, lo cual solo es posible gracias a lo que conocemos como propaganda.  Etimológicamente propaganda proviene de propagar, tomada del participio de futuro pasivo del verbo latino propagare que significa 'perpetuar, acrecentar, extender', de modo que el significado literal sería "las cosas que deben ser perpetuadas".

Palabra Justa:

Así es, y gracias a Dios, el pueblo panameño ya está madurando y sabe distinguir entre la demagogia barata utilizada como propaganda mal intencionada con el fin de desprestigiar al gobierno de turno y apoderarse del poder para beneficio de unos cuantos y lo que es un gobierno que quiere lo mejor para el pueblo panameño y lo está demostrando con obras, no con palabrerías vacías, sin contenido.   Ese es, precisamente, el miedo que le tienen a Martinelli y por eso temen la reelección y desean impedir que termine su mandato popular pues eso es lo que siempre han hecho y es lo único que saben hacer.  Pero ya se les acabaron los argumentos y han quedado desenmascarados...Martinelli está dejando un legado político, con su estilo de gobernar, que será el comparador para las gestiones gubernamentales futuras.

7) Es una forma de comunicación que desde la antigüedad está dirigida a influir en la actitud de una comunidad.  Al contrario  de lo que es el suministro de información imparcial (noticias), la propaganda, presenta información para influir directamente.  Por lo general presenta a menudo,  hechos de forma selectiva y puede llegar a mentir para fomentar un interés  particular.   Utiliza los mensajes para producir una respuesta más emocional que racional a la información presentada.  El objetivo deseado es promover como resultado un cambio de la percepción del tema, incluyendo su  importancia.

Palabra Justa:

Pareciera que habla de la oposición actual, ellos son los expertos en estos temas y lo demostraron durante 21 años, a través de los cuales se encargaron de los que se les oponían ya fuera comprándolos, extraditándolos o desapareciéndolos (entre los últimos: estudiantes, políticos, militares honorables o arrepentidos, curas católicos).  No es necesario mencionar los nombres pues todos conocemos esas historias de horror... que todavía hoy producen pesadillas.  ¿Queremos eso nuevamente para Panamá????

8) Bien podríamos alegar que es un arma en la guerra política.  Lo que deploramos es que la propaganda del gobierno en nuestro país,  sirva para “ayudar” a los amigos y tapar un escándalo administrativo, si ese dinero sale de nuestros impuestos y contribuciones.  Todos hemos visto la forma intencional y sistemática de persuasión con la que personeros del gobierno critican a oposición, la iglesia y a los grupos que no comparten su forma de administrar la cosa pública.

Palabra Justa:

Qué triste que se achaque a los gobiernos en democracia todas las salvajidades que se hacían en tiempos de la dictadura militar que alguna vez fué calificada por los mismos dictadores como una "dictadura con cariño".  Eso jamás será olvidado.  Da risa y dolor al mismo tiempo, la poca calidad humana y el nulo patriotismo de algunos panameños que aún siguen añorando esos infames tiempos de nuestra historia todavía reciente...

9) Que el gobierno diga todo lo malo que sabe o son los diputados, alcaldes, representantes y personeros de la oposición, nos parece excelente.  Si han cometido actos delictivos, que los denuncie y procese. No que les tuerza el brazo para que le den un voto que a ellos les interesa o que se incorporen a su partido con nuevos adherentes.  Es inadmisible que a través de la propaganda siga enviando mensajes de amedrentamiento para lograr un consenso con quienes se le oponen en lugar de sentarse a dialogar, y veamos el escandaloso transfuguismo para evitar la acción de la justicia o coger su parte del pastel.

Palabra Justa:

Produce risa la palabra "diálogo" según la utilizan algunos en la oposición con fines aviesos.  La reciente crisis de los Ngäbe manipulados por la oposición y otros grupos con intereses diversos demuestra hasta dónde son capaces de llegar con sus deseos enfermizos de poder y dinero, por encima de todo.  Aprovecharse de la miseria humana de esos indígenas es algo feo e indigno, por decir lo mínimo.  Todos en Panamá saben quienes los controlan y por qué.  Mientras el gobierno actual desea sacarlos de la miseria, la ignorancia y la falta de atención en que siempre han estado sumidos, la oposición, que solo les ha dado soluciones temporales que no han resuelto su situación histórica de pobreza y falta de educación, los instó a la sedición.  El famoso diálogo fue una macabra burla diseñada para ganar tiempo y empeorar las posibilidades del gobierno para resolver la crisis.  Entonces, ¿quienes son los expertos en manipulación, amedrentamiento, amañamiento???

10) Si la oposición tiene elementos de juicio suficientes para denunciar a funcionarios de la administración o al propio primer mandatario de actos deplorables, que las presente, aun cuando presuman  que ni la asamblea ni la corte suprema de justicia harán nada para que se haga justicia. Muchas veces nadie sabe hacia dónde salta la liebre.  Eso demostrará al pueblo que todo lo que hacen no es pura bulla, y no son meros bochinches como los califica el presidente. Y mientras nuestro vicepresidente que estuvo metido en la candela, no suelte la lengua, seguirá engrosando la lista de perdedores por mas miembro que se haga de uno u otro frente.

Palabra Justa:

Si, que lo hagan.  Ojalá tuvieran las agallas para hacerlo.  Lo que pasa es que no se atreven pues tienen una larguísima cola de paja y los que van a quedar presos son ellos mismos.  ¿En qué país vive usted?

11) La propaganda, cuando es utilizada de forma no ética, es un modo de desinformación y censura,  con frecuencia va acompañada de distorsiones de los hechos y de llamamientos a la pasión y a los prejuicios, a menudo es considerada como falsa o engañosa.  Aunque el mensaje contenga información verdadera, es posible que sea incompleta, no contrastada y partidista, de forma que no ofrezca un cuadro equilibrado de la opinión en cuestión, que es contemplada siempre en forma asimétrica, subjetiva y emocional.

Palabra Justa:

¿Todavía insiste usted en esto sabiendo muy bien quienes son los maestros en estas artes?  Lo que pasa es que ahora vivimos en una verdadera democracia, aunque todavía imperfecta, y se encontraron con un Presidente que no les teme y que les hace frente, cosa a la que no estaban acostumbrados.

12) Y es por ello que vamos a pedir a todos que dejemos la actitud hipócrita  y acabemos con esta farsa.  Ya sean campañas sucias o campañas negativas, bienvenidas sean si con ello depuramos un poco, la cloaca donde estamos sumergidos desde hace ya varios lustros. Ese es un cambio no prometido pero que se hace justo y necesario plantear.

Palabra Justa:

Si, en efecto, hay que madurar como sociedad y dejar de politiquear tanto y trabajar unidos por Panamá.  Dios nos ayude a lograrlo.  Hoy día Panamá es uno de los países de más sólida economía en todo el Continente Americano.  Las estadísticas del país son envidiables en muchos aspectos, muy a pesar nuestro.  El gobierno actual hace denodados esfuerzos por impulsar el país, en todos los sentidos, pero muchos panameños  (gracias a Dios no son mayoría) no pensamos en el país y las generaciones futuras de panameños, vemos con visión de corto plazo, adoramos el juega vivo y la doble moral.  Tristemente, los panameños nos quedamos cortos para el país maravilloso que tenemos, nuestra sociedad está enferma y tiene una actitud negativa, en extremo reactiva, en vez de positiva y pro activa.  Necesitamos un cambio drástico, pronto y democrático (sin alusiones políticas pues no pertenezco y nunca he pertenecido a ningún partido político).  Necesitamos mucha educación y una nueva mentalidad, especialmente los jóvenes, de quienes es el futuro de Panamá.  Todavía hay miles de panameños inconscientes que botan basura en las calles, así como en los ríos y quebradas, causando grandes problemas ambientales.  En las oficinas del Estado y en las empresas o en las calles, hay mucha gente malcriada que no sabe ni siquiera atender u ofrecer una sonrisa amable al prójimo que los consulta.  Hay desalmados que se roban las tapas de las alcantarillas sin importarles que ese acto barbárico puede costarle la vida a alguien y, peor aún, fundiciones que les compran ese material sabiendo su procedencia.  Aún hay políticos panameños que traicionan a la patria y se van al extranjero a despotricar contra Panamá, en su afán desmedido por acceder al poder.  ¿Qué queremos los panameños para Panamá?

No hay que temer a la reelección inmediata del Presidente.  La disfrutan los Representantes, los Alcaldes y los Diputados y ¿por qué no puede tenerla el Presidente de la Nación?  Al final, el pueblo es el que juzga la gestión de un gobierno y decide si merece darle una nueva oportunidad para continuar su buena labor.  Si se permitiera esto en Panamá, sin dudas, el pueblo volvería a votar por Martinelli.  No es perfecto (solo Dios lo es) y él mismo lo reconoce abierta y humildemente, pero ha hecho por Panamá más que muchos Presidentes anteriores, juntos, en solo tres años de gestión (no es necesario hacer una lista de todo lo que ha logrado y le faltan dos largos años que, se espera, sean igual de fructíferos), pese a la enorme cantidad de obstáculos que la oposición ha puesto en su camino desde el mismo inicio de su gestión y que hubiera acabado con los ánimos de cualquier otro Presidente (se encontraron con la horma de sus zapatos).  Obviamente, también en este gobierno hay funcionarios corruptos, trepadores, inmorales y juega vivo -como en cualquier gobierno y país- y el Presidente Martinelli no apoya sus acciones pero no puede evitarlas todas tampoco.  Es un problema social con el que se debe que convivir y tratar de mejorar, interponiendo todos los filtros y recursos que sean necesarios.  Ojalá que antes de finalizar su gestión el Presidente Martinelli impulse y logre una ley general de salarios e incentivos laborales por méritos, lo cuál traería mucha equidad social y pondría a Panamá al nivel de los países más desarrollados y con mayor justicia social.  Esto colocaría al Presidente Ricardo Martinelli en un sitial muy especial en la historia de nuestra querida Panamá.

04 marzo 2012

Reflexiones en torno a la sedición de los Ngäbes

Muchos panameños, de todos los estratos sociales y económicos, somos extremadamente superficiales y reactivos (en vez de profundos y analíticos). A veces no sabemos ni lo que queremos para nosotros mismos y, mucho menos, para nuestro amado y hermoso país, tomando a la ligera todos los temas, hasta los más importantes, relacionados con la Nación panameña y su democracia. Lo más preocupante es que nuestra juventud, futuro de la Patria, no escapa a esta situación ya que todos -de una forma u otra- somos reflejo de nuestros padres o de quienes nos formaron. En otras palabras, nos cuesta mucho pensar con profundidad y coherencia y esta limitante nos afecta gravemente en todos los aspectos de nuestra vida y nuestras relaciones y nos hace seres muy vulnerables. Cuesta y duele decirlo y reconocerlo pero, para cambiar, hay que dar este paso fundamental. Incluso, hay quienes dicen que lo único que tomamos en serio son los carnavales…

Esta grave debilidad de nuestro carácter es malsanamente aprovechada, por propios y extraños, para manipularnos la mente con extremada facilidad y sin que nos percatemos. Por eso, el país no avanza social ni organizativamente, al ritmo que debería. Cada paso que damos cuesta mucho esfuerzo y, no pocas veces, retrocedemos. Un hecho que comprueba esta afirmación es la reciente -y todavía vigente- crisis de los indígenas Ngäbe que apoyan la sedición (hay que señalar, responsablemente, que la mayoría de los Ngäbe no lo hace), en contra de la estabilidad y gobernabilidad del gobierno actual. Quienes están detrás de la negra cortina, incitando criminalmente a este pequeño grupo de indígenas Ngäbe, han tenido mucho tiempo y éxito para lograrlo. Al mismo tiempo, han logrado engañar a una gran proporción de la población panameña que, inocente y/o tontamente, ha reaccionado contra el gobierno, como estaba previsto, de una forma muy visceral, como resultado de la intensa y bien planificada propaganda subversiva en contra de la democracia panameña y de Panamá.

En esta misma línea, han hecho creer al propio gobierno del Presidente Martinelli -y a la mayoría de los panameños- que es vital “negociar” con los indígenas Ngäbe sublevados cuando, en realidad, NO HAY NADA QUE NEGOCIAR con ellos pues la seguridad, la paz, la estabilidad y la gobernabilidad de Panamá NO SON NEGOCIABLES. Estas “negociaciones” están comprometiendo, cada vez más, el futuro de Panamá y de la gran mayoría de los panameños que son los que pagan los impuestos, favoreciendo los planes de la sedición. Por otro lado, las tierras comarcales pertenecen a la Nación y NO a los Ngäbe. Si la Nación requiere construir las dos hidroeléctricas dentro de la comarca para reducir el alto costo de la electricidad a TODOS los panameños, y esto está bien sustentado por estudios científicos serios que el gobierno tiene la obligación de divulgar, NO HAY NADA QUE NEGOCIAR en esta línea. Lo único negociable por los Ngäbe (por aquellos que si se sienten parte de esta Nación) son los beneficios y ventajas que habrá para TODO el pueblo Ngäbe, como resultado de las construcciones en los territorios comarcales (empleos, escuelas, becas para estudios a todos los niveles, hospitales, caminos de penetración, entre muchos otros temas). ¿Acaso no es esto lo más conveniente e inteligente, en vez de la posición estúpida y tozuda de los Ngäbe sediciosos que desean seguir condenando a todos sus congéneres al perpetuo atraso, miseria, ignorancia, pobreza extrema y falta de salud, en los que han subsistido durante toda la vida republicana, por un muy mal entendido e hipócrita concepto ambientalista y conservacionista que les han implantado en sus mentes y tienen la triste consigna de vender al resto de los panameños?

En la radio y la televisión nacionales se escucha a comentaristas y dueños de programas, confusos y/o de mente torcida (por sus intereses personales y/o políticos), que abogan por este pequeño grupo de indígenas Ngäbe irresponsables, aún en contra del orden constitucional y de la personalidad del Estado, aduciendo que ellos estaban primero que nosotros y que se merecen todo (incluso el vandalismo, los abusos y los cierres de calles que tanto daño económico y social han causado y el atraso en que pretenden sumir a Panamá). En realidad, es una posición fútil, llena de mucha hipocresía y politiquería de la más barata, que solo se tragarán los panameños que no analizan con profundidad los temas nacionales y se dejan llevar por las percepciones manipuladas y los sentimientos mal orientados, que pueden causar una peligrosa histeria nacional. Los panameños actuales no tenemos ninguna responsabilidad en estos hechos históricos lamentables y es descabellado cualquier reclamo en este sentido. Si toda esta basura mediática fuera cierta y justa, que NO lo es, cerremos el país, vayámonos a otro lado, dejemos todo en manos de los Ngäbes sediciosos y sus macabros maestros y terminemos de una vez con esta tragicomedia. Obviamente, no es esto lo que quieren los panameños sensatos, en lo más profundo de su ser.

Queremos un país en donde no exista la pobreza (en cualquiera de sus denominaciones), en el que no haya desempleo, en el que la educación sea de una calidad superior, en el que no exista la ignorancia, en el que la salud pública sea óptima para todos, en el que existan oportunidades para todos los panameños y los que viven bajo nuestro cielo, en el que la calidad de vida sea excelente y en el que haya justicia social para todos (sin importar la clase social y económica). Esto es posible, pero debemos deponer los intereses personales y/o políticos que nos desunen y destruyen y empujar TODOS la carreta de la Nación, en una misma dirección.

Los panameños que si queremos a Panamá con honestidad tenemos que -de algún modo- manifestarnos abierta y pacíficamente (incluyendo la mayoría Ngäbe que no apoya la sedición) y decirle NO a los malos panameños que pretenden sembrar el caos nacional (los Ngäbe sediciosos, sus maestros, los malos políticos criollos, ciertas ONG's internacionales malintencionadas y los panameños que se dejan llevar por percepciones manipuladas). Tenemos que decirle al mundo que queremos un país moderno basado en el desarrollo sostenible, en donde la protección y la conservación ambiental estén al servicio de y sean compatibles con el desarrollo humano de TODOS los panameños y el progreso integral de la Nación.

26 febrero 2012

La sedición de los Ngäbe: la hora decisiva...

Mañana, lunes 27 de febrero, continúan las “negociaciones” del gobierno con los indígenas Ngäbe rebeldes para decidir el futuro de las hidroeléctricas en la comarca Ngäbe Buglé. La situación es muy frágil pues los indígenas mantienen su posición intransigente de no a las minas y las hidroeléctricas y, por otro lado, el gobierno tiene la responsabilidad de promover el progreso y el desarrollo sostenible del país y de todos los panameños.

En realidad, nunca hubo nada que negociar con los Ngäbe sediciosos. A estos indígenas les han lavado y llenado el cerebro con informaciones incorrectas, interpretaciones muy amañadas de las leyes comarcales y conceptos muy cerrados o extremistas sobre la protección y conservación ambiental, así como de la posesión de las tierras comarcales que habitan pero que NO les pertenecen (le pertenecen a la Nación) y el alcance de sus derechos sobre éstas, entre otros temas.

Y los gobiernos, desde hace muchos años, en lugar de aclarar las cosas con los indígenas, de una vez por todas, se han dejado llevar unos por el clientelismo político (que tanto daño ha hecho a Panamá) y otros por la política del avestruz, accediendo a las imposiciones y caprichos de los indígenas sublevados para calmar sus ánimos y evitar confrontaciones. Este enfoque ha demostrado que no funciona pues los indígenas están, cada vez, más atrevidos e impositivos, siguiendo las consignas que les han trazado e implantado en sus mentes y espíritus distintos grupos -tanto nacionales como extranjeros- que, en las tinieblas, los han manipulado desde hace mucho tiempo. Ahora resulta que el país entero está a expensas de sus antojos y cuando les da la gana cierran las carreteras y vandalizan la propiedad estatal (enmascarados como delincuentes comunes), con gran perjuicio para el país, en todos los sentidos. Ahora es mucho más difícil razonar con ellos y la situación está a punto de salirse de las manos del gobierno. Como siempre, al final tiene que intervenir la Iglesia Católica, como mediadora, lo que demuestra la inmadurez e incapacidad de la sociedad panameña para enfrentar y solucionar a tiempo nuestros propios problemas, tomando oportunamente las decisiones correctas y todos unidos por el bien de Panamá y la mayoría de los panameños… Ingenuamente, muchos panameños se dejan influenciar o llevar por sentimientos y percepciones manipuladas, en vez de enfocarnos en las estadísticas, las realidades, los hechos comprobados o en información de fuentes verdaderamente confiables…

Es importante señalar que la gran mayoría de los Ngäbes si se sienten panameños y, por ende, unidos al resto de los ciudadanos de esta Nación; esta mayoría si desea que el país avance y buscan oportunidades, educación, progreso y desarrollo para ellos y todos sus congéneres. La actitud retrógrada de los Ngäbe sediciosos los afecta directa y dramáticamente pues les cercena su derecho legítimo a aspirar a una mejor condición y calidad de vida. Los condena a una vida de limitaciones, ignorancia, pobreza y desnutrición, a una vida sin esperanzas, semi nómada, en la que solo pueden aspirar a ser peones en las explotaciones agropecuarias de Panamá y Costa Rica, todo por un mal entendido enfoque indigenista, aupado por malos panameños que solo piensan en sus intereses particulares. Es necesario que estos indígenas también eleven sus voces y se pronuncien abiertamente pero sin provocaciones, pacíficamente, para evitar conflictos internos que puedan degenerar en violencia.

Lo más triste es que ciertos comentaristas y medios masivos de comunicación están siguiendo el juego tenebroso de estos malos panameños y no están analizando a profundidad el grave daño que causan al país y a la democracia panameña. Unos lo hacen con pleno conocimiento de causa (aquellos que solo ven a través del cristal de sus intereses -particulares y/o políticos- y no les importa la democracia, el país y el pueblo); otros que, sin proponérselo, sirven a los deseos de los primeros, cuando pierden objetividad al ser seducidos por su papel de intermediadores sociales en la defensa a ultranza de los más necesitados (aun cuando, injustificadamente, pongan en peligro la estabilidad, la gobernabilidad y la democracia de Panamá); y otros, influenciados por percepciones cuidadosamente implantadas, originadas en espejismos oníricos propuestos por fundamentalistas del ambientalismo que no reconocen o no dan crédito a la filosofía del desarrollo humano sostenible que no solo considera la dimensión ambiental sino que, al mismo tiempo, reconoce las dimensiones social y económica, como componentes esenciales para un desarrollo justo y equilibrado en el tiempo. No se puede ser sostenible con un enfoque netamente ambientalista que no permita la construcción de obras que beneficiarán la sociedad y la economía del país, aun cuando existan comprobadas medidas de mitigación y remediación para la conservación, en el tiempo, del componente ambiental; tampoco se puede ser sostenible con un enfoque puramente economicista, que descuide el componente ambiental poniendo en peligro o destruyendo el patrimonio natural para su uso y disfrute por las generaciones futuras. Lo más funcional, conveniente e inteligente es un enfoque de desarrollo humano que sea capaz de armonizar los tres componentes, para ser sostenible en el tiempo. Afortunadamente, todavía quedan comunicadores sociales en general, periodistas y medios de comunicación serios y objetivos, muy comprometidos con la verdad, con el país y con todos los panameños.

Hoy, el Canal 35 de la televisión nacional (PLUS), que apoya los esfuerzos del gobierno, acusó directamente al Ministro de Comercio e Industrias, Ricardo Quijano, de las dos muertes acaecidas durante los cierres de calles por los sublevados indígenas, de haber creado el problema con los Ngäbes sediciosos y del fracaso de las negociaciones. Son acusaciones muy serias, que se salen de todo contexto. Estas actitudes ambiguas, inconsistentes, son las que, precisamente, hacen enorme daño a la psiquis de la sociedad panameña y al país y lo que traen es gran confusión. Como se ha señalado en estas líneas, la estabilidad, la paz, la gobernabilidad y la democracia de Panamá NO SE NEGOCIAN con nadie. Hay que pensar que el Ministro Quijano, habiendo el equipo de gobierno realizado grandes esfuerzos en lograr que a Panamá se le haya otorgado el grado de inversión por las principales calificadoras mundiales (lo que es muy difícil de alcanzar) y en defensa de la designación de Panamá como uno de los principales destinos turísticos del mundo por el prestigioso New York Times, entre otros logros importantes, se rehúse responsablemente a aceptar el vulgar chantaje de los Ngäbe sediciosos y el emplazamiento que le han hecho a Panamá y al resto de los casi cuatro millones de panameños, que si amamos este país.

Si el gobierno, con toda razón, no accede a las demandas sin sentido de los indígenas sediciosos y estos mantienen su posición de intransigencia, otra vez vendrán los intentos de cierres de calles y de vandalizar las propiedades estatales, con los enormes perjuicios que esto causará a la población, a la empresa privada, a la economía y al prestigio del país. Los resultados son impredecibles y podrán ser aprovechados por todos los que se oponen al gobierno actual, especialmente por aquellos que desean ardientemente el caos general y el retorno a la dictadura. Que el pueblo panameño no se deje engañar… Que apoye sin condiciones el mantenimiento del orden establecido y la gobernabilidad del país. Que le de un si rotundo al progreso y al desarrollo sostenible de la nación, que incluye el uso racional de los recursos naturales en beneficio de todos los panameños…

Para enturbiar más el panorama, mañana comienzan las clases en las escuelas primarias y secundarias de todo el país. El panorama se presenta complicado para el gobierno y esta es la coyuntura que, irresponsablemente, esperaban los Ngäbes sediciosos, sus maestros en las sombras, algunas facciones de la oposición, los grupos de la ultra izquierda, los ambientalistas extremistas y muchos panameños que no ven las cosas con claridad, para crear más presión sobre el gobierno. Dios nos ayude a superar esta crisis y que no ocurran situaciones que luego debamos todos lamentar.

20 febrero 2012

La estrategia de la insurgencia Ngäbe

Dicho y hecho…La consigna de los indígenas de la etnia Ngäbe es dilatar lo más posible cualquier acuerdo con el gobierno, para subvertir el orden público e incitar a la sedición general. Es un plan bien concebido por quienes están detrás de los indígenas sediciosos para tomarse el poder pues la ambición desmedida y el deseo de poder de estos grupos está por encima de la Patria. El pueblo panameño tiene que abrir bien los ojos y leer entre líneas, no sea que éstos apátridas y sus secuaces destruyan todo lo que se ha logrado en los pocos años de democracia que llevamos. El gobierno tiene que pararse firme, mantenerse dentro del orden constitucional y no permitir que los sediciosos ni nadie lo altere, poniendo en peligro la democracia que ahora disfrutamos y que tanto sufrimiento y vidas costó. Quien diga que ahora en Panamá no hay democracia ni libertad de prensa, está hablando de otro país o de un Panamá en otra dimensión.

Ya falta poco para que los Ngäbe sediciosos le mienten la madre, en buen panameño, al Presidente de la República, aprovechando los medios de comunicación masiva que cubren los incidentes. Le han dicho casi de todo, con un lenguaje soez y un irrespeto sin límites que ya es chocante. Esto indica la falta de nivel, la falta de educación y de clase de estos indígenas sediciosos que, ciertamente, no representan a la mayoría de los Ngäbe. A través de los medios se escuchan las demandas de las autoridades comarcales y de jóvenes indígenas sediciosos que, en abierta insurgencia, insultan al gobierno, especialmente al Presidente de la Nación, que fue escogido por abrumadora mayoría popular (con excepción de la comarca Ngäbe Buglé, donde el actual Presidente perdió ampliamente), con toda suerte de improperios y amenazas. Luego, contradictoriamente, exigen que se les respete. Incluso, la cacique ha manifestado abiertamente que el documento firmado, que contiene el acuerdo alcanzado hasta este momento, es un simple papel, indicando con esto que no necesariamente lo acatarán. ¿Acaso no es esto una muestra fehaciente de que solo están ganando tiempo para las siguientes etapas de su tenebroso plan y se burlan del gobierno y el pueblo panameño? ¿Qué otra prueba se necesita para que el gobierno y el pueblo panameño tomen conciencia de la peligrosa situación en que se debate el orden establecido, la gobernabilidad y la democracia panameñas? ¿Y qué de la imagen que está proyectando el país cuando un pequeño grupo de indígenas sediciosos, manipulados por mentes torcidas, es capaz de hacer tambalear los estamentos sociales e institucionales y todo el país? Esto está programado por los verdaderos autores intelectuales de este desafuero, que pretenden romper el orden constitucional para tomarse el país, imponer sus ambiciones y no tener que esperar un nuevo período electoral, como es normal en un sistema democrático bien establecido. También por los que, irresponsable y criminalmente, quieren pescar en río revuelto para obtener provecho de esta grave crisis nacional.

Es algo increíble que la gobernabilidad, el progreso y el futuro de Panamá puedan ser vulnerados tan fácilmente. Esto pone de relieve la fragilidad de nuestras instituciones y la inmadurez del pueblo panameño que, en general, es fácil y rápidamente seducido por sentimientos y percepciones -sujetas a manipulación- y no por hechos o realidades (ver en este Blog: Consolidación de la Nación Panameña y de la Panameñidad, julio 2006; ¿Qué queremos los panameños para Panamá?, mayo 2007). Si el país cuenta con una flamante Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), que hace tiempo debió ser elevada al rango de Ministerio, sus estudios de impacto ambiental deberían ser reconocidos por su seriedad e idoneidad a toda prueba. Y si en el país no existieran especialistas verdaderamente idóneos y reconocidos en medir los impactos de la minería y la construcción de hidroeléctricas, estos deberían ser contratados. De este modo se contaría con los mejores diagnósticos posibles y con las más eficaces medidas de mitigación que harían sostenibles ciertas operaciones mineras y la construcción de hidroeléctricas, que fueran aprobadas por los estudios realizados por los consultores contratados, utilizando metodología científica y tecnología de punta.

En Panamá, actualmente, casi todo el mundo es especialista o experto en mediciones de impacto ambiental, lo que significa que no hay confianza en la ANAM. Hay abogados, arquitectos, biólogos generalistas, agrónomos y otros profesionales que han participado en uno o más cursillos de medición de impactos ambientales para obras pequeñas de impactos fácilmente medibles que, en verdad, no están capacitados y mucho menos están calificados para evaluaciones de grandes magnitudes, como las de la minería y la construcción de hidroeléctricas, que requieren de una estimación de impactos ambientales rigurosamente científica y profunda. Sin embargo, son considerados los grandes expertos y hablan por los medios con gran probidad y autoridad, creando gran confusión en la sociedad. Estos “expertos” saben de todo: de biología marina, de minería, de hidroeléctricas, etc.. Estas son evaluaciones muy sensibles y hay que dejarlas en manos de verdaderos profesionales en la materia.

Si un estudio de impacto ambiental verdaderamente científico indicara que, por el nivel de impacto, no es conveniente una explotación minera o la construcción de una hidroeléctrica, en una ubicación específica, el gobierno de turno estaría obligado a acoger la recomendación; caso contrario, el gobierno tendría luz verde para proceder a la construcción, con la implementación de las medidas de mitigación recomendadas para que la operación de la hidroeléctrica sea sostenible en el tiempo; o sea, contaría con toda la autoridad constitucional para ejecutar la obra. No debería haber cuestionamientos al respecto, ya que se trata del progreso del país y de la mejora de la calidad de vida de todo el pueblo panameño. Parte de los argumentos que enarbolan los Ngäbe para oponerse a la construcción de las hidroeléctricas, son: que el gobierno planea comercializar parte de la producción (asumen que, entonces, no se requieren las hidroeléctricas) y que la empresa de un pariente del Presidente está aspirando a que se le adjudique la construcción. Al respecto, si hay excedentes en la producción de energía eléctrica, en un momento dado, ¿qué tiene de cuestionable que se vendan, hasta que el propio desarrollo del país los demande? También señalan que un familiar cercano del presidente es dueño de una de las empresas constructoras proponentes. Si esto no es permitido por la Ley, simplemente, no podría participar; si es permitido, no tiene sentido protestar. Así de sencillo. Todo se basa en la Ley vigente y es encomiable que la ciudadanía esté pendiente de estos detalles.

En fin, el gobierno tiene que asumir su rol en esta crisis y preservar su autoridad constitucional y la gobernabilidad del país, tomando las decisiones que sean correctas, sin ceder ante la presión de los Ngäbe sediciosos y sus cómplices intelectuales, de algunos políticos de oposición y de otros actores que actúan desde las sombras. La ciudadanía tiene que respaldar las decisiones del gobierno, en defensa del orden establecido, de la institucionalidad, de la estabilidad, de la gobernabilidad y de la democracia. Jamás se puede permitir que estos malos panameños echen por tierra todo lo que se ha logrado desde 1989, cuando la oprobiosa dictadura militar llegó a su fin. Los miles de Ngäbe que no apoyan la sedición deben organizarse y manifestarse ante la faz del país pues sus congéneres sediciosos están bloqueando su derecho a disfrutar de una mejor calidad de vida y a progresar.

12 febrero 2012

La Sedición de los Ngäbe: preludio de una desgracia

Panamá está al borde de una desgracia de proporciones desastrosas. Las negociaciones del gobierno con los Ngäbe, para resolver la crisis actual y devolver la tranquilidad y la normalidad al país, están a punto de fracasar. Los Ngäbe mantienen su postura intransigente de no permitir las explotaciones mineras ni la construcción de dos hidroeléctricas en territorios comarcales o sus alrededores. El gobierno ya ha agotado casi todas sus opciones y se aproxima a una coyuntura crucial: o acepta la imposición de la minoritaria etnia Ngäbe o impone su autoridad constitucional para proseguir con los planes de desarrollo nacional y construir las dos hidroeléctricas que necesita el país para reducir los costos de producción de la energía eléctrica con una alternativa limpia y sostenible (en contraposición al costoso y contaminante “bunker” derivado del petróleo) y el costo del suministro a las industrias, empresas y a la población en general, que mejorará la calidad de vida de todos los panameños.

De ocurrir lo primero, el gobierno perderá toda su autoridad y legitimidad, quedando el país en las manos de esta minoría ignorante y, principalmente, de quienes están detrás de ellos engañándolos con sueños de opio, haciéndoles creer que tienen la razón, que hacen bien, que están en su justo derecho de alterar el orden público, inflamándoles el ego e instándolos a la sedición en contra del orden establecido y de la Nación (si el gobierno sobrevive esta crisis tendrá que hacer una investigación prolija para llegar hasta el fondo de este oscuro y peligroso asunto y llevar a la justicia a quienes estén implicados, sean quienes sean). Luego de su triunfo, los Ngäbe lograrán lo que quieran del gobierno mediante el chantaje, so pena de cerrar las calles, incendiar o destruir las propiedades del Estado o paralizar la agricultura de Chiriquí (al suspender las labores de su mayoritaria fuerza laboral en el sector agropecuario chiricano), entre otras “bellezas”.

Por otro lado, si el gobierno impone su autoridad constitucional, pensando en el bien común, en la inmensa mayoría de los panameños, que es lo correcto, aprobará la construcción de las dos hidroeléctricas en el territorio comarcal. Lo que ocurrirá es impredecible y de proporciones incalculables, ya que el gobierno, pensando en la anterior crisis de Bocas del Toro en el año 2010 (también manipulada tras bastidores), actuó muy tarde y dejó que se desbordaran las pasiones contribuyendo, sin querer, al éxito de esta planificada operación de sedición cuyo objetivo es colapsar el orden público, el gobierno actual, la democracia y la Nación.

El mejor de los escenarios sería que los Ngäbe entendieran que el bien común está por encima de todo, acataran la decisión del gobierno, se replegaran a su comarca, se iniciara la construcción de las obras y el país recuperara la paz y la normalidad (los milagros existen). Esto sería más probable si los indígenas Ngäbe estuvieran solos en este proyecto fatídico pero, lamentablemente, no es así. Sin embargo, es justo señalar que hay muchos indígenas de esta etnia que no están de acuerdo con la posición intransigente de sus paisanos y líderes pero no osan expresarse o actuar por temor a las represalias. El escenario intermedio sería que los Ngäbe sediciosos vuelvan nuevamente a las calles a trastocar la convivencia pacífica, la economía nacional y la imagen mundial de Panamá (que tanto tiempo y recursos ha costado levantar y establecer) teniendo el gobierno que reprimirlos con mayor uso de la fuerza -quizá con algunas víctimas fatales adicionales e, incluso, en ambos lados- terminando todo con el arresto masivo de estos indígenas y de algunos de sus líderes más beligerantes. El país volvería a la calma, el orden constitucional sería restablecido y los proyectos para el progreso del país y de todos los panameños serían iniciados sin más problemas. El peor escenario sería que los Ngäbe, mal aconsejados, declaren la guerra al gobierno y enfrenten con violencia a la Policía Nacional y, más adelante, a cualquier panameño que no sea de la etnia, perdiendo el gobierno el control de la Nación. Podría ocurrir un innecesario baño de sangre del cuál serán responsables, principalmente, los autores intelectuales de esta insensatez que, tarde o temprano, serán descubiertos. El desenlace final podría culminar con la renuncia del actual Presidente Constitucional de la República (que es lo que esperan los verdaderos cerebros de esta intriga, no siendo casual que la oposición haya estado señalando consistentemente, como excusa para preparar el terreno hacia el poder, que el gobierno actual pretende establecer una dictadura de partido) o en un golpe de Estado (como ya ha sucedido en Panamá, por razones algo similares, en el corto tercer período constitucional del Dr. Arnulfo Arias Madrid, en 1968, que permitió la instauración por la fuerza de una larga dictadura militar de 21 ominosos años de duración y de los que, social, educativa y espiritualmente Panamá aún no se ha recuperado) y en el consecuente establecimiento de un gobierno de transición (este es el resultado que menos desean algunos de los conspiradores). Al final, es la democracia en el más amplio sentido y el futuro de Panamá, lo que está en juego en estos momentos.

¿Es esto lo que desea la mayoría de los panameños trabajadores y honestos? Algunos dirán que estas no pasan de ser meras suspicacias. Sin embargo, en la oposición hay “cabezas calientes” que hacen mucho énfasis y alardes, en los discursos y entrevistas que ofrecen, del apoyo irrestricto que dan a la “nación Ngäbe”, indicio claro de lo que se está tramando y está a punto de fraguar…

Los panameños sensatos y trabajadores, que verdaderamente soportan sobre sus hombros este país y son la inmensa mayoría, tienen que despertar del letargo en que están sumidos y manifestar abiertamente su desacuerdo con la absurda y obtusa posición de los Ngäbe, dirigida por sus ocultos padrinos. Tienen que dar la cara en apoyo a la institucionalidad y la democracia.

El gobierno debe mantenerse firme y prepararse para lo peor. Las decisiones tendrán que ser tomadas pronto y ser aplicadas con rigor, evitando en lo posible, las confrontaciones, pero con la decisión no negociable de salvaguardar nuestra estabilidad y democracia, en beneficio de la mayoría del pueblo panameño. Si es posible, deben invitarse observadores internacionales que atestigüen los hechos para evitar sanciones injustas a un país que lucha con ímpetu para desarrollarse. Las decisiones deberán tomarse antes del inicio de clases de los colegios secundarios para evitar situaciones peligrosas o extremas causadas por pequeños grupos de docentes mediocres y sin escrúpulos, así como de estudiantes de la ultra izquierda y otros que no saben leer entre líneas y, también, están siendo manipulados.

Que Dios proteja y ayude a Panamá y se llegue a un consenso que satisfaga los intereses de la mayoría de los panameños. ¡¡¡Amén, que así sea!!!

03 febrero 2012

La Sedición de los Ngäbe

¿Cuál es la verdadera génesis de la seria crisis que está experimentando el país? Se dice que es la negativa de los indígenas Ngäbe Buglé frente a la explotación minera y la construcción de hidroeléctricas en la comarca. Esta es, apenas, la punta del “iceberg”. Al respecto, la construcción de hidroeléctricas es un asunto de importancia vital para el progreso y desarrollo de la Nación y su ubicación no es por capricho si no que obedece a requerimientos técnicos. Por otro lado, la comarca Ngäbe Buglé -así como ninguno de los otros territorios comarcales- no es un país independiente y está completamente sujeta a la Constitución y las leyes panameñas. Siempre que el gobierno de turno garantice la justa indemnización y nueva ubicación adecuada, tiene toda la autoridad para proceder, después que todo se haga dentro del marco legal. Por otro lado, las explotaciones mineras deben prohibirse si no se demuestra que son responsables y sostenibles. Lo contrario, si se demuestra ante la faz del país que puede realizarse una explotación minera específica con responsabilidad, con las debidas medidas de remediación y con sostenibilidad, los ambientalistas de extrema y demás opositores que tienen engañados a los indígenas, deben ser honestos y ser los primeros en aceptarlo. Una explotación minera responsable y sostenible debe producir progreso en la comunidad donde se realiza, lo cuál sí es responsabilidad del gobierno de turno. La verdadera génesis de la crisis actual es, principalmente politiquera, con algunos matices ambientalistas impulsados por extremistas y mercenarios ambientalistas que solo ven en blanco y negro, siendo “blanco” la cero acción y “negro” cualquier intento de actividad que interactúe con el ambiente. Esta es una posición muy cómoda e irresponsable pues todas las actividades del ser humano, por muy discretas que sean, tienen un impacto ambiental medible. Lo inteligente es la implementación de una gestión ambiental responsable y equilibrada, con sostenibilidad en el tiempo, que sea compatible con el justo y necesario progreso humano. Por otro lado, a nadie escapa que uno de los principales ingredientes políticos de esta crisis se llama “Sala Quinta”. Y es que la oposición y la ultra izquierda en general ven la sombra de la re elección por todos lados y con mucho temor. No hay que temerle a la re elección pues, al final, es el pueblo el que decide con sus votos, con base en el desempeño de un gobierno, si merece o no continuar en el poder.

Los cierres de la carretera Panamericana en la provincia de Chiriquí, en puntos estratégicos de la provincia de Bocas del Toro y en otros puntos del país, a lo largo de esta vital arteria, ocasionados por los indígenas Ngäbe Buglé, están causando grandes complicaciones y pérdidas a muchos productores agropecuarios, agro empresarios, empresarios en general, transportistas, enfermos, estudiantes, ciudadanía en general y turistas locales y extranjeros, solo para citar algunos grupos de afectados. Panamá y su imagen están siendo gravemente dañadas, a escala global, luego de haber obtenido, recientemente, una destacada mención internacional entre los mejores destinos turísticos del mundo, la calificación de grado de inversión por las tres principales calificadoras de riesgo del mundo, una de las tasas de desempleo más bajas del continente y el mayor crecimiento económico de toda América Latina. Los perjuicios son enormes para el país no solo para el gobierno de turno. A estas alturas de la crisis, no habrá un ganador ni un perdedor. Son todos los panameños los que perdemos, es Panamá la que pierde, es la democracia la que está en la cuerda floja...

Ya se está haciendo una mala y detestable práctica que ciertos grupos políticos (como la ultra izquierda y un sector de la oposición partidista), ambientalistas extremistas o mercenarios y de ONG's sin patria y sin ley -que solo piensan en desestabilizar al país para lograr sus viles y mezquinos intereses y acceder al poder- utilicen y se escuden cobardemente en la etnia Ngäbe Buglé y sus líderes, manipulándolos inmoralmente para su propio beneficio y en detrimento de los propios indígenas que aseguran proteger, así como de Panamá. Cada vez que se les antoja, especialmente cuando el país obtiene avances o logros importantes, movilizan a estos indígenas, a través de sus líderes, y los utilizan como "carne de cañón" para provocar al gobierno, hacer que cometa errores, buscar víctimas fatales para convertirlas en mártires y avanzar en sus diabólicos propósitos.

En un país tan pequeño como Panamá, fue un error político muy grande o -quizás- un frío cálculo político, la creación de grandes territorios comarcales con la supuesta intención de conservar la pureza de las tradiciones indígenas y su sostenibilidad (la Comarca Ngäbe Buglé se creó mediante la Ley 10 del 17 de marzo de 1997). La realidad ha demostrado cuán equivocados estaban o, en el peor de los casos, cuán bien calcularon al crear este “Caballo de Troya”. ¿Que beneficios ha obtenido el país con esta acción? Ninguno positivo. Los indígenas siguen en la miseria, siguen en la ignorancia, han sido aislados del resto del país en los territorios comarcales (lo cuál es una verdadera segregación racial) y se han creado territorios comarcales con regímenes especiales, como si fueran varios países dentro del pequeño territorio panameño. Es más, los indígenas son panameños especiales, con más privilegios que los demás nacionales, que pueden -por ejemplo- tener terrenos y fincas dentro de la comarca y fuera de ella, cosa que a la inversa no le es posible a ningún otro panameño; al parecer, piensan que no tienen deberes con Panamá ni se sienten identificados con la nación, a menos que sea para exigir sus derechos indígenas y sus egoístas demandas. Lo más recomendable en el futuro, con la ayuda de los gobiernos de turno (una ayuda que no represente una limosna proselitista como repartir comida, ropas, insumos agropecuarios), sería educar a los indígenas en diferentes profesiones técnicas y universitarias, a través del ofrecimiento de becas, con el fin de que se integren plenamente a la sociedad panameña y se sientan parte de ella. Esto, para nada, implica la pérdida de sus tradiciones culturales...Es la única manera de que puedan salir de la ignorancia y la pobreza endémica que los aqueja y puedan contribuir al desarrollo del país...

Parece ser que a los grupos políticos y ambientalistas, así como a las ONG's involucradas, les conviene que los indígenas continúen perpetuamente en la miseria y la ignorancia pues así ellos podrán seguir recibiendo donaciones y apoyos millonarios de los países ricos y de organizaciones internacionales, dizque para "ayudarlos" a mejorar su condición de vida. Sin embargo, los indígenas continúan igual o peor que al inicio, luego de poco más de un siglo de vida republicana.

Lo más triste es que grupos de educadores, estudiantes, sindicatos y muchos otros ciudadanos -que no analizan bien lo que está sucediendo y lo que verdaderamente está en juego o, simplemente, tienen aviesos intereses políticos y económicos muy por encima de la patria- apadrinen irresponsablemente a la minoría Ngäbe aún en contra de la estabilidad, la seguridad jurídica y la democracia del país, más que del gobierno de turno. Los panameños que de verdad quieren este hermoso país, saben que todo es un bien organizado complot sedicioso para sembrar la anarquía y acabar con el orden establecido, apoderándose del poder, en momentos en que nuestro país es (o era) un modelo internacional en muchos aspectos. Incluso, hay algunos periodistas que también se están haciendo eco de este nefasto proceder y son cómplices a través de sus comentarios velados y sus insinuaciones maquiavélicas que, en lugar de contribuir al establecimiento de la paz, lo que intentan es enardecer los ánimos en contra del orden establecido. Y toda esta debacle sucedió en una semana…

No se puede permitir que esto se alargue por más tiempo. No es posible que una minoría insensata e ignorante (textualmente expresado y sin ninguna otra connotación) destruya Panamá, siguiendo tenebrosas consignas de cerebros podridos que, tras bastidores, cobardemente, conspiran contra el país, ante la pasividad absoluta del resto de los panameños que son los que incansablemente aportan al crecimiento y desarrollo de la Nación. Hay que terminar con este movimiento de sedición, por las buenas, si se puede, por las miles de familias panameñas que, con denodado esfuerzo y dignidad, son el nervio y motor de la Nación…Y, si no se puede por la buena (la razón, el diálogo, la concienciación, la concertación) habrá que utilizar todos los medios y dispositivos de que disponen las autoridades para aplicar la Constitución y las Leyes y salvaguardar el orden público, la convivencia pacífica y la estabilidad, la seguridad del Estado y el progreso de la Nación. Cuando se llegue al término de la actual gestión gubernamental habrá otra oportunidad de elegir un nuevo Presidente (y, quizás, en un futuro no lejano, de volver a elegirlo), ya sea del partido político actualmente en el poder o de cualquier otro...Mientras tanto, el Presidente Martinelli y su equipo de trabajo deberán seguir tratando de impulsar a Panamá hacia niveles nunca antes alcanzados en la historia nacional y la oposición debería, responsablemente, mantenerse en actitud vigilante, apoyando las buenas propuestas e iniciativas del gobierno, aportando ideas positivas para una mejor toma de decisiones y recomendando opciones para corregir errores que se cometan. Esto si sería aportar patrióticamente al desarrollo de la Nación, esto si sería un signo inequívoco de madurez política, es la verdadera democracia y lo que el pueblo panameño espera de sus políticos...

Hay que darles un rotundo NO a esos malos panameños, hipócritas, que no pueden ni saben vivir en democracia. La democracia, como filosofía política, exige responsabilidad de todos o de la gran mayoría para mantener un clima adecuado que sea sustrato fértil para la libertad, la dignidad y el progreso sostenible de la Nación y de todos los panameños…

02 marzo 2011

Futbolista Luis Moreno y el incidente de la lechuza

Este artículo se refiere al incidente en que el futbolista profesional panameño Luis Moreno (Deportivo Pereira, Colombia) utilizó su pierna izquierda para sacar del área de juego del Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, de Barranquilla, a una lechuza que, aparentemente, es la mascota del equipo anfitrión (Junior de Barranquilla). La lechuza había sobrevolado el referido estadio y se había posado en la cancha, en medio del fragor del partido que se estaba jugando en el instante en que ocurrieron los hechos.

En vista del exagerado despliegue internacional que se le ha dado a lo acontecido, se hacen los siguientes comentarios:

1) En primer lugar, NUNCA DEBIÓ permitirse el vuelo de la lechuza sobre el campo de juego, en medio del fragor de un partido de fútbol profesional, por el peligro potencial que esto podía representar para el ave. Si las autoridades colombianas de ambiente o de protección de animales desean aplicar sanciones al jugador Moreno, también tendrían que aplicar las mismas a quienes permitieron el arriesgado vuelo del ave en ese momento (aparentemente, era una tradición local). La justicia verdadera tiene que ser aplicada a todos los involucrados en el hecho. Es justo, ¿no?

2) El término patada, para alguien que no haya visto el ya famoso video, puede ser interpretado como una agresión brutal y con saña contra la lechuza. Todas las personas razonables saben que esto no fue así. Moreno trató de sacar al ave del área de juego, para evitar que algún jugador la pisoteara accidentalmente y la destrozara de verdad. Quizá no se atrevió a tomarla con sus manos, previendo que el ave pudiera atacarlo y la empujó con su pie pero NO LA PATEÓ CON FUERZA. Si lo hubiera hecho, habría roto todos los huesos del animal y este habría muerto inmediatamente. El examen veterinario reveló que el animal NO TENÍA NINGÚN HUESO ROTO. Es más, el ave se recuperó y se pensó que podía ser dada de alta pero murió poco después, desafortunadamente, debido a una miopatía por captura, según el dictamen del médico veterinario que atendió el caso.

3) Hay que recordar que, antes de la desafortunada intervención del jugador Moreno, la lechuza recibió un fuerte balonazo que la dejó completamente atontada y tendida en el campo de juegos. ¿Ya los acusadores olvidaron esta parte? Entonces, también hay que señalar la irresponsabilidad de permitir el vuelo del ave en pleno partido, sabiendo lo peligroso que esto podía ser para el animal, como quedó demostrado. Aqui no vale eso de que "cada vez que el ave sobrevuela el campo el equipo Junior gana el juego". Si castigan a Moreno, también tendrían que castigar a quienes permitieron que el ave sobrevolara el campo de juego, los verdaderos culpables.

4) Ciertamente, los medios masivos de comunicación han dado a este incidente un destaque internacional completamente desproporcionado, que no va de acuerdo con lo sucedido. Han satanizado al jugador Moreno al punto que pareciera que hubiera cometido un crimen de lesa humanidad, como a diario si cometen abiertamente muchos "líderes" políticos o de movimientos extremistas de algunos países de nuestro planeta, que asesinan vilmente a sus compatriotas con el único fin de mantenerse en el poder o desestabilizar al gobierno de turno. Ante esta triste realidad, ¿dónde están los hipócritas que han hecho de este incidente de la lechuza un escándalo de proporciones internacionales?

5) Ya el jugador Moreno pidió disculpas y ofreció sus explicaciones al respecto. ¿Qué más puede hacer? ¿Qué más quieren? ¿Destruir su carrera? Hay un interés malsano y/o una cultura de violencia en la mente de quienes festinan con esto. En las páginas de ciertos diarios colombianos e internacionales que han publicado esta BASURA periodística, hay quienes han señalado que Moreno debe ser linchado, que es un animal, que es un maldito, que es un ignorante y un largo etcétera de epítetos injustos y denigrantes. Incluso, ha recibido amenazas de muerte a través de algunas redes sociales, razón por la cuál su familia está sumamente preocupada. Hay que poner un alto a esta actitud negativa, peligrosa e irresponsable, especialmente a través de la intervención de los periodistas serios y objetivos que, gracias a Dios, son la gran mayoría.

6) Por último (no porque Moreno sea panameño, igual que el autor de este Blog), hay que detener, inmediatamente, esta vorágine insensata. Moreno, en el peor de los casos, debería recibir algún tipo de advertencia o amonestación leve y ya. Él no es un maleante, ni un asesino, ni un traficante de drogas o armas y tampoco ha infringido (que se sepa) ninguna norma futbolística, ni nada por el estilo. Si quieren sancionarlo, que lo hagan, pero que sea una sanción proporcional con lo sucedido que, dicho sea de paso, no fue realizado de forma premeditada ni con alevosía. Pero, si Moreno es sancionado, quienes permitieron el vuelo del ave sobre el campo de juego, los verdaderos responsables del triste incidente, también deben recibir una sanción similar.

05 noviembre 2009

Crisis actuales en la República de Panamá: ¿qué nos pasa a los panameños?

Luego de la estrepitosa caída de la larga dictadura militar que oprimió al país por más de dos décadas, especialmente durante sus años postreros, la bonanza económica y las positivas experiencias de crecimiento y desarrollo que ha experimentado Panamá, en los dos últimos decenios, ha atraído muchas inversiones y enorme cantidad de inmigrantes extranjeros que buscan beneficiarse del progreso nacional, mejorando sus expectativas de vida. La explosión demográfica nativa, sumada a las inmigraciones, al crecimiento y desarrollo ascendente del turismo y a los megaproyectos en ejecución y por ejecutar (la ampliación del canal interoceánico, la cinta costera, los mega puertos, así como la masiva construcción de rascacielos, centros comerciales, urbanizaciones y resorts) demandan enormes cantidades de bienes y servicios, como nunca antes en la historia nacional. La demanda de muchos bienes y servicios que antes no se requerían ni conocían, la proliferación de universidades privadas en respuesta a la demanda de nuevas profesiones que no existían o no se requerían (en las pocas universidades que operaban), el colapso u obsolescencia de los servicios de alcantarillado, electricidad, abastecimiento de agua y otros existentes, la colapsada red vial, el deficiente servicio de transporte público, el ineficiente sistema de recolección de la basura, los inadecuados servicios de salud pública y seguridad social, el atrasado e inoperante sistema educativo y, en fin, una miríada de otras limitantes y necesidades tienen a Panamá sumida en el caos, en un estado de postración casi comatoso. Y es que el raudo crecimiento económico y el desarrollo no planificado o inadecuadamente planificado han creado un enorme vacío, un rezago, en todos los estamentos de la sociedad panameña que todavía no ha logrado, por falta de un liderazgo político verdaderamente nacionalista, ajustarse a las necesidades y demandas de la moderna república, en un entorno mundial de apertura, de globalización. Todavía se insiste en enfrentar los nuevos retos, en romper los nuevos paradigmas, con las herramientas, esquemas y procedimientos del pasado, que ya no funcionan. La Panamá bucólica quedó atrás, hay que enfrentar los nuevos retos con las herramientas y procedimientos de estos tiempos, para poder disfrutar plenamente del progreso y desarrollo sin los violentos traumas de los ajustes sociales acelerados y desordenados, que pueden llevar el país a profundas y dolorosas crisis sociales y al colapso.

En este artículo se comentan algunos temas que requieren ajuste, lo antes posible, para que Panamá se inserte entre las naciones emergentes con un alto índice de desarrollo humano para satisfacción y honra de todos los panameños y de aquellos que han elegido a Panamá para vivir.

La actitud cómoda e irresponsable del ciudadano panameño común o la falta de consciencia social:

Muchos panameños creemos que somos el centro del universo y que todo gira alrededor nuestro. No nos importa con los demás y pensamos que todos deben rendirnos pleitesía. Por ejemplo, caminamos descuidadamente por una transitada calle, pensando que son los conductores de vehículos los que tienen que tener cuidado de no atropellarnos, como si no fuéramos a ser nosotros los afectados directos. Los conductores, en general, conducen, al mismo tiempo, de manera agresiva e inconsciente, poniendo en peligro su seguridad personal y la de terceros. Muchos conductores de autos particulares, por ejemplo, se estacionan en los estacionamientos exclusivos para discapacitados sin importarles los inconvenientes que pueden causar a estos ciudadanos con su deleznable acción. Si un ciudadano les llama la atención, lo insultan, en vez de reconocer su error y corregirlo inmediatamente. En las barriadas hay muchos moradores inconscientes que tiran su basura (latas, botellas, desechos orgánicos, llantas, colchones, estufas, refrigeradoras, etc.) en los ríos, quebradas o lotes baldíos aledaños, contaminando los cauces, causando el desbordamiento en las épocas lluviosas, creando focos de infección de enfermedades y criaderos de mosquitos (incluyendo el causante del dengue clásico y el hemorrágico). Sin embargo, el ciudadano panameño común continúa ensuciando todo a su alrededor y piensa que a él nada le va a afectar. La actitud correcta es quemar o disponer adecuadamente de aquella basura que se genera en cada hogar o empresa y no es recolectada por el sistema estatal de recolección, para evitar la proliferación de plagas y enfermedades y el afeamiento de la ciudad.

Qué bonito sería que todos los panameños tuviéramos consciencia que vivimos en sociedad y que, por lo tanto, nuestras acciones afectan directa o indirectamente a terceros. Por esta razón, tenemos que ser cuidadosos y considerados con todo lo que hacemos y decimos. Esta actitud positiva mejoraría la convivencia humana y crearía una cultura de responsabilidad social y de colaboración ciudadana.

¿Cómo abordar el problema? A través de la educación en el hogar y en la escuela primaria y secundaria. El Estado y la Sociedad Civil tienen que crear programas y proyectos con el fin de concienciar y educar a los padres de familia para que puedan orientar adecuadamente a sus hijos, enseñándoles lo negativo de tener una actitud cómoda e irresponsable que lleva a desconocer que nuestras irresponsabilidades afectan a los demás. El Ministerio de Educación, por otro lado, tiene que incluir en su programa de educación primaria y secundaria materias que promuevan una actitud cívica correcta en los niños y jóvenes ya que es en esta etapa del desarrollo humano en que es más importante adquirir estas actitudes sanas y correctas.

El transporte público:

Nada más puede añadirse sobre el infrahumano sistema de transporte público del área metropolitana de la ciudad de Panamá, si es que puede considerarse un sistema, que no se haya dicho ya. El pueblo panameño que vive en el área metropolitana o áreas aledañas sufre a diario los rigores de tan pésimo transporte público que incide directamente en su calidad de vida. El gobierno actual tiene planes para la construcción de un metro durante su período de gestión y para el diseño e implementación de un nuevo y verdaderamente moderno sistema de transportación pública que sea eficiente, digno, económico y sostenible en el tiempo.

Sería excelente que, hacia el cuarto final de la actual gestión de gobierno, el ciudadano del área metropolitana de la capital pudiera contar con la primera etapa de este moderno sistema de transporte, elevando su calidad de vida de forma importante (sin tener que madrugar para llegar a su puesto de trabajo, sin tener que someterse al indigno apiñamiento físico en los actuales “diablos rojos”, ni al alto riesgo que representa utilizar este servicio.

¿Cómo abordar el problema? Desde ya el gobierno de turno tiene que implementar cambios radicales que mejoren la eficiencia y calidad del transporte público actual. No se debe esperar a inaugurar el metro y el nuevo sistema de transporte dejando al pueblo expuesto por tres o cuatro años adicionales de problemas y sufrimiento. Sería una excelente inversión si el gobierno contratara los servicios de algún reconocido experto internacional en transporte que logre mejoras significativas en la eficiencia y calidad del actual y contribuya a diseñar el nuevo y moderno sistema, en consulta permanente con el gobierno y los usuarios.

La vialidad en el área metropolitana de la ciudad de Panamá:

Actualmente, el tránsito vehicular en el área metropolitana de la ciudad de Panamá y zonas aledañas es inviable y estresante. Obviamente, el pésimo transporte público actual contribuye a esta inviabilidad, aunque las causas son múltiples, entre ellas la falta de una cultura vial en la ciudadanía, la actitud cómoda e irresponsable de un gran sector de la ciudadanía, la falta de normativas de tránsito modernas y claras, la falta de un sistema de ordenamiento del tránsito científico y eficiente y la red vial obsoleta y -hace tiempo- colapsada, entre las principales. No han sido suficientes algunos cambios modernos de introducción relativamente reciente como los corredores norte y sur (en los que, contradictoriamente, también hay cuellos de botella y espectaculares tranques vehiculares), el puente Centenario, la Cinta Costera y el paso vehicular elevado que une la vía de acceso al puente Centenario con la Avenida de La Paz, sobre la Avenida Ricardo J. Alfaro, mejor conocida como “Tumba Muerto”. El gobierno actual tiene que resolver este problema para que la moderna área metropolitana capitalina sea viable para los ciudadanos (que se desplazan hacia sus trabajos, hacia sus hogares, a realizar cualquier actividad o trámite), los transeúntes locales o extranjeros (que realizan visitas o turismo) y los comerciantes o empresarios que realizan negocios, trámites o reuniones comerciales y requieren de una ciudad viable para efectuar eficientemente sus operaciones.

Qué fantástico sería tener un área metropolitana ordenada y funcional en que la vialidad sea una realidad y permita una fluidez óptima para la realización oportuna de cualquier actividad.

¿Cómo abordar el problema? El gobierno tiene que basarse en la planificación por objetivos bien definidos, el asesoramiento por expertos, una decisión política firme, la adecuación y cumplimiento de las leyes, la certeza de castigo para los infractores y, sobre todo, voluntad y deseo de ayudar a los ciudadanos y al país.

El sistema de salud pública:

Actualmente, la República de Panamá posee un sistema de salud pública obsoleto que no ha evolucionado con la rapidez que demanda el crecimiento demográfico y desarrollo del país. Por ejemplo, el sistema de adjudicación de citas ya colapsó pues estaba diseñado para una época muy diferente de la actual con mucho menos usuarios, menos especialidades médicas, menos diferentes tipos de análisis de laboratorio, etc.. Hoy vemos que el uso del mismo sistema, ya anacrónico, desactualizado, no apto para la realidad actual, produce grandes cuellos de botella en la adjudicación de citas y la atención médica. Los panameños usuarios del sistema (la inmensa mayoría) sufren lo indecible para adquirir una cita, levantándose a las 2 o 3 de la mañana para formar una fila kilométrica en la entrada de los centros de salud, expuestos a las inclemencias del tiempo y los maleantes. La calidad de vida de estos panameños está severamente afectada por esta situación. Posteriormente, a la hora de acudir a la cita médica, resulta que el médico de turno llega a la hora que se le antoja causando gran perjuicio y toda clase de inconvenientes a los usuarios que programan sus actividades contando con la puntualidad de la atención. Por otro lado, el cuadro de medicinas no cubre las necesidades actuales y, con frecuencia, las medicinas que se distribuyen son compuestos genéricos de baja calidad. Las medicinas más costosas no están disponibles regularmente y requieren de protocolos especiales para tener acceso a ellas de manera esporádica. Cuando el usuario va a una farmacia privada a comprar estas medicinas, se encuentra que son muy costosas para su presupuesto, ya que el precio de las medicinas, en Panamá, está entre los más elevados del continente. ¿Cuándo se le pondrá el cascabel al gato, en el sentido de acabar, de una vez por todas, con este crimen en contra del pueblo panameño? Igual sucede con las cirugías. La asignación muy lejana de las fechas de las operaciones significa, con frecuencia, un agravamiento de la salud del paciente e, incluso, la evolución de su enfermedad o condición a una etapa irreversible que puede significar el desahucio o la muerte.

Qué fantástico sería que el pueblo panameño pudiera contar, dentro de la actual gestión gubernamental, con un sistema de salud pública humano, eficiente y oportuno. Que las citas médicas puedan ser obtenidas eficientemente por teléfono (en la actualidad la línea telefónica dedicada a esta función siempre está ocupada), correo electrónico, en línea o presencialmente, sin necesidad de madrugar y hacer filas kilométricas. Que se ampliara la capacidad de atención médica y de cirugías, que el cuadro de medicamentos fuera incrementado sustancialmente para suplir las demandas actuales y que el precio de las medicinas en las farmacias privadas sea estrictamente regulado para evitar la especulación y el jugar con la salud del pueblo panameño. Sería maravillosa la implementación de un sistema orientado a brindar servicios de alta calidad y eficiencia a los usuarios en el que los médicos tengan que cumplir con sus horarios de atención so pena de la imposición de sanciones acordes con la gravedad de la falta.

¿Cómo abordar el problema? Rediseñando y actualizando el sistema con la ayuda de expertos internacionales reconocidos, dotándolo de más y mejores policlínicas a nivel nacional, contratando más médicos, automatizando los análisis y diagnósticos al máximo, digitalizando y automatizando todo el sistema de adjudicación de citas a nivel nacional, entre muchas otras alternativas disponibles en la actualidad.

El sistema de recolección de la basura:

Este es un problema de falta de equipo adecuado y de personal. También de un mantenimiento deficiente de los equipos de recolección y la ausencia de una capacitación y concienciación permanente del personal asignado a estas labores, de modo que los equipos sean bien utilizados y se extienda su vida útil. Se debe dotar a los vertederos de tecnología de punta para el manejo y tratamiento de la basura.

¡Qué aseados y bonitos se verían los municipios y sus jurisdicciones, a nivel nacional, si se ampliara la capacidad de los sistemas de recolección para absorber la demanda real y crecer según sea requerido!

¿Cómo abordar el problema? Logrando que la basura se convierta en algo útil o generador de recursos económicos. Además de los vertederos, debe estudiarse la posibilidad de implementar un sistema de incentivos para la clasificación de la basura en los hogares y la posibilidad de utilizar esta basura orgánica en el compostaje, para la producción de fertilizantes y/o enmiendas orgánicas al suelo, como ocurre en países como Israel y otros muchos alrededor del mundo. Esto podría convertirse en un negocio municipal o puede ser privatizado bajo protocolos y procedimientos específicos. También se debe estudiar seriamente la factibilidad de adquirir y operar convertidores de plasma en los municipios más populosos y/o con mayor producción de basura sólida (llantas, vidrios, plásticos, metales, etc.). Estos se basan en la tecnología de arco de plasma que utiliza electricidad y aire para producir un plasma capaz de alcanzar temperaturas cercanas a los 5,500 grados centígrados (similar a la temperatura de la capa externa visible del sol) que se utiliza para gasificar la basura sólida y obtener una mezcla de hidrógeno, nitrógeno y monóxido de carbono, principalmente, que puede ser usada en turbinas a gas, en lugar del gas natural. Otro sub producto de este proceso es una especie de piedra obsidiana muy dura y liviana que puede ser utilizada como agregado o para fabricar ladrillos para pavimento u otros materiales de construcción. Sería una excelente manera de eliminar el serio problema de la generación, acumulación, contaminación, recolección y deposición diaria de miles de toneladas basura sólida convirtiéndola en algo útil con posibilidades de comercialización. Esto sería una inversión inteligente del Estado, en una tecnología de punta inventada hace muchos años por la NASA y a la que se le ha encontrado una aplicación práctica que ya ha sido adoptada por algunos países vanguardistas.

La seguridad social:

Los maleantes, en el más amplio sentido de la palabra, se están tomando el país. El nunca suficientemente maldecido narcotráfico, el pandillerismo, el raterismo, los asaltantes de bancos, los sicarios y otras modalidades del crimen organizado, están debilitando los cimientos de la sociedad panameña. La mayoría de los homicidios, que ya ocurren en cualquier punto de la geografía nacional, son ajustes de cuentas entre narcotraficantes (por traiciones o “tumbes”) y pandilleros (por problemas territoriales entre pandillas). En otras palabras, maleantes asesinando maleantes. El problema es que, con frecuencia, mueren inocentes que tienen la desdicha de quedar en medio de las balaceras de los criminales. Por otro lado, los sicarios (tristemente menores de edad en mayor proporción) generan crímenes por encargo de cualquier persona u organización criminal y sus víctimas, en la mayoría de los casos, también son personas de mal vivir. Esta triste realidad hace un enorme daño al país, en términos de seguridad ciudadana, imagen internacional, inversiones y turismo pues la tasa de homicidios del país en 2008 fue alta (según el Informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2009-2010, del PNUD), de 19 homicidios por cada 100,000 habitantes, similar al promedio de toda América Latina (se considera alta cuando ocurren más de 10 homicidios por 100 mil habitantes). Según el mismo informe, pocos países latinoamericanos superan esta tasa, entre éstos Honduras, con 58; El Salvador, con 52; Guatemala, con 48; y, Belice, con 32, todos en América Central. Colombia, que llegó a tener la tasa de homicidios más alta del mundo (77), terminó el 2008 con un sorprendente 33, producto de 16,140 asesinatos. Considerando que en el año 2000 Panamá mostró una tasa de homicidios de 13 (también alta), el incremento de los últimos ocho años es sumamente preocupante. De nada sirve señalar que el mayor porcentaje de estos homicidios son ejecuciones del narcotráfico (principalmente extranjeros) o rencillas entre pandillas, pues son asesinatos que ocurren en el territorio nacional y cuentan para el cálculo de la tasa de homicidios. Si se incluyeran las estadísticas de la criminalidad, en general (asaltos, robos, estafas y secuestros exprés, entre otros), se revelaría que la seguridad social está en una situación, realmente, alarmante.

Sería magnífico para Panamá que el actual gobierno del cambio de Ricardo Martinelli lograra reducir la tasa de homicidios a menos de 10 y que los índices de criminalidad general pudieran disminuir significativamente, antes de concluir su gestión. Esto calificaría al país como uno de los más seguros del mundo, catapultando su imagen internacional, el turismo, la inversión y el desarrollo, a niveles aún más altos que los alcanzados en años recientes.

¿Cómo abordar el problema? El abordaje de este delicado problema tiene que ser inmediato y contundente, sin contemplaciones y a todos los niveles: ejecutivo, legislativo y judicial. El gobierno debe asesorarse con expertos en la materia de reconocimiento internacional que contribuyan a trazar una estrategia funcional y efectiva, que rinda frutos rápidamente. Esta sería una de las mejores inversiones del Estado pues se estaría invirtiendo en la seguridad de todos los panameños y de quienes nos vistan por turismo o inversión. Este es un tema en el que no puede improvisarse y que no puede ser resuelto por personas o servidores públicos con buenos deseos o buenas intenciones pero sin el conocimiento, entrenamiento y experiencia que se requieren. Ser ilusos u optimistas en un tema tan sensible es equivalente a llevar al país a un estado de inseguridad total y a un colapso social. Se requiere de mente clara y una actitud pro activa de las autoridades nacionales y de la sociedad organizada, en general. Algunas opciones para enfrentar el narcotráfico podrían incluir: 1) el reforzamiento de la vigilancia en nuestras costas y fronteras con suficiente personal bien entrenado, dotado de equipos de última generación, cueste lo que cueste; 2) control severo de las inmigraciones ilegales con un cuerpo fronterizo altamente entrenado y dotado de equipos de última generación, cueste lo que cueste; 3) endurecimiento de las normativas y leyes para combatir el narcotráfico; 4) exigir o restringir el visado a nacionales de países de alto riesgo; 5) control interno del narcotráfico con asesoramiento por expertos, cueste lo que cueste; 6) incrementar las unidades policiales a niveles adecuados y brindarles un entrenamiento con expertos, cueste lo que cueste; dotar a la policía nacional y cuerpos élites de los mejores equipos disponibles en el mercado, cueste lo que cueste. En cuanto al pandillerismo, hay alternativas que pueden resultar, como la implementación de programas de resocialización, educación y entrenamiento, la dotación de puestos de trabajo a los pandilleros resocializados, el incremento de la fuerza policial dedicada a combatir el pandillerismo, su entrenamiento constante en tácticas específicas por expertos reconocidos y la dotación de equipamiento moderno para estas labores. Adicionalmente, se deben mejorar las condiciones e incentivos laborales de la Policía Nacional.

El sistema educativo:

La crisis de la educación pública en Panamá no es nueva. El sistema educativo está en crisis desde hace más de 30 años y a todos los niveles: educación primaria, intermedia y universitaria. Sin embargo, es a nivel de las escuelas primarias y secundarias públicas que la crisis educacional se hace sentir con mayor intensidad pues un niño y un joven mal formados serán ciudadanos y profesionales mediocres. Gran cantidad de maestros y profesores del sector público son productos de este mismo sistema educativo mediocre e insostenible. Muchos de estos docentes no tienen vocación, no están actualizados y ni siquiera tienen buena ortografía así que sus estudiantes (¿o víctimas?) reciben una formación de mediocre a mala. Los programas obligatorios de actualización de docentes que se impartían los veranos, durante las vacaciones estudiantiles, ya son historia, prácticamente, y la supervisión y seguimiento a los maestros y profesores de secundaria ya no se realiza. Al docente se le suministran planes educativos que ya no responden a las necesidades educativas actuales (en función de las demandas del entorno nacional e internacional) y nadie lo supervisa con el fin de constatar que está impartiendo las clases adecuadamente (desde el punto de vista pedagógico) y siguiendo los procedimientos del Ministerio de Educación. Los educadores se mantienen en constante enfrentamiento con las autoridades educativas por la obtención de beneficios y aumentos salariales pero no proponen mejoras al sistema educativo, la actualización permanente de los programas de estudio para los educandos y los programas de actualización de docentes. Los padres de familia alcahuetean la mala conducta y la mala actitud de sus hijos o acudidos dándoles un mensaje muy negativo, en el sentido de que lo que hacen está bien. Se enfrentan a los educadores con insultos y violencia física sin darse cuenta que el mal comportamiento, la mala actitud (irreverente e inconsciente) y las malas acciones de sus hijos y acudidos son reflejo de la situación en sus hogares y de la poca de atención y orientación que les brindan. En otras palabras, de su fracaso como padres, pues la educación básica del menor es responsabilidad inalienable de los padres o acudientes y se imparte en casa (lo relativo a la conducta, la moral, el civismo, la ética, lo espiritual, lo religioso, la sexualidad sana, la disciplina y la responsabilidad) y se refuerza en la escuela. Por otro lado, la estructura y gestión administrativa del Ministerio de Educación es un desastre, por decir lo mínimo. La masificación de la educación y el incremento desmedido de los educandos en los últimos tres decenios ha causado que la reparación y acondicionamiento de las escuelas en las vacaciones de verano sea muy difícil de cumplir pues se pretende atender la enorme demanda de la época con los esquemas y procedimientos de los años 30 del siglo pasado, cuando la república era como un pueblo grande, tenía una baja densidad poblacional y todo se podía resolver de manera rápida y fácil, con criterios pueblerinos. Panamá es uno de los países que más invierte en educación en América Latina (entre 6 y 7% del PIB) y de los que menos resultados positivos obtiene, en términos de calidad de la educación pública.

Sería un enorme avance para Panamá que el gobierno del cambio de Ricardo Martinelli y la Ministra de Educación, Lucy Molinar, lograran resolver la crisis de la educación. Solo se requiere de voluntad política, verdaderos deseos de modernizar la educación pública nacional y el esfuerzo coordinado de todos los actores (autoridades, docentes, padres de familia o acudientes, educandos, sociedad civil) para lograrlo.

¿Cómo abordar el problema? Se requiere de una reingeniería radical y una cirugía reconstructiva masiva para reinventar este Ministerio, uno de los más complejos e importantes del país. Hay que obtener el asesoramiento de expertos nacionales e internacionales en educación para diseñar, probar e implementar un nuevo sistema educativo panameño que responda a las demandas del mundo actual pues, el desarrollo de todo país está, indefectiblemente, atado a la educación. Hay que invertir entre 7.5 a 8% del PIB en este sector y, ojalá, se pudiera llegar al 10%. Sería el dinero mejor invertido del mundo si se invierte en un proyecto de reforma educativa a todos los niveles, diseñado por expertos, e implementado con rigurosidad, a través de una planificación, seguimiento y evaluación científicos, con indicadores bien claros y definidos. Mientras el gobierno actual da los pasos necesarios para esta cruzada, la Ministra Molinar tendrá que hacer uso de su capacidad gerencial, su disposición al diálogo, su creatividad e inventiva, su orientación a la acción, su amor por la patria y su sentido común para orientar la educación del país por la senda de una verdadera modernización que lleve a Panamá a los primeros planos en la materia y contribuya al desarrollo socioeconómico del país.

En su reciente participación en Nueva York, ante la 64 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), iniciada el 15 de septiembre pasado, el Presidente Martinelli, en un emotivo, nacionalista y optimista discurso, señaló que “Vamos a poner los intereses del pueblo primero. Por encima de los intereses personales o partidistas. Porque un país es más importante que un partido político. He escogido a los mejores para que trabajen en el gobierno, sin importar si son de oposición o independientes”. Más adelante sentenció, en tono de premonición, que “Panamá es el sitio ideal para invertir, establecer empresas y para vivir. Vamos a convertir a Panamá en el Hong Kong o Dubai de América”. Fue un discurso muy elocuente y muy esperanzador para el pueblo panameño y envió, también, un mensaje de solidaridad a un mundo que, en vez de armas, necesita paz y la concertación de ideas y voluntades para crear un mundo mejor, en el que todas las naciones progresen. Este blog, Palabra Justa, coincide al 100% con el señalamiento de que el pueblo es primero y está por encima de los intereses personales o partidistas y que el país es más importante que cualquier partido político y, por eso, ha seleccionado a los mejores hombres y mujeres, sin importar sus ideas políticas, para trabajar por el país en su gestión. Hacía mucho tiempo que no se escuchaba a un presidente panameño poner por delante los intereses de Panamá. El pueblo panameño espera que el Presidente Martinelli no se quede en la retórica, que es lo tradicional, y pase a la acción. La sinceridad de sus palabras se revelará a medida que su gobierno avance. Que Dios lo guíe por el camino que él mismo ha señalado en este discurso y durante toda la campaña política que lo llevó a la primera magistratura de la Nación. Por otro lado, la afirmación de que va a convertir a Panamá en el Hong Kong de América, suena bastante optimista pero, para alcanzar grandes logros, primero hay que soñar. Él es un hombre exitoso, un hacedor, y lo ha demostrado a lo largo de toda su vida. Sin embargo, para lograr lo que se propone, primero deberá abordar y resolver con inteligencia y mano firme y justiciera las crisis existenciales que, en estos momentos, agobian a la sociedad panameña, y que se resumen en este artículo.